Escrito por: Por Alberto Couriel |*|
Pasaron las elecciones internas y están definidas las fórmulas presidenciales de los dos partidos que disputarán el poder político el próximo 25 de octubre: Mujica-Astori y Lacalle-Larrañaga. Fueron elecciones con diferencias y controversias menores y limitadas en cada interna, propias del estilo civilizado que viene caracterizando al sistema político uruguayo. Ahora se inicia la disputa entre los partidos que, seguramente, será más dura, pero dentro de los patrones políticos uruguayos. De acuerdo a los antecedentes, se plantean dos visiones, dos modelos, dos proyectos de país distintos. El del Frente Amplio surge claramente de dos fuentes: el programa único aprobado por su Congreso de diciembre de 2008 y el accionar del primer gobierno frentista liderado por Tabaré Vázquez. El Partido Nacional llegó a las elecciones internas sin un programa único y común. Está el antecedente del gobierno del Dr. Lacalle, en el quinquenio 1990-1995, en otras circunstancias históricas. Es evidente que el Dr. Lacalle durante esta campaña electoral atenuó sus puntos de vista, su ideología neoliberal, pese a sus desgraciadas declaraciones solicitando a los inversores extranjeros que esperen el resultado electoral para tomar sus decisiones.
Para analizar las diferencias entre ambos programas, se deberá esperar la concreción del programa del Partido Nacional. Pero podemos adelantar las nítidas diferencias, entre ambos partidos políticos, sobre la política de Uruguay en la región a través de la creación de la Unasur.
La política internacional de Uruguay mostró históricamente rasgos de política de Estado. Para un país pequeño es central mantener acuerdos básicos entre los distintos partidos políticos en materia de política internacional. El gobierno del Frente Amplio obtuvo acuerdos importantes, de los cuales vale destacar la posición unánime en el conflicto con Argentina. En cambio el tratado de creación de la Unasur fue votado en el Parlamento solamente por el Frente Amplio. Se opusieron los representantes de los partidos Nacional y Colorado. Ello marca diferencias sustantivas en la visión del papel de Uruguay en el plano regional. La unidad de América del Sur, que mañana podrá avanzar hacia el conjunto de América Latina, es vital en este mundo de bloques y de globalización. Uruguay no puede vivir aislado y tiene intereses comunes en el plano internacional con los países de la región. A vía de ejemplo, en el plano comercial es indispensable la unidad para enfrentar a los países desarrollados cuando imponen los subsidios agrícolas que afectan nuestras exportaciones; o cuando deciden la progresividad arancelaria para protegerse de rubros que incorporan mayor valor agregado, como los productos de la vestimenta. La unidad es indispensable para enfrentar las condicionalidades de los organismos financieros internacionales o impulsar la regulación de los movimientos de capitales especulativos en el plano nacional e internacional, que fueron determinantes en la crisis económica y financiera que se vive en la actualidad. Estos son ejemplos en el plano económico, pero también son importantes las potencialidades en el ámbito político. La Unasur viene permitiendo acciones comunes de los países de la región en el conflicto entre Colombia y Ecuador, en los problemas internos de Bolivia y actualmente en el insólito golpe de Estado contra el presidente Zelaya en Honduras. La presencia del presidente Obama en Estados Unidos puede marcar un verdadero punto de inflexión en las relaciones interamericanas, que hace más necesaria e indispensable la unidad que pueda generarse a través de la Unasur. Nos genera simpatía el accionar internacional de Obama con el cierre de Guantánamo, la eliminación de la tortura, el inicio de la retirada de sus tropas en Irak, la necesidad de asegurar la existencia de un Estado Palestino, lo que marca nítidas modificaciones con el accionar de Bush. En el plano regional el diálogo con los presidentes de América del Sur, con la Unasur, la eliminación de las restricciones de viajes y envíos de remesas desde EEUU hacia Cuba y el reciente apoyo al presidente depuesto en Honduras son manifestaciones positivas para un mejor relacionamiento con la región. Un golpe de Estado en un país centroamericano sin el apoyo de EEUU, e inclusive con el rechazo de dicho gobierno, es una novedad impactante en la historia de las relaciones interamericanas. La resolución de la OEA condenando el golpe de Estado en Honduras inicia el camino de acciones multilaterales y no solamente unilaterales por parte de EEUU como estábamos acostumbrados, lo que significa un acontecimiento muy relevante. Por ello la creación de la Unasur y la unidad de acción de los países sudamericanos es un paso extraordinariamente importante para ganar poder de negociación.
El Partido Nacional no votó la creación de la Unasur. ¿Cuál será su propuesta? ¿Se van a retirar de dicho organismo? En realidad las diferencias con el Partido Nacional derivan de la molestia que les ocasiona la presencia de ocho gobiernos progresistas en América del Sur, especialmente los de Ecuador, Bolivia y sobre todo el de Venezuela. Y este es un elemento central de diferenciación del Frente Amplio con respecto al Partido Nacional. También hay una visión distinta sobre el papel del Mercosur, lo que se refleja en las declaraciones del Dr. Lacalle para quien la integración es un problema exclusivamente comercial y no político, lo cual es coherente con estar en contra del Parlamento del Mercosur y de la propia Unasur. La integración en sí misma es, antes que nada, un proceso nítidamente político. La política comercial deriva de decisiones políticas y no tecnocráticas. El TLC con EEUU, que apoyan los partidos tradicionales y que el FA no compartió, es una decisión eminentemente política, de estrategia internacional y regional. En esencia tenemos diferencias sustantivas sobre la visión y el papel de la región en el ámbito internacional porque, para nosotros, la unidad política y económica es central para construir el desarrollo regional y para negociar en las mejores condiciones posibles en el plano internacional.
|*| Senador por la 609-FA, economista
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