EN JUNIO, LA RAZON; EN OCTUBRE, LA PASION
Muchos murguistas nos han dicho que en la primera ronda del certamen oficial del Teatro de Verano, las murgas actúan con el corazón, dejando todo en el tablado más importante del carnaval. Y que luego, en la segunda ronda, se actúa más con la razón, tratando de mejorar todo aquello que podría no haber estado bien puntuado por el jurado. No es el único caso en el cual las personas separan la pasión de la razón para decidir o actuar en instancias consecutivas pero diferentes.
En las elecciones en Francia, que también poseen dos vueltas, ocurre el mismo fenómeno. Los franceses votan en primera vuelta con pasión, al partido de sus amores, pero ya en la segunda vuelta, aplican más la razón, analizando y resolviendo, en función de lo que entienden más conveniente para los franceses. Aquí mismo, en múltiples reuniones, he encontrado muchos militantes frenteamplistas que van a actuar de manera similar, haciendo pesar la pasión o la razón según la instancia y la características de la definición. Una cosa es el voto en junio y otra, el voto en octubre.
En la primera instancia, en las internas de junio, convencidos de que en esa elección ya se elige al futuro presidente, van a votar con la razón, meditando acerca de las cualidades del candidato. Mientras que en octubre, en la elección nacional, convencidos de que el Frente Amplio va a ganar, van a votar la lista del sector frenteamplista al que adhieren con pasión. Y puedo asegurarles que esos compañeros tienen buenos fundamentos para proceder de esa manera.
Un compañero en Tacuarembó me dijo: «En octubre voy a votar la lista que voto siempre, pero ahora en junio voy a pensarlo bien, porque hay que elegir el candidato que nos lleve a la victoria en primera vuelta». Razón primero, pasión después. Otro compañero, que quiere que se conforme, por fin, la fórmula Astori-Mujica, que oportunamente propuso nuestro presidente, Tabaré Vázquez, nos afirmó que eso era posible, si es que en junio se vota por las listas que llevan a Astori como candidato. Pero para octubre, nos dijo que seguramente apoyaría a otra lista frenteamplista, más afín a su sensibilidad. Otra vez, razón y luego pasión.
En Paysandú, hay un muy buen esfuerzo colectivo en marcha para lograr que la votación frenteamplista, en junio, sea inmensa. Los compañeros llaman a sus conciudadanos a votar en la interna frenteamplista para elegir al próximo presidente del Uruguay. Elegir al presidente, en esta especie de dos vueltas, junio y octubre, demanda que cada ciudadano que participe piense bien a qué candidato frenteamplista va a apoyar en el primer paso, en la elección interna. Y es así, la elección de junio exige mucho de racionalidad.
En Salto, en las conversaciones previas al inicio de una reunión, los compañeros analizaban los datos aportados por las últimas encuestas, hablaban de posibles escenarios de definición para cada uno de los candidatos frenteamplistas y la evolución de las preferencias de los ciudadanos. Lo cierto es que el análisis que hacían los compañeros para la elección de junio tenía un fundamento y una lógica bien estructurada. El objetivo era uno solo: ganar en primera vuelta y, para ello, la decisión a adoptarse en junio es determinante para lograrlo. ¿Quién es el candidato que nos asegura una victoria en primera vuelta? Esa era la gran pregunta a contestar. Pero cuando la conversación se orientaba hacia la elección de octubre, las opciones surgían más fácilmente, sin un razonamiento tan complejo, ya que cada uno defendía con pasión la lista o el sector frenteamplista con el que se sentían identificados.
Estos conceptos desordenados pero sustantivos, que nos acercan los compañeros en todo el país, no son baladíes. El voto frenteamplista en junio tiene más consecuencias que el voto en octubre y, por lo tanto, necesita más análisis y reflexión. Es necesario evaluar y sopesar distintos aspectos de la decisión. A la condición definitoria que posee el candidato, para ganar o no en primera vuelta, también puede agregarse una extendida preocupación porque el Frente Amplio pueda conservar ciertos equilibrios internos muy importantes y no arriesgar la conformación de una excesiva concentración del poder interno en un sólo sector político.
¿Quién es el candidato que brinda mayor penetración electoral para el Frente Amplio? ¿Cómo podemos conformar la mejor fórmula? ¿Qué candidato frenteamplista posee los mejores antecedentes para conducir al país en medio de una crisis internacional? ¿Quién es el candidato que mejor representa la continuidad del gobierno de Tabaré Vázquez? Son preguntas muy importantes para adoptar una definición y deben pesar, sin dudas, muy fuertemente en nuestro razonamiento. Cada uno de los frenteamplistas está evaluando, con tiempo y responsabilidad, las respuestas a estas interrogantes, que son las que demarcan la opción, el candidato mejor provisto y posicionado para cumplir con los desafíos descritos.
Todos saben que hace más de un año, nosotros nos definimos por la fórmula Astori-Mujica. Fuimos los primeros en apoyar la idea del compañero presidente, Tabaré Vázquez. A nuestro juicio, sigue siendo la mejor propuesta y la mejor fórmula electoral que posee el Frente Amplio. Cuando el Congreso Zelmar Michelini habilitó una legítima competencia interna entre los candidatos que aspiran a encabezar la fórmula presidencial del Frente Amplio, también expresamos con total claridad que la única forma de poder concretar esa fórmula arrolladora era apoyando y promoviendo la candidatura del compañero Danilo Astori.
Nuestra decisión, como la de muchos frenteamplistas que ya resolvieron, ha sido muy razonada, profundamente pensada. No surgió por una postura caprichosa, por una ocurrencia, por una decisión superficial o facilista. Todo lo contrario. Nuestra firme decisión y la opción por nuestro candidato, Danilo Astori, proviene de la convicción de que es quien reúne las condiciones planteadas. Es quien mejor responde a todas las exigencias y desafíos establecidos.
Miles de uruguayos están sopesando esta posibilidad. La necesidad de acompañarnos en junio, a partir del peso de la razón en la elaboración de nuestra decisión, es producto del reconocimiento de la fortaleza de los atributos que Danilo Astori posee para conducirnos hacia los objetivos asumidos por el Frente Amplio. Pero todavía hoy, muchos miles de compatriotas todavía lo están evaluando. Saben, al momento de decidir su voto para la internas de junio, que el ganador en esa instancia será el candidato que por lejos tiene las mejores posibilidades para convertirse en el futuro presidente de los uruguayos. El candidato ganador no sólo deberá estar a la altura del desafío que significa el triunfo en primera vuelta, deberá contar con los mejores atributos para gobernar, para conducir al país en los próximos cinco años.
Si habrá que ponerse a pensar y razonar con detenimiento esta decisión. Es muy importante que la máxima cantidad de ciudadanos participe y que los frenteamplistas aportemos nuestro esfuerzo para construir en cada instancia el mejor escenario para nuestra razón y para nuestra pasión.
|*| Senador, Nuevo Espacio FA.
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