LA INSERCION INTERNACIONAL Y EL TRATADO DE INVERSIONES CON EEUU
La consideración del Tratado entre Uruguay y Estados Unidos sobre Promoción y Protección Recíproca de Inversiones, suscrito por el gobierno de Tabaré Vázquez, instaló en el Parlamento y en el Frente Amplio un intenso debate para el cual nuestra fuerza política no estaba preparada, pero que por su responsabilidad de gobierno debió asumir plenamente.
En los dos anteriores artículos abordamos el contenido del documento «Uruguay integrado» aprobado por el V Congreso Extraordinario Zelmar Michelini del Frente Amplio (FA). En virtud del tratamiento que tuvo este tema (la integración de Uruguay a la región y al mundo; sus vínculos comerciales, políticos, diplomáticos, etcétera) a lo largo de casi todo el período del gobierno, y por distintas razones, entre ellas la propia complejidad de algunos debates, se generaron distintas opiniones acerca de cómo el FA discutió, cuáles fueron los temas que dieron lugar a polémicas, qué posición tuvieron los distintos actores durante el debate y cómo se procesó la discusión en los órganos de nuestra fuerza política.
Apresurados y sin consultar
Al asumir el gobierno el 1º de marzo de 2005, el presidente Tabaré Vázquez se encontró con que el Poder Ejecutivo (PE) saliente, encabezado por el presidente Jorge Batlle, había remitido al Parlamento, pocos días antes, el 22 de febrero de 2005, el «Tratado entre la República Oriental del Uruguay y los Estados Unidos de América relativo a la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones», que había sido negociado durante 2004 en plena campaña electoral. El 15 de febrero se había instalado la nueva Asamblea General electa en octubre, por lo que el PE que finalizaba su mandato estaba constitucionalmente habilitado para enviar el proyecto que debía ser analizado por el nuevo Parlamento y seguramente, de ser aprobado, promulgado por el PE entrante. Sobre dicha iniciativa, Tabaré Vázquez había señalado el 4 de octubre de 2004, en su exposición «El Uruguay integrado», que el Frente Amplio «no ha sido consultado sobre los contenidos de dicho acuerdo ni los conoce» . Este presente griego con que el gobierno, el Parlamento y el FA se encontraron el mismo día que asumió el nuevo Poder Ejecutivo, instaló un debate sobre el que existían puntos de vista diversos y sobre el cual se tenían pocos antecedentes.
La inserción internacional y el tratado de inversiones
El IV Congreso Extraordinario Héctor Rodríguez, de diciembre de 2003, en su capítulo 4º, «Inserción internacional» , refiere la misma al Mercosur y desde ahí es proyectada al mundo. El documento del Congreso dice que «el Mercosur representa la estrategia más idónea para desarrollar una inserción internacional que contribuya a potenciar el desarrollo económico y las mejoras en bienestar de la población». Agrega que «es necesario actuar en todos los escenarios posibles, compatibles y simultáneos que se ofrecen en la actual realidad, y negociar en forma conjunta con nuestros asociados».
Sobre el ALCA el Congreso expresa que «es un instrumento que dispone un espacio de libre circulación de capitales y recursos norteamericanos, asegurando el ‘trato nacional’ a los mismos en cada país integrante de la zona y que deriva al ámbito de la OMC la consideración y tratamiento de las medidas proteccionistas que impuso Estados Unidos. Por lo tanto rechazamos el actual proyecto ALCA y los eventuales acuerdos bilaterales de comercio con EEUU concebidos en ese marco, en tanto no resultan favorables a nuestros objetivos de consolidación de país productivo».
Un mes antes de las elecciones de 2004, en la conferencia «El gobierno del cambio», Tabaré Vázquez planteó que «el compromiso y la participación del Uruguay en el Mercosur no son contradictorios con una política activa de inserción de nuestro país en el escenario internacional sino que, por el contrario, actúan en forma complementaria y se apoyan recíprocamente».
Al asumir el gobierno, una nueva realidad irrumpió con fuerza: la inserción internacional y su enlace con el «Proyecto de Uruguay Productivo», propuesto en el programa de gobierno. En el «Informe sobre desarrollo humano en Uruguay» del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se hace una afirmación importante en este sentido, plenamente compartible y que, creemos, ha coincidido con el criterio manejado por el FA: «Dentro del conjunto de políticas de desarrollo, las relativas a la inserción internacional son las que suscitan mayores diferencias en las visiones de país, tanto en las elites como en la opinión pública. Como señala el informe, en la etapa actual de internacionalización o globalización productiva, comercial y financiera de la economía mundial, la estrategia de crecimiento e inserción internacional de los países combina distintas formas de relación o asociación internacional, que están vinculadas a las visiones de país». Esta realidad es reconocida en las conclusiones del V Congreso Ordinario Cro. Gral Líber Seregni, realizado en diciembre de 2007 y reiterado en el último Congreso de diciembre de 2008: «Es de vital importancia para el desarrollo de un país productivo tener una política de comercio exterior pautada por una estrategia de inserción internacional inmersa en la estrategia de país productivo, reconociendo la capacidad generadora de riqueza y de dinamismo que poseen las exportaciones en la economía, sin contraponerlas al desarrollo y fortalecimiento del mercado interno».
El antecedente más próximo de un debate de esta naturaleza en el FA se remonta a los años 90 y 91, cuando fue invitado por el gobierno de Luis Alberto Lacalle a participar en la discusión y posterior sanción parlamentaria del Tratado de Asunción que dio surgimiento al Mercosur.
Discusión y aprobación del tratado de inversiones
En 2005 el Tratado entre Uruguay y Estados Unidos sobre Promoción y Protección Recíproca de Inversiones generó una fuerte discusión parlamentaria y en el sistema político, ya que el FA le hizo varias objeciones. Hubo expertos que opinaron que introducirle modificaciones a un tratado con EEUU significaba su rechazo. Sin embargo, en su viaje al país del norte, el presidente Vázquez planteó a autoridades norteamericanas algunas modificaciones, que fueron aceptadas. Se trabajó entonces en una nueva redacción, que introdujo las modificaciones planteadas por el gobierno uruguayo.
Durante la Cumbre de Presidentes de Mar del Plata, en noviembre de 2006, el tratado con las modificaciones negociadas con EEUU por el gobierno uruguayo fue firmado por nuestro canciller, Reinaldo Gargano, y el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica de EEUU, Thomas Shannon, con la presencia de los presidentes de ambos países.
Recapitulemos y veamos el trámite en el Parlamento: el 22 de febrero de 2005 el Poder Ejecutivo encabezado por el presidente Batlle envió un proyecto al Parlamento. El 5 de diciembre de ese año el proyecto se retiró e ingresó al Parlamento el nuevo proyecto, remitido por el PE, que el presidente Vázquez había negociado en EEUU. Se trató en la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Senadores (CSS) desde el 6 de diciembre, y el 21 de ese mes fue aprobado en el pleno de la Cámara alta con el único voto en contra del senador Eduardo Lorier. Ingresó a la Cámara de Representantes (CRR) el día 22, y, luego de ser considerado en comisión, la Cámara lo aprobó por unanimidad el 27 de diciembre. El 4 de enero de 2006 el PE promulgó el «Tratado entre la República Oriental del Uruguay y los Estados Unidos de América relativo a la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones suscrito en la ciudad de Mar del Plata, República Argentina, el día 4 de noviembre de 2005″.
En el próximo artículo culminaremos el análisis del tratamiento que tuvieron durante este período de gobierno los principales asuntos relacionados con la inserción internacional del país. En particular nos referiremos al comercio con EEUU, el debate en
el FA sobre un TLC con ese país y el contenido de los documentos del Frente sobre esta temática.
|*| Diputado de AU-FA.
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