LOS DESAFIOS DE FUNES, FLAMANTE PRESIDENTE DE IZQUIERDA DE EL SALVADOR

La izquierda salvadoreña nunca ha sido gobierno, pero poco tiempo la separa para que, el 1 de junio próximo, Mauricio Funes, el ahora presidente electo, representante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (Fmln), se siente en la silla presidencial. Sus promesas para alcanzar el poder no fueron pocas; sus desafíos y retos son colosales.

Hasta hace un mes, el actual presidente Antonio Saca y algunos de sus funcionarios afirmaban que la situación macroeconómica y fiscal se mantenían estables y no deberían ser motivo de preocupación. «La economía esta sana», repetían incesantemente, pese a que voces independientes, como la del economista Carlos Acevedo, del Programa para el Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), advertían «lo peor»: baja en las exportaciones, falta de liquidez y baja de las remeses familiares de los inmigrantes.

Sin embargo, a pocos días de transcurridas las elecciones del 15 de marzo en las que la gobernante y derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) fue derrotada, los indicadores oficiales «saludables» cambiaron de forma repentina.

El secretario técnico de la Presidencia, Eduardo Ayala Grimaldi, dio a conocer que la recaudación fiscal total había caído 12%, tomando como referencia enero de 2008 y el mismo mes de este año, lo que equivale a una disminución de 31 millones de dólares.

Como ejemplo, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el tributo más importante en términos de captación de fondos, tuvo una disminución del 25%, al pasar de 130.8 millones en el primer mes de 2008, a 98 millones en enero de 2009, lo que refleja el impacto de la crisis económica, según el empresariado

Por otra parte, desde el inicio de la recesión mundial a fines del año pasado, El Salvador ha perdido más 25 mil empleos en diversos sectores, como el de la construcción, el comercio y la industria, según Napoleón Guerrero, presidente de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

En tanto, el Banco Central de Reserva (BCR) indica que, entre febrero del año pasado y el mismo mes de 2009, las exportaciones cayeron 12%.

 

Grave problema económico

Funcionarios gubernamentales y dirigentes empresariales han reconocido que la caída de las exportaciones llegó a un 20% en marzo, cuando éste mes no había concluido, particularmente en las ventas dirigidas a Estados Unidos y Centroamérica, los dos principales socios comerciales de El Salvador.

«En ambos casos el problema económico es grave», señalan otros economistas.

El PIB salvadoreño alcanzó los 21.000 millones dólares en 2007.

Héctor Dada Hirezi, analista económico y miembro del «grupo de trabajo» del presidente electo Mauricio Funes, manifestó a Apro que el actual gobierno se negó a reconocer la crisis desde octubre pasado, cuando en el Parlamento aprobó el presupuesto 2009.

Las cifras presentadas por el Ejecutivo, agregó el también politólogo, «no eran correctas» porque ya había comenzado la crisis económica-financiera en Estados Unidos y debido a que el «país ya mostraba signos de crisis».

En su opinión, el panorama es más pesimista de lo que se había previsto, por lo que Saca debería implementar –desde ahora y hasta el fin de su mandato, el 31 de mayo–, las primeras medidas para afrontar la crisis ya que, de no hacerlo, puede llevar a «situaciones irreparables» para la economía local.

«La situación es muy crítica; los especialistas consideran que aún no hemos tocado fondo», dijo Dada Hirezi.

La semana pasada, la agencia de calificaciones de riesgos Fitch, indicó que el gobierno de Funes enfrentará «un duro período» debido al «impacto desproporcionado» de la crisis económica estadunidense.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por su parte, pronosticó un desplome en la captación de remesas por parte de los países latinoamericanos, después de una década de crecimiento, y estimó que los envíos podrían caer entre 11% y 13% en los próximos años.

De acuerdo con el Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador, este país triplicó las remesas recibidas en los últimos diez años. En 2008 recibió 3.787 millones de dólares en remesas, equivalentes al 17,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

En Estados Unidos residen 2.7 millones de salvadoreños, de un total de 5.7 millones que constituye la población de esta nación centroamericana.

En enero pasado, sin embargo, esos envíos disminuyeron en 8% respecto de ese mismo mes de 2008, como reflejo de que muchos salvadoreños residentes en Estados Unidos han perdido sus empleos o trabajan menos días que antes debido a la recesión económica.

El sociólogo y experto en temas de emigración y remesas, Juan José García, indicó que, si bien los flujos de los envíos globales de remesas crecieron el año pasado 2.5% respecto de 2007, el declive es notorio si se compara que en 2004 aumentaron 17% en relación al año anterior.

«Se vislumbra una crisis. La tendencia es que las remesas van a disminuir sustancialmente en 2009 y 2010″, en torno al 3% del total recibido hasta ahora en El Salvador, sostuvo García.

El BCR reportó que, en 2007, la economía creció 4.7%; en 2008 el PIB retrocedió 3.2%, y para este año las estimaciones oficiales apenas llegan a 1%.

El impacto de la disminución de las remesas –fuente de supervivencia de una buena cantidad de familias salvadoreñas en extrema pobreza– y la pérdida de empleos en El Salvador, provocará la paralización de algunos rubros de la economía, aseveró Joaquín Samayoa, director de Investigación y Desarrollo de la Fundación Empresarial para el Desarrollo Educativo (Fepade).

Cifras oficiales señalan que 381.700 familias son receptoras de dinero del exterior, agrupando un total de salvadoreños que llegan al 26.7% de la población. Esos aportes son destinados principalmente a la alimentación, vestido y pago de servicios básicos.

La pobreza afecta a casi el 40% de la población, particularmente en el área rural, y la tasa de desempleo abierto es de 6.5%, pero con un subempleo que alcanza a más del 43% de los salvadoreños, en su mayoría dedicados al comercio informal y empleos ocasionales, según cifras oficiales.

Durante su campaña, Funes ofreció crear unos 200,000 empleos ­incluyendo una fuerte apuesta a la reactivación del sector agropecuario–, una cifra que analistas económicos consideran abultada, debido a la crisis económica.

En las líneas generales del programa de Funes se prevé impulsar una «reforma fiscal» (sin incrementar los impuestos) que podría aumentar la base tributaria del 11% al 18% del PIB, la media latinoamericana. La lógica es «quien tiene mayores ingresos deberá pagar más», dijo Funes durante su campaña.

El director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, llamó esta semana a «la creación de un pacto mundial para el empleo» que impida una crisis de trabajo «prolongada y severa», la cual conduciría a un enorme aumento del desempleo y la pobreza laboral.

Dada Hirezi sostiene que se debe rediseñar la estructura de gastos del Estado y revisar las fuentes alternativas de financiamiento temporal para atender a los más pobres, aunque el gobierno deberá «sincerarse frente a la población» sobre los alcances de la crisis.

«Tradicionalmente, los sectores sacrificados han sido los más pobres, mientras los empresarios han salido bien librados, una realidad que debe cambiar», subrayan los analistas.

En medio de la difícil situación, tanto local como internacional, los salvadoreños han cifrado sus esperanzas en Funes y el Fmln para que guíen el camino hacia el final del túnel. La hora cero para el próximo mandatario arranca el próximo 1 de junio. En la nueva realidad política se espera que la crisis una a esta sociedad, generalmente polarizada políticamente. Sin embargo, en la actualidad el signo principal es el llamado a la unidad, como lo ha hecho Funes, así como el liderazgo de la derecha derrotada y de lo
s organismos empresariales

|*| En acuerdo con Proceso

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