NUESTRAS CHAMBONADAS
Nadie tiene dudas acerca de que el principal objetivo del Frente Amplio es ganar las elecciones nacionales en octubre, en primera vuelta y por esa vía obtener las mayorías parlamentarias necesarias para respaldar la ejecución de nuestro programa de cambios. Todo aquello que pueda comprometer o erosionar ese objetivo, conspira contra el proyecto de cambio de la izquierda para nuestro país. Estas son dos afirmaciones básicas para ubicar nuestro punto de partida, para entender y entendernos en el marco de la discusión política y electoral entre los frenteamplistas en esta etapa. Nosotros repetimos una y otra vez, a lo largo y ancho del país: el objetivo central es que el Frente Amplio triunfe en octubre, en primera vuelta, más allá de nuestros debates y de nuestra elección interna.
Las últimas encuestas divulgadas ubican el nivel de intención de voto por el Frente Amplio, en el orden del 44%, un porcentaje de adhesión formidable. Estamos a 6 puntos porcentuales de alcanzar el gran objetivo, pero serán los puntos más difíciles de conseguir. El impulso desplegado en el marco de la elección interna ha operado como un factor de empuje, de difusión, de crecimiento. Ha despertado un fuerte activismo militante, una dinámica de campaña que genera movilización y hechos políticos relevantes. Con sus actos, sus giras por el interior del país y sus reiteradas apariciones públicas los precandidatos generan una agenda que centra la atención y atrae voluntades electorales.
Pero también, nuestra elección interna ha sido un escenario de debate, en el que se han publicado iniciativas realmente desafortunadas. Se han registrado errores groseros, tropiezos y confusiones impropias de dirigentes experimentados. Chambonadas gruesas, de esas que no se pueden disimular, que producen desconcierto e incrementan las dudas del conjunto de votantes, cuyo apoyo resulta imprescindible para ganar en primera vuelta. Se trata de errores poco comprensibles, cuya reiteración, genera una extendida preocupación y comienza a comprometer los objetivos señalados.
Son nuestras chambonadas, y que quede bien claro, nuestras chambonadas, pues más allá de que el protagonista del resbalón sea uno u otro candidato, los perjudicados somos todos: el Frente Amplio, nuestro objetivo de triunfo en octubre, nuestra aspiración de mayorías parlamentarias propias. Nosotros no somos de los que se frotan las manos, ante los tropiezos y las declaraciones desafortunadas de otros compañeros frenteamplistas, porque circunstancialmente se encuentren apoyando un candidato que no es el nuestro. Porque si en octubre, por este tipo de errores, por estas chambonadas, perdemos la elección, aunque no tengamos arte ni parte en los errores, terminarán siendo los errores del colectivo y la derrota la cargaremos todos.
Si en la misma noche del domingo 28 de junio, una vez conocido el resultado de nuestra interna, no salimos todos juntos con una clara y gran demostración de unidad frenteamplista, para lanzar nuestra campaña común con miras a octubre, también va a ser una gran chambonada. Imperdonable para una fuerza política que ha gobernado estos últimos cuatro años y medio realizando la mejor gestión de los últimos cien años. Y nuestra advertencia e insistencia, no es caprichosa. Que nadie se confunda y piense que la victoria en octubre está asegurada, porque no es así y si metemos la pata en forma sistemática, vamos a hacer cada día más difícil nuestro camino.
Todos los candidatos pueden cometer errores, está claro, nadie está a salvo, pero alguno hace más fuerza que otro. Por ello tenemos la obligación de plantear nuestra preocupación. El abordaje público mediante el cual nuestro compañero Mujica, como precandidato frenteamplista, convirtió al secreto bancario en un tema de campaña electoral constituyó un episodio desafortunado, fue una gran chambonada. Para empezar, el problema ni siquiera residía en el secreto bancario, se trataba del secreto tributario; para seguir, nunca se le debió dar la publicidad y el estado de debate que se provocó, y para terminar, si había algo correcto para hacer era cerrar filas desde el principio junto a nuestro gobierno, ante un episodio complicado, en vez de elevar públicamente el tamaño del problema. De repetirse, esto sí compromete nuestro triunfo en octubre próximo.
Los errores del compañero Mujica no lo perjudican solamente a él, afectan a toda la fuerza política, conspiran contra nuestro crecimiento y en ocasiones como la mencionada, le genera inconvenientes a nuestro propio gobierno. ¿Cuál fue el resultado positivo de colocar al secreto bancario en el debate electoral? Ninguno, cero, resultó un error y un inconveniente para todos.
Algunos compañeros le restan importancia a este tipo de tropiezos, relativizan su impacto o esgrimen explicaciones complacientes ante la equivocación. Quizás, porque con todo derecho, tienen puesta la camiseta del «Pepe» Mujica. Pero subestimar los efectos negativos de nuestras chambonadas públicas constituye otro grave error. El «Pepe» Mujica seguramente va a estar en un lugar muy destacado en la próxima elección nacional, sea como candidato a la vicepresidencia o a la Presidencia, pero siempre en la fórmula presidencial. Negar estos hechos, abrir flancos gratuitamente, no actuar con precaución, termina siendo pasto para las fieras.
Después de un trabajoso proceso de elaboración, el Frente Amplio aprobó, en su último y multitudinario congreso de diciembre, su programa para el próximo período. Si apenas unos meses después, ese programa ya se deja de lado y se perfilan públicamente iniciativas sectoriales fuertemente polémicas, que no están contenidas en el mismo, eso, constituye otra gran chambonada.
El programa del Frente Amplio aprobado en el V Congreso «Zelmar Michelini», es el que nos representa y nos contiene a todos. No podemos rediscutir todo todos los días, tampoco podemos convertir la campaña interna en un certamen de iniciativas u ocurrencias.
Lamentablemente para algunos compañeros del MPP el Banco de Previsión Social (BPS), pilar fundamental del sistema de seguridad social del Uruguay, «debería volar», o sea, desaparecer. Los compañeros que pertenecen al otro sector frenteamplista que apoya la candidatura de Mujica, afirman que se debe nacionalizar la banca, entre otras cosas. Nada de eso figura en el Programa del Frente Amplio. Inaugurar ahora, en plena campaña, una nueva discusión programática a través de la prensa, a partir de tamañas iniciativas, nos parece muy inconveniente, es todo lo contrario de lo que convinimos en el Congreso de diciembre pasado. Presentar en los diarios cada bochazo de nuestra propia tormenta de ideas interna, francamente no nos parece serio, no es coherente. Y no importa quien declaró de manera desafortunada, para la gente es una chambonada de todo el Frente Amplio.
Hace poco, en un acto del Nuevo Espacio, subrayé tres requisitos para ganar la elección nacional en primera vuelta. El primero, era que el Frente Amplio tenía que lograr en esta elección interna más votos que todos los partidos de oposición sumados. El segundo, era que en la noche misma del 28 de junio próximo se selle nuestra unidad de izquierda entre los que sostienen la candidatura de Astori y quienes apoyan la candidatura de Mujica. El abrazo entre ambas corrientes resulta fundamental para derrotar nuevamente a la derecha con miras a octubre próximo. El tercero, era construir con el voto de cada uno, la fórmula arrolladora que ya de pique nos acercara al triunfo en la elección nacional. ¿Debería agregar una cuarta? A esta altura me parece que sí, que es necesario: «Si queremos ganar en octubre, por favor, basta de chambonadas».
|*| Senador, Nuevo Espacio FA
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