REFLEXIONES PARA LOS PROXIMOS CINCO AÑOS

Desde enero venimos dedicando estas contratapas al programa aprobado por el V Congreso Extraordinario «Cro. Zelmar Michelini» del Frente Amplio (FA). Ese será el programa que se presentará a la ciudadanía en las elecciones de octubre y al cual han debido ajustarse las propuestas específicas de los precandidatos para la instancia electoral del próximo domingo. Es por lo tanto el documento más importante del FA para esta etapa, el que traza las líneas que habrán de seguirse en el próximo gobierno si triunfa nuestro Frente.

Como se trata de un material extenso, creímos de utilidad desglosar en sucesivos artículos los aspectos que consideramos más importantes, en el entendido de que, pese a la importancia que tiene para cualquier partido, el programa necesita ser divulgado: es sabido que, por causas que no es el momento de señalar, muchos ciudadanos votan sin una clara idea del contenido del programa. Los políticos tenemos el deber de dar a conocer lo que hará nuestra organización en caso de ganar. Las campañas electorales no pueden limitarse al jingle, al spot televisivo, a la volanteada, a la consigna pintada sobre los muros o impresas en carteles y pasacalles. Tampoco las campañas pueden incurrir en una exacerbada personalización de la política donde los candidatos ­cualquiera sea el cargo al que se postulen­ ocupen el lugar de las ideas, de las propuestas, de las medidas a llevar adelante por un gobierno. Para decirlo de otra forma, es imprescindible para el votante unir el candidato a las ideas que representa. Relacionar la cara que aparece en la propaganda con lo que propone y defiende. Relacionar el número de una lista con las propuestas y la forma de hacer política de quienes la integran. Relacionar el partido, en nuestro caso el Frente Amplio, con el programa que llevará adelante desde el gobierno. Lo contrario sería rebajar la política, quitarle la responsabilidad que deben tener los candidatos con relación a lo que propone la fuerza política que representan.

 

Todos estamos llamados a la responsabilidad

En política es fundamental la responsabilidad. Responsabilidad, por un lado, de las organizaciones políticas y los candidatos que convocan a la gente a las urnas; pero responsabilidad también del elector, porque de su decisión dependerá la marcha del país durante cinco años y, por qué no, su propia vida y la de su familia durante mucho tiempo. Hablamos de trabajo, de salarios, de jubilaciones, de cobertura de salud, de educación, de seguridad, de vivienda, de asignaciones familiares, de derechos sociales, de ciencia y tecnología al servicio de la producción, de políticas económicas y sociales integradas y al servicio del crecimiento del país, de combate a la pobreza y la indigencia, de preservación y ampliación de los planes que cambian la vida de los niños, de las mujeres, de los más desprotegidos, de los trabajadores y de los pasivos. No estamos pronunciándonos por la simpatía o antipatía de un candidato, ni sobre la creatividad de los publicistas contratados por un partido o sector, ni por el colorido o la originalidad de las movilizaciones que se hacen en una campaña electoral. Todo eso es importante como complemento para atraer la atención de la gente, pero si vamos a las urnas sin saber qué se propone, qué antecedentes tienen el partido, el sector o el candidato que votamos, y qué planes tienen para el país, podemos pagar caro nuestra indiferencia o ignorancia ante decisiones que tienen que ver con el destino de más de tres millones de compatriotas.

Por eso es tan importante el programa, es decir, la propuesta. Por eso es fundamental conocer la trayectoria de quienes se postulan como candidatos, qué hizo cada uno cuando le tocó asumir responsabilidades como gobernante, qué resultados obtuvo en su gestión, cómo incidió en la realidad del país y de un programa aplicado para transformarlo, cuál es el balance de lo que hizo, qué confianza fue capaz de generar entre la población y entre los diferentes agentes económicos y financieros nacionales e internacionales. Porque si estas cosas no importaran, ¿en qué quedaría la política? Y la política determina en gran medida la marcha de una nación y, como consecuencia, la vida de la gente.

 

Veda, reflexión, organización de la jornada electoral

En todo esto hay que pensar en momentos como los que vivimos. Me refiero a la veda electoral iniciada en el día de hoy. Hasta después de las elecciones del domingo no podremos expresar nuestras opiniones a través de los medios de comunicación, porque la Constitución así lo establece, pero sí podemos y debemos reflexionar profundamente, con serenidad, ya sin el «barullo» de la publicidad. Que no tengamos que lamentar durante cinco años (o más, porque hay decisiones que trascienden a los gobiernos que las adoptan) no haber meditado debidamente sobre los contenidos programáticos y cuál es el mejor candidato para llevarlos a la práctica. De ahí nuestra intención de contribuir a esa reflexión a través de esta serie de artículos sobre el programa, que retomaremos dentro de dos semanas.

Pero esta veda electoral, además de convocarnos a la reflexión y a la memoria (qué hizo cada candidato, qué antecedentes tienen, qué propuestas nos proponen y cómo piensa cada uno «bajar a tierra» el programa común), no nos impide el mano a mano con nuestros vecinos, amigos, familiares, y seguir entregando la lista. La veda es un buen momento para que quienes militamos a favor de una determinada opción convenzamos en el mano a mano sobre la importancia de ir a votar el domingo. No olvidemos que se puede estar decidiendo al próximo presidente de la República.

Además la veda es un lapso propicio para ajustar los aspectos organizativos de la jornada electoral: que en estos tres días haya listas en todos lados (porque su distribución no está prohibida en ningún momento); que el mayor número de personas vaya a votar con la lista, porque en esta oportunidad habrá en el cuarto secreto muchísimas hojas y será difícil la identificación; que esté prevista la locomoción para recorrer circuitos y controlar que no falten las listas en las mesas electorales; que el padrón electoral pueda estar al alcance de las personas que no saben dónde deben votar; que haya delegados en todas las mesas durante la votación y, luego, en el escrutinio primario. Las cosas concretas a resolver en estas pocas horas no se agotan en estos ejemplos que acabamos de dar. El asunto es que todo esté resuelto. Llamamos a nuestros compatriotas a ir a votar el domingo. El sufragio no es obligatorio en esta instancia, pero de él dependerá el resultado de octubre y el futuro del país. Asimismo instamos a todos a concurrir con la lista, evitando el engorroso trámite de tener que encontrarla dentro del cuarto secreto entre cientos de hojas diferentes. Y convocamos a que en estas pocas horas hasta las elecciones cada uno procure convencer a otros compatriotas, con los múltiples argumentos que disponemos, para que concurran a votar reflexionando en la experiencia colectiva que ha tenido este país y pensando en el futuro.

|*| Diputado de AU-FA.

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