LAS VISIONES DE PAIS, LA UNIDAD Y EL PROGRAMA DEL FRENTE AMPLIO
En el mes de junio se elegirán los candidatos a la Presidencia de todos los partidos políticos. En el caso del Frente Amplio hay tres precandidatos habilitados por el último Congreso. La historia y tradición del FA es un candidato único con un programa único, mientras que los partidos tradicionales acostumbraban a las múltiples candidaturas a la Presidencia, acumulando todos los votos al lema respectivo. La nueva Constitución que implantó el balotaje obliga a candidatos únicos por partido, que saldrán de las elecciones internas de junio. Desde el punto de vista del Frente Amplio entendemos positivo que sea la ciudadanía frentista quien defina el candidato a la Presidencia. La militancia cumple un papel central en los partidos de izquierda y en el Congreso resolvieron un tema básico para la unidad de la izquierda: el programa único. Pero el FA es un partido de masas, con más de un millón de votos, que democráticamente definirá al futuro candidato.
La unidad del Frente Amplio está cimentada en un acuerdo político basado en un programa único acordado por el conjunto de sus componentes: por los partidos que lo integran y sus comités de base. Por su tradicional estilo de coalición y movimiento. No fue un acuerdo electoral, no fue un acuerdo por cargos, fue un acuerdo político de carácter estructural que dura 38 años, que alcanzó el gobierno nacional y que tiene enormes posibilidades de efectivizar un segundo gobierno nacional. El programa único es una de las grandes diferencias del FA con respecto a los partidos tradicionales. En su nacimiento confluyeron dos partidos con visiones finales distintas, como lo eran el Partido Comunista y el Partido Demócrata Cristiano. Las circunstancias históricas lo facilitaron, pero también líderes políticos relevantes como Juan Pablo Terra, Rodney Arismendi y Héctor Rodríguez. El programa del FA se fue adecuando a los cambios nacionales e internacionales, pero siempre se mantuvo dentro del régimen capitalista, aceptando las funciones del mercado y de las empresas privadas. Las metas socialistas de algunos partidos nunca se concretaron en las bases programáticas. Otro elemento sustancial, desde sus inicios, es el compromiso con la democracia, con el respeto y la tolerancia al otro, el de otros valores, culturas o religiones. Compromiso con las libertades básicas, con el Estado de derecho, con los derechos humanos. Como todo movimiento de izquierda, sus objetivos centrales pasan por la igualdad, la equidad y la solidaridad. El programa presenta una visión de mediano plazo centrada en la elaboración de un proyecto nacional que abarca aspectos económicos, sociales, políticos y culturales. Se plantean lineamientos estratégicos, abiertos y flexibles, que marquen rumbos de una estructura productiva centrada en logros de competitividad y empleo productivo. La inserción internacional con la mayor diversificación de destinos. Importa colocar en EEUU, en Europa, en China y en América Latina. Importa mucho el origen de los bienes y servicios de exportación, con el mayor contenido tecnológico y valor agregado posible. El programa plantea prioridades similares para las políticas económicas y sociales. Se requiere una estrategia global para enfrentar la fragmentación social, la pobreza y las desigualdades, que abarque la atención de los problemas del empleo, de la educación, la salud, la vivienda y los requerimientos de ordenamiento territorial.
El programa plantea que «la política macroeconómica deberá garantizar condiciones de estabilidad adecuadas a los objetivos de crecimiento, la creación de empleo y la distribución del ingreso». El programa busca atender las lógicas del mercado y del Estado asegurándole a éste la conducción, intervención y contralor del proceso económico y social. Todos estos elementos centrales del programa son apoyados por todos los integrantes del FA y, por supuesto, por los tres precandidatos. Todos apoyan los logros del gobierno del FA bajo la conducción de Tabaré Vázquez. Son logros de todos los frentistas, de todos los precandidatos. Cuando Mujica pone énfasis en el Uruguay inteligente es nítidamente la continuidad de la innovación más espectacular del gobierno del FA, como lo es el Plan Ceibal.
Hubo diferencias sobre el TLC con EEUU, diferencias que fueron saldadas en el programa aprobado por el Congreso del FA y por las declaraciones de todos los precandidatos. Existen énfasis y matices distintos sobre el proceso de integración regional, pero todos coinciden en que es un instrumento estratégico que debemos apoyar y mejorar. Hubo matices en algunos proyectos de ley como las reformas tributaria, de salud y de la educación pero siempre primó el espíritu unitario de todos los frentistas. Por ello afirmamos tajantemente que dentro del FA no hay dos izquierdas, no hay dos visiones de país. Nos une el programa único, pero sobre todo la cultura unitaria de la izquierda uruguaya, ese enorme tesoro que tenemos que seguir cultivando. En junio se elige el candidato a la Presidencia por el Frente Amplio. No es un plebiscito que dirima dos visiones de país, dos concepciones de la izquierda. Mujica dice claramente que su programa es el del FA y que sus equipos técnicos, si gana en junio, son los de todo el FA, los de todos sus sectores sin exclusiones de ninguna naturaleza.
Asegurar la unidad significa que cada precandidato muestre sus virtudes, que las controversias sean civilizadas y con altura. Que no se usen calificativos hirientes y sobre todo que no se tergiversen los pensamientos, las ideas y los dichos de los compañeros precandidatos. Mujica nunca planteó la cultura del pobrismo, ni la transformación del paradigma de la futura sociedad uruguaya a partir de sus comentarios sobre los bosquimanos. Sus intervenciones sobre el secreto bancario no tuvieron ningún efecto sobre el mercado financiero local. Su planteo sobre una negociación del mismo para obtener beneficios comerciales, de alguna manera fue avalado por el gobierno del FA al aceptar ante la OCDE una negociación del secreto bancario para no afectar la inversión privada extranjera. El Frente Amplio tuvo un profundo arraigo en la sociedad uruguaya. A tal punto que, cuando sufrió una importante fractura en 1989, los que se fueron tuvieron que regresar o desaparecieron políticamente. Aspiramos a que el 29 de junio nos encuentre a todos unidos, detrás del candidato ganador, para asegurar el triunfo del Frente Amplio en primera vuelta y garantizar la gobernabilidad que logró el actual gobierno de Tabaré Vázquez.
|*| Senador por la 609-FA. economista
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