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ARTIGAS DONDE DEBE ESTAR

La polémica desatada en torno a la ubicación de los restos de José Artigas, que algunos han querido simplificar bajo la consigna «no hay que andar moviendo a los muertos», tiene una relevancia mayor que requiere análisis y posicionamientos por encima de las banderías sectoriales, los cálculos electorales menores y las preocupaciones inmediatistas, desde una verdadera visión de Estado enfocada en nuestra memoria histórica y en la construcción nacional de futuro.

La decisión del Presidente de la República de destinar la histórica Casa de Gobierno al homenaje a la figura y el legado de Artigas, trasladando sus restos a un espacio abierto al contacto con su pueblo, ubican en su verdadera dimensión el reconocimiento a su obra y la vigencia de su ideario. Rescatar a Artigas del Mausoleo en el que la dictadura pretendió sepultarlo entre mármoles y bronce despojado de su real significación, es un acto de justicia con la historia y con la vigencia de sus ideas.

El pensamiento de Artigas y del movimiento revolucionario del colectivo que condujo, y que a la vez incidió notablemente en él dando forma definitiva al Artiguismo, permanece aún desconocido para la gran mayoría de los uruguayos y uruguayas en su verdadera dimensión. A doscientos años de la Revolución Oriental, el Uruguay debe reencontrarse con la fuerza de la convocatoria vigente y transformadora de su programa, inspiración y referencia ineludible para la construcción del futuro en torno a un proyecto nacional para el siglo XXI que deber presidir las celebraciones del Bicentenario que ya debemos preparar.

El artiguismo fue en esencia, un movimiento anticolonial, liberador, nacional; promotor de la integración latinoamericana basada en el respeto de la autodeterminación de los pueblos; liberal, republicano, radicalmente democrático y popular en lo político; comprometido con la justicia social y con el desarrollo productivo en lo económico; y promotor del componente ético como pilar fundamental de la práctica política, en aquel tiempo fuertemente vinculada al poder militar que él mismo planteó limitar por medio de la ley. De movimiento policlasista tras un programa esencialmente político por la independencia en 1811, avanzó hacia un movimiento de composición abrumadoramente popular, en torno a un programa geopolítico, económico, social y multicultural con un lugar para el indio. Una gesta verdaderamente inspiradora por su dimensión y por la proyección de sus ideas, que no por casualidad la dictadura silenció en el Mausoleo, privando a las generaciones sucesivas de visitantes aquilatar la verdadera dimensión histórica de Artigas con la prohibición de que se esculpieran en el mármol frases de su pensamiento que hoy esperan una nueva oportunidad de reencontrarse con su pueblo.

«La cuestión es sólo entre la libertad y el despotismo: nuestros opresores, no por su patria, sólo por serlo, forman el objeto de nuestro odio». Precisión del Yi. 25/12/1812. En tiempos en que gran parte de las élites del movimiento libertador en América plantea la ruptura con España junto a la posibilidad de anexión a imperios más benévolos o liberales, y mientras muchos dudan, se adelantó a declarar la independencia de todo poder extranjero y proclamar:

«La soberanía particular de los pueblos será precisamente declarada y ostentado, como objeto único de nuestra revolución». Instrucciones de 1813. Impulsó el proyecto de Liga Federal para la asociación de las provincias, en el clímax de su gobierno alternativo al centralismo porteño, es una prueba de ello. En ese contexto Artigas es nominado Protector de los Pueblos Libre.

«Ciudadanos: los pueblos deben ser libres. Ese carácter debe ser su único objeto, y formar el motivo de su celo. Por desgracia va contar tres años nuestra revolución y aún falta una salvaguarda general al derecho popular. Estamos aún bajo la fe de los hombres y no aparecen las seguridades del contrato… Es muy veleidosa la probidad de los hombres, solo el freno de la constitución puede afirmarla». 4 de abril de 1813. Oración inaugural del Congreso de abril. En épocas de reyes y súbditos, planteó decididamente la organización de la sociedad en torno a un contrato entre iguales, la Constitución y la ley, y la necesidad de la separación de los poderes ejecutivos, legislativo y judicial como garantía del sistema. Levantó el modelo de ciudadano con derecho individual de actuar y decidir, como alternativa al modelo del agrupamiento súbditos propio de la monarquía.

«Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana. Vosotros estáis en pleno goce de vuestros derechos: ved ahí el fruto de mis ansias y desvelos, y ved ahí también todo el premio.» 4 de abril de 1813. Oración inaugural del Congreso de abril.

«El despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos». Instrucciones del Año XIII Artículo 18. Los estados europeos luego de sus revoluciones liberales optaron por aprobar Constituciones censitarias que ligaban los derechos políticos a la propiedad material, de modo que el 5 o 10% de la población quedaba con facultad de elegir y ser elegidos. Mientras muchos de los libertadores adoptaban ese modelo Artigas optó por la democracia.

«(… )que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y a la de la provincia. Serán igualmente agraciadas las viudas pobres si tuvieren hijos. Serán igualmente preferidos los casados a los americanos solteros, y éstos a cualquier extranjero». Artículos 6 y 7 del Reglamento Provisorio para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, 10 de setiembre de 1815.

Pieza fundamental del programa artiguista, al plantear la expropiación de tierras a los enemigos de la revolución, y su reparto equitativo a quien quisiera trabajarla, marcó a fuego la identidad de nuestro proceso revolucionario en el marco de la independencia americana esencialmente política y liberal. Pero a su vez, la aplicación de criterios sociales para el reparto, y la exigencia de trabajo «para el fomento de la campaña», estableció criterios que a riesgo de anacronismo digamos que en la actualidad se plantean para superar esquemas meramente asistencialistas, populistas o de beneficencia, con políticas sociales integrales, acciones afirmativas, y exigencia de contrapartidas a sus beneficiarios.

«El Jefe de los Orientales ha manifestado en todos los tiempos que ama demasiado a su patria, para sacrificar este rico patrimonio de los orientales al bajo precio de la necesidad». Nota del 26 de diciembre de 1816 a Durán y Giró.

«Llegado es el tiempo en que triunfe la virtud y que los perversos no se confundan con los buenos. No conseguiremos jamás progreso de nuestra felicidad si la maldad se perpetúa al abrigo de la inocencia. Los primeros en la representación de la confianza de un pueblo, deben ser los ejemplares donde aprendan las virtudes los demás conciudadanos. Cualquier nota en su comportamiento es tanto más execrable y reprehensible, cuanto más elevada su decoración». 18 de noviembre de 1815.

Muchas veces criticado por su intransigencia, Artigas fue un radical irreductible en los aspectos de comportamiento político y actitud de gobierno dejando una impronta ética que distinguió su actitud ante el servicio público.

Desde el fondo del tiempo sus palabras por sí solas fundamentan la necesidad de renovar la memoria y homenaje del ideario y de la figura de Artigas, rescatado del mármol y el bronce, para siempre.

|*| Profesor de Historia.Diputado Vertiente Artiguista.

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