ANTIGUA, GUATEMALA
La reunión del Comité para América Latina y el Caribe de la Internacional Socialista (Siclac), en Antigua, Guatemala, hace un par de semanas, me obligó a ausentarme brevemente del país, pero me brindó a la vez, a la distancia, la oportunidad de ensayar algunas reflexiones.
La Internacional Socialista (IS) es la organización política internacional más grande del mundo. Reúne a 174 partidos y organizaciones socialistas, laboristas y socialdemócratas, de más de 144 países. En Uruguay, la Internacional tiene dos partidos miembro: el Partido Socialista y el Nuevo Espacio.
El Comité para América Latina y el Caribe es un espacio formidable para la reflexión de izquierda, como prácticamente no hay en este continente. En sus encuentros participan partidos políticos que están en el gobierno y otros que se encuentran en la oposición, en sus respectivos países. Quisiera compartir con ustedes algunos destaques de lo que viví y aprendí en ese par de días, participando de estas jornadas de discusión e intercambio con representantes de buena parte de la izquierda de nuestro continente.
1) Panamá, Perú, Uruguay. Muchos de los participantes que hicieron uso de la palabra, entre ellos Cuauhtémoc Cárdenas de México que desarrolló un completo informe, destacaron que los tres países mejor preparados para enfrentar la crisis, en la región y en el mundo, son Panamá, Perú y Uruguay. Para mi orgullo y ante el asombro de unos cuantos, Uruguay se cuenta en el grupo de países que tuvieron mayores tasas de crecimiento en el 2008 y se prevé, que aunque la crisis descargue su impacto sobre nuestra economía, sería posible que consiguiéramos un porcentaje positivo de crecimiento para este año 2009.
Esta posibilidad, en un mundo en donde todos los países dan como un hecho que van a tener resultados negativos en su crecimiento, no es poco mérito para nuestro país. Los tres países tienen al frente gobiernos de izquierda, cuyas gestiones supieron generar confianza, empleo, desarrollo y políticas sociales, que permitieron disminuir sustancialmente los niveles de pobreza en sus sociedades. Son países cuyos gobiernos llevaron adelante políticas de izquierda equilibradas, que combinaron una muy importante apuesta al crecimiento con una fuerte distribución de los recursos. El gran potencial de recursos naturales que posee Perú, el gran desarrollo del comercio y la megaconstrucción de un nuevo gran canal en Panamá, explican mucho del importante crecimiento registrado en esos países.
Pero el caso del crecimiento económico uruguayo resultó el más llamativo. Ya que se había conseguido en un país sumamente castigado por el impacto negativo de los altos precios del petróleo registrados durante más de un año, por el corte ilegal de los puentes con Argentina y que, además, desde hacía décadas exhibía tasas muy bajas de crecimiento. El caso uruguayo despertó la avidez por conocer más detalles en buena parte de los participantes, que en cada conversación, nos preguntaban acerca de distintos aspectos de nuestra realidad nacional.
Lo que está pasando en Uruguay, por supuesto, no es desconocido. Pero tanto dentro de fronteras como fuera del país, la gran transformación llevada adelante por el gobierno de nuestro compañero Tabaré Vázquez recién se está comenzando a comprender a cabalidad y en su justa dimensión.
2) Uruguay y el plan Ceibal. El propio presidente de Panamá, Martín Torrijos, en un aparte de la reunión, me habló deslumbrado por el Plan Ceibal. Su intención es desarrollar una experiencia similar, aunque menos ambiciosa, en Panamá. En la misma conversación le relaté una anécdota que tuve el privilegio de vivir allá en Santiago de Chile, en el año 2004.
Tres meses antes de las últimas elecciones nacionales de Uruguay, el Presidente chileno Ricardo Lagos nos recibió en una entrevista, a quien era por ese entonces el aún candidato, Tabaré Vázquez, y a otros dirigentes uruguayos que integrábamos su delegación, en el marco de una gira regional que estábamos haciendo, preparando el triunfo de octubre de ese año. Durante la misma, Lagos nos comentó distintos aspectos de la experiencia de los planes de emergencia y alimentarios desarrollados en su país. Con orgullo y sensibilidad, nos contó, que en la canasta con alimentos básicos que se entregaba a las familias chilenas más pobres, también se incluía una cartuchera con lápices de colores. Y que cumplía un papel sencillo e importante, para muchos niños, muy pobres, esa cartuchera significaba la oportunidad de que por primera vez pudieran colorear sus dibujos.
Entonces le transmití al Presidente panameño, lo que era hoy nuestro sentimiento, nuestro orgullo, nuestra enorme satisfacción, porque en nuestro país el gobierno del Frente Amplio había dispuesto la entrega, por parte del Estado uruguayo, de una computadora portátil para cada niño o niña en edad escolar. Y no sólo a los niños más pobres, sino a todos los escolares, generando una revolución en el aula y en toda la educación, que tiene importante repercusión en la vida de cada niño y en la de sus propios hogares. Uruguay, gracias a las políticas de su gobierno, es una referencia a nivel internacional, pero el desarrollo del Plan Ceibal ha provocado que nos miren con admiración fuera de fronteras y es bueno que todos los uruguayos lo sepamos y tomemos conciencia de lo que estamos haciendo.
3) Antigua Guatemala. Es la antigua capital de ese país, fundada en 1543 por el imperio español, algunas décadas después que Cristóbal Colón pusiera sus pies en América. Conservando fielmente el estilo colonial de la época, fue considerada una de las tres ciudades más hermosas de las Indias Españolas y desde 1979 ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Doscientos años después, producto de los terremotos de finales del siglo XVIII, sus pobladores la abandonaron. Se trasladaron a unos 40 kilómetros de allí y fundaron la Nueva Guatemala, actual capital del país. Mucho más acá en el tiempo, los propios guatemaltecos, redescubrieron, restauraron y convirtieron a Antigua, en un centro cultural y turístico de los más selectos que hay en el mundo. Independientemente de sus potencialidades en el presente y de esa belleza que irradia al haberse quedado como detenida en el tiempo, me quedó la espina de conocer más detalles de cómo fue que sus habitantes resolvieron abandonar Antigua y trasladarse.
¿Habría sido la única opción en aquel momento? ¿Quién o quiénes lo decidieron? Siempre pienso que las mujeres y los hombres somos dueños de nuestro destino y que hay que actuar con responsabilidad, a la hora de tomar decisiones importantes en la vida. De lo contrario, quienes sufren las consecuencias de nuestros errores, son las nuevas generaciones. Por suerte, en nuestro presente podemos votar, expresarnos, elegir, decidir nuestro destino, hagámoslo con mucha responsabilidad, no sólo por los que ya estamos aquí, sino también, por los que vendrán.
|*| Senador, Nuevo Espacio FA
Compartí tu opinión con toda la comunidad