¡Tomá pa’vos!
Macho, estoy cachuzo y estrilado porque el yotivenco de los políticos sigue dando dique, pura bambollería.
En vez de aterrizar, meta y meta con el ataque.
¿Cómo no se van a engrupichar unos cuantos, cómo no se van a ir a la gurda los que se avivan? Estos caferatas juntan tanto batuque a lo perro, dejando a los logis creyentes más embolados que un chongo, que no hay forma de aguantiñar el merengue sin acusar daño.
Da risa. Algunos son careta, son. Se la creen. Pa’ellos la pintusa y el chamuyo resuelven todo. Ni siquiera junan que más de uno los pispea de costado, robreca, adivinando el bolazo y con ganas de dejarlos en orsay con la boleta.
Es cierto: todavía están los atacados, los del beguen de toda la vida, que no embrocan la realidad ni con prismáticos. Pero, bueno, se sabe, sobran los puntos boleados, a los que les gana cualquier afile y ni piensan que pueden quedar en Pampa y la vía, con la vianda refilada.
¿Qué querés que te cante, lector? Algo más los ayuda. Entre tanto papel picado al dope, a algunos se les hace difícil logiar el escrucho. Y se lo morfan al bardo, aunque estén atorrando.
Te dan verso, hermano. Es un bagayo tipo capulín que se te atraganta. Un engrupichao de aquellos. Y qué yeta, yo no tengo ganas de lastrarlo. ¡Si me lo sé de memoria, como al HD! Los tengo remanyaos.
Te juro, dan ganas de salir picando, si es posible amorracado por las dudas, y amasijarse solari, al pucho. Y, sí. El apoliye total como escape. No sea que en cualquier momento, por puro pamela, quede con el panaro escrachado en el losue.
(PD: esta es mi modesta venganza contra la horripilante acumulación de discursos políticos sin prolijidad, groseros, engañosos, agresivos, intolerantes y con meros enunciados a la enésima potencia. No he hallado forma más sutil, más refinada que dedicarles mi propia verba intolerable en lunfardo auténtico. ¡A ver cómo se las ingenian, a quienes les caiga el sayo, para traducirlo!).
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