MAÑANA TODOS CON MUJICA AL PALACIO PEÑAROL

Porque debemos seguir luchando por una sociedad generosa y solidaria. Uruguay no sólo la merece: esos valores lo definen.

Porque convocará potencias políticas y sociales existentes movilizándolas en pos de la única guerra: contra la pobreza y su cortejo de miserias.

Porque buscará recursos en la conciencia y el corazón de l@s orientales.

Porque no todo se hace desde las Instituciones Gubernamentales ni tampoco solamente con dinero. La vocación de servicio y la solidaridad proverbial del pueblo deberán ser liberadas, multiplicadas y enaltecidas.

Porque tenderá puentes hacia otros Partidos para enfrentar los grandes problemas y caminar hacia los grandes objetivos nacionales.

Porque el centro de acción estará dirigido al ser humano. A remediar su dolor y a cuidar su bienestar.

Y porque los resultados serán medidos solamente con esa vara. No habrá otra.

Porque nunca faltó inteligencia pero hubo déficit de buena fe, gobernará con l@s mejores y, principalmente, con l@s de buena fe.

Porque viene a despertar la fuerza del país y abrirle anchos caminos.

Porque es incompatible con el quietismo y el burocratismo.

Porque Uruguay necesita seguir despertando antes que sea demasiado tarde.

Porque no procura llegar al gobierno para «dormir la siesta» ni pasar la vergüenza de haber sido nada más que el principal burócrata.

Porque tiene «marcha atrás». Eso es una garantía pero además un valor indispensable: significa también, la disposición abierta para escuchar a todos y adoptar ideas ajenas cuando son mejores.

Porque no cree ser dueño de la verdad y lo demuestra hablando con todos y adoptando de ellos lo mejor en ese gran «libro abierto» que es nuestro gran pueblo.

Porque los problemas hay que averiguarlos donde se producen y resolverlos consultando a los que más saben: sean o no de nuestro partido o de nuestro entorno.

Porque es capaz de intercambiar con el ciudadano más pobre como con el más encumbrado, pasando por la gama intermedia sin prejuicios ni temores; aceptando la verdad venga de donde venga.

Porque no le teme al ridículo ni tampoco a «quedar mal». No se desvela calculando cómo «quedar bien» en lugar de calcular como resolver problemas.

Acusarlo de populismo es un insulto a la gente además de una infamia y un contrasentido dada la experiencia. Es no entender que la gente lo quiere por haberle dicho, de frente, la verdad; aunque ella no gustara.

L@s orientales son mucho más inteligentes de lo que algunos «vivillos» creen. Saben distinguir muy bien la demagogia (incluso largamente populista practicada hasta el hartazgo por los Partidos Tradicionales) detectando quién es auténtico y quien es falluto.

Porque nunca quiso quedar bien con todos. Tratar de hacer eso, es engañar o no hacer nada y ha sido una de las actitudes que trajo más calamidades. Ella produjo y produce quietismo, acartonamiento, burocratismo y parálisis.

Abre de par en par las puertas para las presiones de quienes medran en el «no hacer nada» y les garantiza éxito. Los intereses conservadores y reaccionarios disfrutan de anchas praderas para sus maniobras, cuando en el gobierno predomina tal debilidad.

Porque como él, creemos que «la democracia es por lejos el mejor sistema que se haya inventado, que no hay atajos al «paraíso» y que la tolerancia no es una virtud de los débiles, sino todo lo contrario».

Porque compartimos las siguientes definiciones de Mujica:

«Cuando le erraste mucho, aprendés a desconfiar de tus certezas y a no avergonzarte de tener dudas. Y ahí es cuando pasás al frente, porque dejás de ser catedrático, te transformás en preguntón y quedás mejor vacunado para futuros errores. Me gusta darme baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor, cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor. Sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla, porque anda corriendo de escondite en escondite y pobre del que emprenda en soledad esta cacería.

 

Estoy de vuelta de saberlo todo».

¿Algo o alguien ha hecho en Uruguay parecida autocrítica?

Por el contrario, parece que acá nadie se equivocó jamás.

Parece que quienes han gobernado siempre no han cometido errores.

¡Qué bien le haría al país su autocrítica! ¡Qué bien a todos! ¡Y qué bien les haría a todos ellos!

¡Qué bien mostrar, aunque fuera en harapos, tamaña valentía cívica!

Porque gobernará con todo el Frente Amplio. Sin exclusiones. Porque lo fortalecerá y porque debemos seguir creciendo.

Por eso, y por mucho más, debemos acompañarlo mañana en el Palacio Peñarol a las 19 horas y, por todo eso, y mucho más, votarlo el 28 de junio.

*| Escritor, senador de la República.

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