Todo oscuro
¿La oscuridad es una bendición natural?
Sin apelar a manías, chistes, hipótesis surrealistas ni a la estupidez, habría que decir que no.
Sin embargo, vecinos de Barra de Valizas se oponen al alumbrado público proyectado para la zona por la Intendencia de Rocha.
La razón es un equívoco sublimado que postula tres argumentos: una prohibición de colocar tales luces que data desde que la energía eléctrica llegó al lugar; la certeza de que el turismo, imprescindible, busca la vida agreste y simple; y el hecho de que las sombras predominantes benefician a las personas y a cierta fauna, la cual, si se viese iluminada, dejaría de andar como hoy, oronda, plácida y familiar, entre las casas de los lugareños.
Esto me ha recordado a quien tuvo la concesión de una hostería a cuarenta kilómetros de Montevideo, en uno de los balnearios de Canelones más bellos y pequeños. Dicen que, en su tiempo, hace años, acordó con el entonces intendente que no mejorara el alumbrado ni pavimentara el acceso hasta el que fue su negocio. Es que si bien durante el verano la hostería se alimentaba de turistas, en el invierno hubo de convertirla en casa de citas, apetecida por políticos y empresarios; cuanto más polvo levantaran los lujosos automóviles y más oscura fuera la zona, de más reserva gozaban los usuarios, deseosos de alejar el riesgo de una esposa de armas tomar.
No pretendo ofender a los vecinos de Balizas. Respeto su actitud, a la que tienen derecho, aunque no es una cuestión de derechos sino de sentido común. ¿Qué tiene que ver la oscuridad en áreas públicas con la vida agreste y simple? Las bombitas de iluminación no dañan al ambiente ni a las personas. En cuanto a esa fauna habituada a circular a oscuras, aunque huya yo preferiría, en circunstancias como las actuales, mejorar la seguridad de todos.
Parodiando a Chesterton, que hablaba de un salvador de la patria, esto parece lo que se necesita, pero visto de espaldas y marchándose.
Compartí tu opinión con toda la comunidad