CON MUJICA Y ASTORI NO ALCANZA

El sábado pasado un plenario nacional del Frente Amplio unitario y rebosante de compromiso y entusiasmo, proclamó por aclamación la fórmula presidencial Mujica-Astori con la que en octubre venceremos el modelo neoliberal restaurador que encubre Lacalle.

Como es tradición en el Frente Amplio, nos tomamos el tiempo necesario para que todo el colectivo pudiese participar del debate en torno a cuáles serían los ejes de la campaña y los criterios para articular una propuesta de gobierno que sintetice la diversidad propia de nuestra identidad como movimiento político. A pesar que unos pocos operaron desde el oscuro anonimato para impedir que la fórmula se concretase, Danilo aceptó con orgullo y sin condiciones la invitación de Mujica para que fuese el candidato a vicepresidente del Frente, contando con el apoyo de todas las bases y sectores políticos que integran nuestra fuerza. Preferimos esto a concebir la política como un espectáculo televisivo.

Concebimos la unidad como la síntesis de la diversidad. Discutimos con total libertad, orgullo y respeto, para crear las condiciones necesarias que alumbren el consenso.

Por diversos factores el escenario de esta elección será muy competitivo y vamos a tener mucho trabajo por delante para que el Frente Amplio logre triunfar en primera vuelta.

Sabemos que a grandes trazos la ciudadanía está dividida en tres grandes grupos ideológicos.

1.- La derecha representada por el núcleo duro de los partidos tradicionales que solo quieren desplazarnos del gobierno y para ello eligen votar a quien creen es el mejor desafiante. Son quienes en la elección del 2004 votaron a Larrañaga, unos meses después, en las municipales de Montevideo votaron a Bordaberry y en Octubre seguramente votarán a Lacalle.

2.- Las izquierdas representadas por el Frente Amplio que reivindican como eje; la vocación de cambio para generar equidad y justicia social.

3.- Los ciudadanos de centro, centro izquierda, desencantados de la política o de algún sector en particular, y los independientes que reivindican su permanente libertad de elegir.

En ese contexto nuestro gran desafío pasará por realizar la mayor contribución al triunfo del Frente Amplio.

Para que podamos hacerlo, se hace necesario e imprescindible que los sectores que apoyamos a Astori desarrollemos una nueva propuesta que conforme un espacio de articulación política, ideológica y electoral cuyo sustento sea el pensamiento del Gral. Seregni. Una apertura de contenidos y metodología que entusiasme y enamore fundamentalmente a los frenteamplistas que eligieron no votar en la interna y a los ciudadanos del tercer grupo.

En los últimos meses de militancia conjunta supimos combinar amplitud, generosidad, profundidad y entrega en el trabajo común con los sectores que apoyaron la propuesta Astori. Nos hemos enriquecido y hemos crecido políticamente al compartir la acción y la discusión política. Hemos acumulado fuerzas, reforzado las coincidencias y limado los matices naturales. El concepto de compañero se revitalizó recordando la experiencia frenteamplista inicial, cuando éramos conducidos por nuestro líder histórico el Gral. Líber Seregni.

El General mantuvo una ética radical en su accionar político -decir lo que se piensa y hacer lo que se dice- fue inquebrantable en su vocación de diálogo, para que las decisiones se adoptaran por consenso y fuesen la síntesis de la diversidad y no la supremacía del pensamiento hegemónico que impone la lógica binaria de ganadores contra perdedores. Antepuso el cultivo del afecto y respeto por el compañero, a las diferencias políticas e ideológicas. Militó por la generosidad, la humildad y la autocrítica permanente como antídoto para vencer la tentación de las ambiciones de poder que sustituyen la jerarquización de la vocación de servicio que dio origen al Frente Amplio. Nos ofreció caminos alternativos con su pensamiento estratégico para pensar el rumbo de la izquierda a partir de la construcción hipotética de escenarios políticos y sociales futuros, que trascendían la duración de los períodos de gobierno. Priorizó el trabajo en red, la participación y la consolidación de equipos en los procesos de toma de decisiones.

Este espacio, además de significar un salto de calidad a partir de la acumulación realizada en esta campaña, deberá reafirmar la esencia del Frente Amplio, como la mayor construcción de la izquierda uruguaya y ser el sustento político de su renovación en unidad.

Se trata de construir un proyecto amplio que revitalice la identidad de la izquierda frenteamplista, y que influya en el rumbo futuro de la izquierda y del país. Es probable que esta idea suponga distintos niveles de adhesión y hay que aceptarlo. Aún así, la propuesta política deberá ser lo más inclusiva y abarcativa posible.

Necesitamos una propuesta nueva y atractiva que sea mucho más que la suma de sectores, para entusiasmar y enamorar a muchísimos frenteamplistas que hoy no se sienten convocados, dando nuevos horizontes a nuestra militancia. Militancia que dio y dará todo de sí, pero que demanda nuevas y más profundas perspectivas.

Se trata de poner toda la energía al servicio del triunfo del Frente Amplio.

Nos proponemos como objetivo realizar un acuerdo político de base ideológica seregnista en el que preservando las identidades y simbologías existentes, se pueda ir avanzando en aspectos de acción común, que eventualmente tendrán expresión electoral.

Nuestra campaña hacia octubre tendrá que saber pendular entre la defensa de los logros alcanzados por el gobierno liderado por Tabaré, y la propuesta clara sobre los cambios que nos quedan por hacer o profundizar.

Realizaremos una defensa activa, profunda y documentada de la gestión del actual gobierno, comparándola con el gobierno de Lacalle y todos los períodos en los que el Herrerismo cogobernó con el P. Colorado.

Formularemos propuestas concretas con respecto a: la reducción de la pobreza y mejora sensible en la redistribución de la riqueza; el aumento de la cantidad y calidad de puestos de trabajo; la profundización de la reforma educativa apostando a una revolución de contenidos y metodologías devolviéndole a los centros de estudio del estado su rol tradicional de integración e inclusión social; una política integral de seguridad ciudadana; la profundización de programas sociales que creen redes de protección para generar condiciones para el desarrollo de la igualdad de oportunidades.

En síntesis hay que completar los cambios estructurales que comenzamos con el gobierno de Tabaré, porque como dijimos; cinco años no alcanzan para reconstruir un país que fue devastado por el neoliberalismo, el individualismo como modelo social, y la inequidad como valor de convivencia del sálvese quien pueda.

Será necesaria la reforma del Estado que modernice la gestión, que lo transforme en un dinamizador del desarrollo productivo; concretar una matriz energética diversificada que mejore las condiciones de la producción y la reforma cultural que posibilite redefinir tejido social y formación en valores que a largo plazo, superaren la profunda fragmentación social que padece nuestra sociedad.

Danilo Astori ha dicho «Vamos a enfrentar el país de las palabras, al país de los miedos, al país de las críticas infundadas, con el país de los hechos, con el país de los proyectos concretos.»

Para ello, solo con Mujica y Astori no alcanza. Si no estamos todos, no habrá proyecto nacional de desarrollo, ni seremos capaces de evitar la vuelta al pasado, que tanto nos hizo sufrir a los uruguayos.

|*| Diputado, Asamblea Uruguay -Frente Amplio

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje