RENOVACION DE LA ENSEÑANZA

En la educación terciaria pública, expansión cuantitativa y mejora cualitativa se necesitan la una a la otra. Enseñanza de alto nivel para pocos no justifica el apoyo de la sociedad en su conjunto y ahonda la desigualdad; enseñanza masiva de bajo nivel lleva a la frustración de los estudiantes y no permite pelear contra el subdesarrollo. Generalizar el acceso a la enseñanza avanzada sólo es viable si va de la mano con una profunda renovación de la enseñanza.

El principio orientador es que los principales protagonistas de los procesos de aprendizaje deben ser, individual y colectivamente, quienes aprenden. Sólo así se puede aprender a seguir aprendiendo siempre, con autonomía y creatividad. Ese principio tan sencillo define a la enseñanza activa; es mucho más fecundo de lo que a primera vista pudiera parecer. Veamos algunas de sus implicancias.

Es difícil ser protagonista en una institución a la que uno se siente ajeno. La Universidad de la República (UR) tiene que resultar hospitalaria para los estudiantes que llegan a ella. Para contribuir a las tareas que con ese propósito se realizan, a fines de 2006 se puso en marcha el programa de apoyo a la generación de ingreso; aprendiendo sobre la marcha, combina orientación vocacional y apoyo psicológico con respaldo al aprendizaje y a la inserción en la comunidad universitaria.

Ese programa coopera, en particular, con una actividad que debiera llegar a ser emblemática de la nueva enseñanza: las llamadas «tutorías entre pares». Estudiantes de años superiores colaboran a la inserción efectiva y a la formación de sus nuevos compañeros. Propuestas por estudiantes y docentes jóvenes de distintos ámbitos de la Universidad, esas tutorías establecen lazos directos entre personas con similares situaciones y vivencias, a través de los cuales quienes tienen más experiencia de la vida universitaria respaldan a quienes la están iniciando. Para estos últimos, ello tiene una importancia que es fácil de captar. No menos valiosa resulta la contribución de esta actividad para la formación integral y activa de cada «tutor»: el contenido solidario de su labor se suma a que no hay mejor manera de afirmar ciertos conocimientos que ayudar a que otros también los adquieran.

Estudiantes que se sintieron respaldados a su ingreso reaparecen en años posteriores como tutores. Así se afianzan los lazos intergeneracionales y contribuyen a enfrentar ese problema mayor que es la elevada tasa de desvinculación de los estudiantes. Su gravedad proviene de la conjugación de causas sociales generales ­evidentes si se recuerda que 76% de la estudiantes de la UR trabajan o buscan empleo­ con otras específicamente educativas. Muchos dejan los estudios por las dificultades que les genera una débil formación previa, o por cierta desorientación vocacional, o porque descubren que les interesa una carrera diferente de aquellas a las cuales sus estudios anteriores les permiten acceder. Las buenas soluciones no pasan por enviar a esa gente de vuelta a la enseñanza media ni, mucho menos, por resignarse a su marginación de la enseñanza avanzada.

A escala internacional, se plantea como gran desafío la diversificación de las modalidades de enseñanza para atender a la creciente heterogeneidad del estudiantado terciario. Los intentos en curso con tal propósito en nuestra Universidad confirman lo difícil que ello resulta. Al presente se trabaja, por ejemplo, para poner a punto los llamados «Ciclos Iniciales Optativos», que ofrecerán a los interesados una vía de acceso al conjunto de las carreras de una cierta área, dando un panorama global de los conocimientos básicos de la misma, permitiendo consolidarlos y, en particular, transitar «horizontalmente» de un área a otra sin tener que retornar a la enseñanza media.

Posibilitar la combinación de avances «verticales» en una determinada carrera con desplazamientos «horizontales» permite una mayor incidencia del estudiante en la definición de su propia trayectoria educativa. Eso es característico de la enseñanza activa; es además necesario para la adaptación a los constantes cambios del panorama laboral. Trayectorias que combinan los aportes de diferentes disciplinas las ofrecen en particular las carreras compartidas entre distintas facultades. Respaldarlas constituye una de las metas del incipiente Espacio Interdisciplinario de la UR.

La diversificación imprescindible, tanto de las trayectorias educativas de cada estudiante como de las modalidades de enseñanza de una misma asignatura, encuentra un gran apoyo potencial en las modernas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Pero no cabe suponer que la generalización de la enseñanza avanzada es susceptible de solución sólo mediante la educación «a distancia». La enseñanza activa exige, hoy como siempre, combinar de maneras «semi presenciales» el trabajo individual del estudiante ­a cuyo acceso autónomo al conocimiento tanto contribuyen las TIC­ con el trabajo colectivo de docentes y estudiantes, que ha de tener instancias presenciales. En materia de educación semi presencial de calidad, hay cierta experiencia acumulada en la UR; su Espacio Virtual de Aprendizaje apunta a potenciar tal experiencia.

La enseñanza activa, y particularmente el uso de las TIC, no hacen menos sino más relevante y complejo el papel del docente. La enseñanza memorística de un conocimiento cristalizado puede tener como protagonistas a docentes que repiten cada año la información que recolectaron hace quizás mucho tiempo. Es otro cantar cuando información mucho mejor se obtiene por otras vías y lo que se quiere es que estudiantes de muy variados antecedentes aprendan a acceder de manera autónoma al conocimiento. Para ello hacen falta docentes capacitados para enseñar y estrechamente vinculados tanto con la generación de conocimientos como con su aplicación. Estimular la formación de docentes con tales características y reconocer sus logros es clave para la renovación de la enseñanza.

La educación de nivel universitario se define por la combinación de las funciones de enseñanza, investigación y extensión. La investigación apunta a resolver problemas y generar conocimientos en los más diversos campos del saber. La extensión puede caracterizarse como la colaboración de actores universitarios con otros actores para, combinando las capacidades de cada uno de ellos, fomentar la creación cultural y el uso socialmente valioso del conocimiento. La investigación y la extensión, junto a sus fines propios, ofrecen aportes irreemplazables para la enseñanza superior de carácter integral. Esta última, como se sugirió ya, tiene que desenvolverse en un clima de permanente renovación y apertura a nuevos problemas, enfoques, conocimientos y dinámicas sociales, clima que sólo puede fomentar un conjunto de docentes que conjuguen las tres funciones universitarias definitorias.

Lo antedicho constituye un ideal orientador desde hace largo tiempo. Hay que seguir trabajando por acercar más la realidad a ese ideal, pero también hay que ir más allá. Para poder seguir aprendiendo siempre, conviene forjar tempranamente la actitud propia de la investigación, que es la vocación por enfrentar con originalidad problemas nuevos. Por eso en la UR se hicieron en 2008 llamados a proyectos de investigación presentados por estudiantes y se constituyeron varios Grupos de Apoyo a la Investigación Estudiantil; lo aprendido en esa experiencia apasionante orientará nuevos llamados con el mismo propósito, a realizarse muy pronto.

Las tareas de extensión se han ampliado considerablemente en la UR; nuevas actividades y programas han sido puestos en marcha; hay Unidades de Extensión en todas las Facultades y demás Servicios universitarios. Pero se aspira a mucho más. Las actividades de extensión vinculan a los estudiantes con la realidad social; ofrecen vías para conectar lo que se aprende con la resolución de problemas concretos; posibilitan que quienes se benefician de la educación universitari
a pública colaboren con la comunidad que respalda sus estudios. La extensión es pues un componente potencialmente fundamental de la formación de carácter integral. Por eso se apunta a incorporar a todos los planes de estudio ciertas posibilidades de realizar tareas de extensión específicamente ligadas a las correspondientes carreras.

La Reforma Universitaria pasa, en primerísimo lugar, por la renovación de la enseñanza.

|*| Rector, Universidad de la República

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