LOS ATAQUES DE LA DERECHA
En todas las campañas electorales donde la izquierda tiene posibilidades de ganar las elecciones la derecha trata de asustar, de generar temores, de amedrentar a la ciudadanía sobre los males que generaría un triunfo de la izquierda. Los ataques de la derecha en esta campaña electoral en Uruguay no son una excepción a la regla. El problema de la derecha es que el gobierno del FA no le deja flancos políticos ni económicos ni sociales y se ve obligada a atacar con argumentos tradicionales. La derecha supone que la izquierda es estalinista y por lo tanto violará los principios democráticos. El FA es profundamente democrático y lo demostró con creces en el gobierno de Tabaré Vázquez. Pero además la sociedad uruguaya es profundamente democrática. Es muy informada, le gusta participar y el día de las elecciones es un día de fiesta para todos los uruguayos. El gobierno del FA ha dado plenas garantías de respeto al Estado de derecho, a la Constitución y a la Ley. Manteniendo la tradición uruguaya, las elecciones siguen siendo libres y limpias con alta participación de los votantes. Las libertades básicas están totalmente vigentes y, en la medida que bajan la pobreza y la indigencia y mejora la distribución del ingreso, se expanden los derechos civiles, sociales y políticos de los ciudadanos. Pero además el gobierno del FA realizó avances significativos en materia de derechos humanos: se atiende el problema de los desaparecidos se buscan restos y se identifican y están detenidas figuras emblemáticas de la dictadura uruguaya como Bordaberry, Juan Carlos Blanco, Gregorio Alvarez y el torturador Gavazzo y sus secuaces. Los principios democráticos están en plena vigencia aunque la derecha continúe buscando elementos difíciles de comprobar.
Otro argumento clásico de la derecha es que en los gobiernos de izquierda se genera caos económico, especulación, fuga de capitales, elevada inflación, desestabilización financiera. Nada de esto sucedió en los cuatro años y medio del gobierno del FA. Pese a la crisis financiera internacional el sistema bancario está muy sólido, mejoró sustantivamente sus niveles de solvencia, la morosidad muestra una abrupta caída, destacándose nítidamente la excelente performance financiera del BROU. La inflación se mantiene en valores de un dígito y hay entrada de capitales y no fuga de capitales. El gobierno de izquierda consiguió uno de los logros más preciados en este período: crecimiento con equidad y con justicia social. El PBI creció entre 2004 y 2008 el 32%, bajaron sustantivamente el desempleo abierto, la pobreza y la indigencia, mejoró el salario real y en 2008 mejora claramente la distribución del ingreso al influjo de la reforma de la salud y del Plan de Equidad, con importantes aumentos de nivel y cobertura de las Asignaciones Familiares. Frente a estos relevantes logros del gobierno actual, ¿cómo hace la derecha para atacar si los argumentos tradicionales no los puede utilizar? El tema es amedrentar y asustar por todos los medios que le sea posible. Las desgraciadas declaraciones del Dr. Lacalle para que los potenciales inversores esperen a diciembre para tomar decisiones muestran que no importan los altos costos en crecimiento y empleo que ello pueda significar con tal de encontrar argumentos para enfrentar a un exitoso gobierno de izquierda. Lacalle «revivió» en la vida política con un discurso más moderado y menos agresivo. Estas declaraciones sobre las inversiones y sobre el uso de la motosierra para cortar el gasto público le surgen con un alto grado de espontaneidad. Cortar el gasto público es consecuencia de su ideología, que ya utilizó en su gobierno de 1990-1995. Se basaba en la mínima intervención del Estado, lo que marca su insensibilidad ante los graves problemas sociales que padecen los uruguayos. Su declaración sobre la postergación de las inversiones es consecuencia de una veta clasista anti trabajadores, anti clase obrera y, en última instancia, anti izquierda.
El FA plantea en su programa un pacto nacional para la convocatoria de una Convención Nacional Constituyente. Los temas no están planteados pero la derecha cita a Chávez como argumento para asustar a los inversores. Cualquier ley o discusión que intente una mayor equidad en la relación capital-trabajo es enfrentada por la derecha, que plantea una posible incertidumbre para el proceso de inversiones. En el programa del FA no se plantean ni nacionalizaciones ni estatizaciones pero la derecha trata de buscar por todas las vías elementos vinculados a la propiedad privada para atemorizar y debilitar la inversión privada. En los cuatro años y medio del gobierno del FA este tema nunca estuvo en discusión. Por el contrario, uno de los logros relevantes del gobierno de izquierda, bajo la conducción de Tabaré Vázquez y la influencia de su equipo económico, fue alcanzar un alto grado de credibilidad y confianza de los agentes económicos, en el plano nacional y en el internacional. Los números son contundentes: en la década de 1990 la inversión extranjera directa alcanzó un promedio anual de 135 millones de dólares; entre 2005 y 2008 ese promedio fue de 1.400 millones de dólares y en 2008 se llega al récord de 2.205 millones de dólares. En el año 2008 el coeficiente de inversión alcanzó el 18,7% con respecto al PBI, uno de los más altos de los últimos 50 años. Algunos empresarios nacionales, en plena tarea político electoral, también declaran para generar incertidumbre. Son los mismos empresarios nacionales que se beneficiaron claramente del elevado crecimiento económico agropecuario, industrial y de servicios. Sin embargo los empresarios extranjeros siguen llegando e invirtiendo, confiando en la estabilidad política, económica y financiera de Uruguay bajo la conducción de la izquierda.
Durante la campaña electoral de Chile, que dio el triunfo a Ricardo Lagos, éste tenía un diálogo fluido y de certezas con los inversores extranjeros mientras que los empresarios nacionales lo atacaban. Los empresarios privados son imprescindibles y la inversión privada también. Tuvieron todas las posibilidades de diálogo y las seguirán teniendo. El FA continuará por la senda del diálogo, los acuerdos y las negociaciones, instrumentos inherentes a la propia democracia. Pero también seguirá por la senda del crecimiento económico con equidad y justicia social que marca su propia identidad. Seguirá combinando el apoyo a la innovación, al progreso técnico y a la investigación científica con la atención a la población más carenciada y desprotegida.
|*| Senador por la 609-FA, economista
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