LA CAMPAÑA ELECTORAL

A tres meses de las elecciones internas y a seis meses de las elecciones nacionales, se han dado diversas declaraciones que generan un recalentamiento de la campaña electoral, con ataques de grueso calibre que afectan las normas civilizadas que caracterizan al sistema político uruguayo. A propósito de una reunión en una comisión investigadora del Parlamento, un precandidato del Partido Colorado declara que el gobierno del Frente Amplio es el más corrupto de la historia. Otro precandidato del Partido Colorado declara que si Mujica gana las elecciones nacionales se violarán los principios democráticos y se instalará una especie de dictadura. Un destacado y moderado economista del Partido Nacional declara que el gobierno del FA es el que ha realizado más privatizaciones. Un ex ministro de Economía del Partido Nacional considera al precandidato José Mujica por sus dichos, como antipatriota y criminal. Hace años dirigentes de los partidos tradicionales me responsabilizaban de la inflación de Nicaragua en la primera etapa sandinista. Yo trabajé allí como director de un programa de la Unctad, en los ministerios de Comercio Exterior y de Planificación en los años 1980 y 1981, cuando la inflación de Nicaragua estaba muy por debajo del promedio de América Latina. Por supuesto yo no era ministro de Hacienda ni asesoraba a dicho Ministerio. Es lógico que en los procesos electorales haya dura confrontación, pero aquí se trata de una violencia verbal inusitada, que seguramente va a continuar hasta octubre contra Mujica. Por ello este llamado a la reflexión. Este es un país de una elevada cultura democrática. Los gruesos epítetos con que califican, especialmente a Mujica, son claras formas de violencia. La violencia genera violencia y esto es altamente negativo para la convivencia democrática. La sociedad uruguaya es profundamente democrática y sería más positiva una controversia sana y civilizada para salvaguardar los principios democráticos que con tanto orgullo ostentamos. También nuestro sistema político se ha caracterizado por su capacidad de diálogo, de negociaciones civilizadas, de acuerdos políticos, necesarios e imprescindibles para sustentar la democracia. Hagamos todos los esfuerzos para no perder esta estupenda característica del conjunto de los actores políticos.

También desde la interna surgen agravios cuando se duda de los valores democráticos de Mujica o cuando se plantea que no se apoyará a cualquier candidato a la presidencia por el FA, aunque sea el elegido democráticamente en las elecciones internas de junio. Aquí se pone en juego la unidad, que es uno de los grandes tesoros del FA, que no se debe poner a prueba bajo ninguna circunstancia. La unidad es uno de los grandes valores de los frentistas, de su base, de su militancia y también de sus dirigentes. Llevo 19 años como parlamentario del FA y he constatado la fuerza de la unidad en todos los parlamentarios frentistas y en todos los sectores sin excepciones. Para ganar en octubre es indispensable garantizar la unidad. Para asegurar la gobernabilidad en un segundo período es imprescindible la unidad.

La semana pasada nos encontramos con la desagradable sorpresa de que la OECD, a través del G20, publicaba una lista de países, entre los que se incluía a Uruguay, como no cooperantes en materia de información tributaria. Una rápida acción del gobierno hizo que la OECD modificara esa decisión y ubicara a Uruguay entre los países cooperantes que en el futuro implementarán medidas para lograr los estándares internacionales en materia de información tributaria y bancaria. Quedó claro que Uruguay, a partir de la reforma tributaria del gobierno del FA, ya no está en la categoría de paraíso fiscal. En dicha reforma se establece el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas a las rentas de capital. Por ello se cobra impuesto a los intereses de los depósitos realizados por residentes y no residentes en el país. Además se eliminan las SAFI, sociedades anónimas financieras de inversión, que operaban desde Uruguay en el exterior como mecanismo de evasión impositiva. Por lo tanto en Uruguay ya no hay nula o baja tributación, que es una de las principales características de los paraísos fiscales. El gobierno de Uruguay actuó correctamente, al proponer otorgar información financiera y tributaria cuando lo requieran los países con los cuales se firmaron o se firmarán acuerdos de inversiones, que eliminen la doble tributación y se explicite la obligación mutua de dar las informaciones requeridas. Con ello el país no corre riesgos de que se vean afectadas las futuras inversiones extranjeras directas que han favorecido sensiblemente a Uruguay en los últimos años. Con independencia de si es bueno o no discutir el tema del secreto bancario en la campaña electoral, Mujica estaba analizando la posibilidad de negociar en el futuro el secreto bancario a cambio de beneficios comerciales para el país. Las circunstancias obligaron al gobierno de Uruguay a, de alguna manera, negociar también el secreto bancario, brindando información bancaria y tributaria para no afectar las futuras inversiones directas extranjeras.

En cuanto a otras resoluciones del G20 cabe destacar la que otorga un billón de dólares a los organismos financieros internacionales para atender necesidades de balanza de pagos. Lo consideramos positivo en la medida que no se fijen las conocidas condicionalidades de dichas instituciones que tanto han afectado a los países de nuestra región. Sería relevante que cuanto antes los cargos de dirección de dichas instituciones fueran sobre la base de los méritos de las personas y no por acuerdos políticos como el existente entre Estados Unidos y la Unión Europea. Muy pocos avances sobre el proteccionismo de los países desarrollados. Pese a la creación del Consejo de Estabilidad Financiera no hay una regulación y control global sobre los sistemas financieros, ni tan siquiera de los movimientos de capitales internacionales. Europa no se compromete a tomar medidas para atender el problema del empleo, porque su Banco Central tiene como prioridad absoluta la estabilidad económica. Es positivo que se haya concretado la reunión del G20 con la participación de tres países de América Latina. Pero es indispensable una nueva institucionalidad mundial, para regular los sistemas financieros y a los propios organismos financieros internacionales, para crear una nueva moneda de reserva mundial que sustituya al dólar, cuya preeminencia le da ventajas exclusivas a Estados Unidos. Y este nuevo gobierno mundial debería contemplar adecuadamente la participación de las potencias emergentes y una adecuada representación de la América Latina.

|*| Senador por la 609-FA  economista

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