ARTIGAS ENCARCELADO

En el año 2000 escribí un libro llamado «ARTIGAS OLVIDADO» (editado por Banda Oriental). En uno de sus capítulos («MAUSOLEO AMORDAZADO»), se explica lo referido a dicha obra. Esa investigación (a la postre también un libro) dio lugar a la ley que con el apoyo de todos los partidos resolvió corregir el vandalismo perpetrado por la Resolución 241/976 firmada por Bordaberry y Darracq.

Se había hecho un gran concurso de proyectos, avalado debidamente y de resultado impecable desde todo punto de vista. Los ganadores ganaron en buena ley y el proyecto elegido incluía como parte muy importante del Mausoleo las frases más famosas de Artigas.

Fue formada entonces una Comisión Honoraria que entendiera en detalles de la ejecución y que, oportunamente, informó acerca de las frases que debían «esculpirse», lo siguiente:

«Las inscripciones a efectuarse en el Mausoleo al General Artigas deben referir los principales hitos de su vida y obra, de manera que, conforme a la vocación de permanencia de ese Monumento, no pueda vincularse su elección a ningún momento de la vida institucional o política de la Nación.

La elección de frases de su ideario que excede en todo caso a la capacidad de discreción de cualquier autoridad pública, podría conducir, aun con ausencia de ese designio, a un irreverente empleo de sus expresiones en beneficio de ideas políticas determinadas, lo que desconocería, en definitiva, la esencia del pensamiento Artiguista: la afirmación y la unidad de la Nación Oriental».

¡No encontraron ni una que no los condenara!

Bordaberry y Darracq aceptan el consejo y resuelven poner fechas en vez de frases, incluyendo entre tales (¡Como un hito de Artigas!) la de la inauguración del Mausoleo…

Creímos haber agotado la investigación sobre este asunto e incluso haber ayudado a reparar el daño mediante la ley presentada en el año 2000.

Pero debido a la reciente iniciativa presidencial y porque ella ha dado lugar a debate, volvimos sobre nuestros pasos y encontramos información (rastros escondidos) de suma importancia.

Resulta que en junio de 1970 fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras la Ley 13.865 que se refiere a este tema diciendo en su primer artículo: «Los restos del Fundador de la Nacionalidad, General don José Artigas, serán trasladados del Panteón Nacional en el que se hallan, a la cripta que se habilitará debajo del salón principal del Palacio Legislativo en la que, con los máximos honores, recibirán sepultura con carácter definitivo».

El artículo segundo mandata acordar al Ministerio de Educación y Cultura con la Comisión Administrativa del Poder Legislativo la ejecución de los trabajos y ceremonias que deban realizarse.

El tercero es de trámite.

Ahora sabemos que el Decreto Ley de la dictadura 14.276 del 27 de setiembre de 1974, derogó sin decirlo, la ley aprobada cuatro años antes con la única y principal consecuencia de sacar del Parlamento, invadido y pisoteado, el derecho a realizar lo que la ley mandó y con ello ser el sagrado reposo del Jefe de los Orientales.

A cambio, traspasó dicho mandato al poder ejecutivo dictatorial de entonces utilizando los mismos conceptos y casi las mismas palabras de la ley anterior.

Como puede verse, la disputa por los restos de Artigas además de tener viejos antecedentes deplorables, comenzó en esta época con el arrebato que la dictadura le hiciera al Parlamento que denostó, que odió, que invadió, que pisoteó, que disolvió y a cuyos integrantes (salvo miserables excepciones) proscribió, persiguió, difamó, desterró, encarceló, torturó y asesinó…

El otro hallazgo realizado en nuestras recientes búsquedas fue el Decreto- Ley de la dictadura número 14.668 del 17 de junio de 1977 por el que se declara Monumento Histórico Nacional la unidad constituida por su monumento y el mausoleo para albergar sus restos pasando la administración y conservación de dicha unidad a la Casa Militar de la Presidencia de la República (Aparicio Méndez).

En consecuencia, hay dos decretos-leyes (y no uno) a derogar si se quiere modificar algo tan encadenado por la dictadura y cabría la duda acerca de si no se debería derogar también la ley del 2000 referida a las frases ya que, obviamente, acepta que los restos de Artigas sigan en el Mausoleo.

Repetimos haber sido uno de sus impulsores desde el Senado pero con esta nueva información reconocemos que estamos metidos en un lío.

Porque habiendo existido la Ley de 1970, conocido el malón imaginable que se venía, debemos también reconocer la clarividencia profética de aquellos parlamentarios amenazados… ¿Hubieran asaltado el Parlamento con la cripta de Artigas dentro?

La demostración del miedo dictatorial es, a nuestro juicio, el apuro por llevarse (apenas un año después de disolverlo) tamañas reliquias para el lugar que sentían como su guarida: el Poder Ejecutivo, muy especialmente la Presidencia y más concretamente, por las dudas, la Casa Militar.

Ante estas novedades hoy hay solamente dos caminos posibles: o dejamos los restos del Fundador en el Mausoleo sacándole cadenas y mordazas para que desde él hable y bien fuerte, o los trasladamos al Palacio Legislativo como fue votado, promulgado, previsto y profetizado por unanimidad.

Porque Zelmar, Wilson, Hierro Gambardella, Rodney, Hugo Batalla, Gerardo Cuesta, Mario Heber, José Luis Massera, Dardo Ortiz, Uruguay Tourné, Luis Pedro Bonavita, Héctor Gutiérrez Ruiz, Juan Pablo Terra, y tantos otros votaron…

Y porque allí está la total representación política nacional polícroma y plural, mayoritaria y minoritaria, cambiante, y desde hace mucho, en su principal recinto, la imponente frase «MI AUTORIDAD EMANA DE VOSOTROS Y ELLA CESA ANTE VUESTRA PRESENCIA SOBERANA».

Algo que nunca, jamás, debió haber olvidado nadie. Nosotros tampoco.

Ahora, en plena campaña electoral y siguiendo esa voz, los partidos venimos convocando la presencia mencionada en ella. Será el pueblo quien la decida. Y recién cuando estén todos reunidos allí un primero de marzo junto al Presidente recién electo, con los embajadores extranjeros, las religiones, las principales Instituciones públicas y privadas del país, la prensa nacional y extranjera, sentirán palmariamente de dónde proviene su autoridad y leerán y oirán la Voz devolviéndola exclusivamente ante la soberanía en el Poder más inerme del Estado.

*| Escritor, senador de la República.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje