Escrito por: Tercera época Por Antonio Pippo
A veces uno siente la necesidad de insistir acerca de asuntos que no hacen a la actualidad. O sea, no representan lo que la mayoría de los ciudadanos tiene entre ceja y ceja procurando desentrañar: la seguridad, la educación, la salud, la reforma del Estado, las internas. Sin embargo, son cuestiones cuya importancia radica en su permanencia somnolienta en la memoria, que van y vienen y de pronto salen a luz. Equivocado estará aquel que las desprecie, porque tienen que ver con la identidad de nuestro pueblo y su cultura.
Entre las artes, es el caso de la música. Y dentro del inmenso universo de la música, es el caso del tango.
Mal que pese a muchos, el tango es parte sustantiva de nuestra identidad, especialmente la ciudadana, e integra el morral rico y variado de la cultura nacional.
No obstante, pervive, penosa, su falta de difusión y, a partir de ahí, la desinformación que en particular padece la juventud. Una sociedad no termina de aprehenderse si antes no entiende qué cosas del arte popular forjaron su esencia y, más allá de vicisitudes y modas, aún perduran.
Esto viene a cuento y el lector, siempre tolerante, sabrá disculparme de un esfuerzo que un grupo de personas, entre las que me incluyo, está haciendo para que semejante situación cambie. Hay otros emprendimientos parecidos. Éste tiene de distintivo que incluye, además de excelentes música, canto y baile, unas narraciones de tono anecdótico, entretenidas y dinámicas, que aportan a los iniciados los mal llamados viejos del tango y a los que todavía ignoran lo que se han perdido, un material riquísimo que puede ser la llave para abrir un cajón cuyo contenido, después, quizás los enamore y no quieran abandonarlo.
Se llama “Bien polenta”, es un espectáculo multifacético que se presenta en el teatro La Colmena a partir del miércoles próximo, y con él, como Juan Moreira con su facón, banco lo que venga. El objetivo lo merece.
No me vendría mal un poco de apoyo.
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