VULGAR CUENTO DEL TIO

En estos agitados días hubo un notición que sin embargo pasó desapercibido. Fue un escándalo amordazado.

Los días 29 y 30 de junio casi todos los medios de prensa escrita informaron, pero en letra chica, que la fórmula presidencial Lacalle­Larrañaga fue manufacturada una hora antes de ir a la Casa del Honorable Directorio del Partido Nacional en una reunión realizada en el quincho de la Agencia Impetu Publicidad, sito en una azotea de la calle Colonia casi Convención. Tatucera que pasó a la Historia (con entrada por el sótano).

No se hizo en la Casa del Partido y ni tan siquiera en alguna de las respectivas sedes centrales de la UNA o de la Alianza: para perpetrarlo con nocturnidad y alevosía fueron subrepticiamente a una agencia de publicidad. Es una gran revolución: dicha agencia sustituyó a las direcciones partidarias o, dicho de otro modo, fueron privatizadas: ahora se compran hechas.

Debemos reconocer que Larrañaga lo cometió, según informan, por invitación de Lacalle. La prensa dice que bajo el apremio forzoso logró alegar que era demasiado pronto como para dar el «sí». Nos hubiera gustado estar para aplaudir tan fina percepción. Un dechado de perspicacia.

Pero resulta evidente que la fuerza le dio para ser retrechero no más allá de ese tan manido y proverbial «argumento» propio de cualquier idilio de mala telenovela. Lacalle también pudo mirar a los ojos…

Luego y sin más trámite, la agencia enseñó el libreto, afeitó, peinó, perfumó y maquilló debidamente (el servicio es completo).

Se fueron de Impetu Publicidad de incógnito para llegar al Honorable Directorio como desde distintos lugares y en diferente tiempo: el engaño salió perfecto (incluso para los medios de prensa que no estaban al tanto). Igualito que en los mejores casorios y según el ramplón guión.

En medio de tan deplorable episodio, el Honorable Directorio permanecía lamentablemente ayuno… ¡Qué triste papel le encajaron en la agencia!

Desde lo sucedido en el quincho de Impetu Publicidad, agregando la llegada y los discursos, la agencia tuvo tiempo de sobra para ajustar audio, iluminación, cámaras y hasta la musiquita para la tan ensayada «foto» del balcón.

En la sala del Directorio los únicos que sabían que todo no era más que una mala comedia fueron Lacalle, Larrañaga y los camarógrafos, sonidistas, choferes, iluminadores y demás empleados de Impetu Publicidad. ¿Cómo habrán hecho para soportar la risa hasta que pudieron soltarla a discreción cuando estallaron aplausos y cánticos? La carcajada de los «creativos» de la agencia, mirando su obra por TV desde los mullidos sillones del quincho, tiene que haber sido forzosamente homérica y hasta insoportable cuando comenzaron los sesudos análisis «expertos».

Lo más patético de tanto alevoso histrionismo fue que luego le hicieron tragar el tamaño tranvía (y de perfil) a la ciudadanía toda, a l@s militantes blancos, a l@s analistas y no debo creer que a ciertos encuestadores porque trabajan (eso también es público) para Impetu Publicidad. No nos duelen prendas: hubo y hay frenteamplistas con años de rodaje por la política que no sólo lo creyeron sino que hasta hoy alegan que estuvo muy bien. ¡Son un peligro! Por la inocencia que padecen…

Defraudando y con impunidad, le faltaron el respeto a todo el mundo con el agregado cínico de informarlo (un poquito).

Pero el escándalo no termina allí: tal vez en el único instante de desacato al libreto de Impetu Publicidad, Larrañaga anunció que en ese momento comenzaba la Revolución… ¡A la pucha!

¡Es verdad! Ante nuestros ojos se despliega una revolución consistente en sustituir partidos y honorables directorios por Impetu Publicidad. Allí radica ahora (y no sólo lo sabemos sino que estamos advertidos), la dirección real de tan venerable partido. Como novedad la verdad es que lo es. Nunca se nos hubiera ocurrido… Dicha revolución, ya en plena marcha, despliega sus fuerzas desde Impetu Publicidad no tanto hacia inhóspitas cuchillas invernales cuanto a los medios de prensa: Lacalle, de pronto socialista sietemesino, suspende el capitalismo hasta el próximo verano (algo es algo): exige que no vengan inversiones hasta el estío. Desoído pero valiente hasta la temeridad, arriesgó seguir socialista hasta la vejez porque va a ganar el Frente Amplio. Tendrá por eso, como Brézhnev, y a la misma edad, sus merecidas medallas.

Lacalle, nuevamente, en vez de hacer temblar las raíces de los árboles propone cortarlos «rente el piso» con su ya confesa, famosa y en el fondo proverbial motosierra…

Vienen bravos estos blancos: abandonando las chuzas libertarias por horripilantes motosierras se nos han mecanizado.

En verdad, la sutileza jamás estuvo entre las blancas virtudes (nada que ver con las dagas florentinas y los tan volátiles venenos del Partido Colorado) pero lo de la motosierra es demasiado.

Por orden de Impetu Publicidad importaron un internacional y foráneo reciente asesor de Macri y Narváez.

Para su revolución mecanizada el baqueano elegido será un Globetrotter de la derecha políglota. Desde andar a caballo por las llanuras de Masoller con el embajador Silverstein hasta hoy, las cosas han cambiado: abandonaron los caballos. Devinieron de jinetes en peatones apeados.

¡Nos estamos quedando sin blancos y eso no podemos permitirlo! Es inaceptable cambiar ponchos revoleados por descafeinados carteles publicitarios; ranchos de barro y totora por el quincho sintético de Impetu Publicidad. Ahora anuncian que dicha agencia les tendrá pronto el Programa del Partido Nacional para fines de julio…

Estamos apesadumbrados: ¿Con quién tendremos que polemizar? Porque a Heber, Penadés, Larrañaga y tantos otros, los conocemos… ¿Nos quedaremos sin ellos? Extrañaremos. Y además: ¿Quiénes son los de Impetu Publicidad! Esto da para calentar a un muerto. El Globetrotter enlatado que trajeron, ¿habla?

Como dijo el filósofo: «Hay que saber elegir a los amigos y a los adversarios». En ambos casos la elección enaltece o envilece. Si esto sigue así estamos corriendo el riesgo de quedarnos sin adversarios merecidos.

Mientras tanto, repetiremos hasta el cansancio que la fórmula del Partido Rosado elegida el 28 de junio fue Lacalle ­ Bordaberry (el tío del cuento tiene una amante muy pobre con la que terminará casándose: ya lo sabemos). Que su programa es bien sencillo: recuperar el gobierno. Y que su objetivo máximo son los cargos. De todo lo demás se encarga Impetu Publicidad.

*| Escritor, senador de la República.

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