¡Díganme que no!
Hay cosas del mundillo político vernáculo capaces de multiplicar el asombro y la perplejidad. Hay otras que pueden provocar un sarpullido cutáneo o una demoledora apoplejía.
La implosión que ha sufrido el Foro Batllista, causada por la huida o, más claramente, por la espantada de muchos de sus integrantes amenaza reducir a este sector, que fue líder en el Partido Colorado, a Sanguinetti, Hierro López, Tabaré Viera y sus respectivas esposas, aunque esto último no es seguro en todos los casos.
Probablemente, al llegar al momento crucial, decidan descansar de la febril política y dedicarse a recolectar el bronce necesario, como en su momento se hizo con Bengoechea en Peñarol, a fin de levantar el monumento en vida que el hombre de las cejas hirsutas merece por su habilidad ajedrecística y su probada exquisitez oratoria. Y se acabó.
Pero me he enterado de un rumor, proveniente de las otras tiendas, las del hombre que al final no se bajó en Carnelli y sigue montado al tren, que me ha dejado virtualmente atontado.
Mediante no sé qué argucia, Jorge Batlle estaría planeando encabezar la lista al Senado de su casi desvanecido grupo político, con lo cual su sobrino José Amorín podría ir colocando su candidatura en alguna alcancía tipo chanchito, como las de antes, a ver si se conserva como ahorro para el futuro. Es tan joven.
Alguien tiene que decirme que no es cierto, por favor. ¡Corren tantos bolazos por ahí! ¿Por qué éste no sería uno más, ahorrándome la aparición de alguna patología peor que la del dengue?
¡Díganme que no es verdad!
En fin. Con pudor, confesaré algo. Antes de escribir estas líneas que suponen no sé si lo ha advertido, lector, una incomprensión y una súplica, fui al boliche del Chiquito Otegui y consulté a Ruedita, mi oráculo.
Me miró con ojos vidriosos y húmedos de tanta grapa con orquídeas y me dijo, tajante:
Si vuelve el viejo colo que moquea, ¡me rajo pa’ l’isla Fija!
Será Fiji…
Se’gual…
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