¿Es en serio?
Mi incomprensión de ciertos hechos suponiendo que pertenezcan a la realidad, cosa que a veces dudo- crece de forma proporcional al paso del tiempo.
¿Problemas de la vejez? ¿El alemán se me está acercando más velozmente de lo que yo creía? ¿He alcanzado la estupidez integral? Todo puede ser, aunque luego de reflexionar bastante no descarto que haya gente perpetrando unos actos indescifrables, insólitos, extraños.
El ejemplo que puedo poner hoy no sé si será suficiente para explicar lo que me pasa, pero al menos paga la pena intentarlo. Luis Hierro López, candidato del Foro Batllista a la interna colorada, se reunió con Larrañaga y Lacalle, o sea virtualmente con todos los blancos, para pedir un compromiso entre los dos partidos tradicionales a fin de derogar el IRPF.
Estuve a punto de volverme loco. Todo fue interrogación.
¿Hierro López habló a nombre de qué o de quiénes? ¿Consultó con Amorín Batlle o con Lamas? ¿Sabe qué piensa Bordaberry, que por ahora tiene más del cincuenta por ciento de la intención de voto de los colorados? Más aún, ¿le preguntó a su mentor de cejas rebeladas? Los blancos, ¿lo escucharon por mera cortesía o se tomaron en serio, como para dar forma a algún acuerdo, que este hombre represente la opinión de todo el partido creado por Rivera y recreado por Batlle y Ordóñez?
Luego de consultar con Ruedita, que estaba fresco porque tuvo un cólico nefrítico, y con el Chiquito Otegui, llegué a ciertas conclusiones primarias. Obviamente, cada conducta humana puede verse, como todo, de dos maneras distintas. Una podría ser que Hierro López viva en un mundo ilusorio y habla en él, y a veces con él, sin reparar en la terca realidad. Otra podría ser que Hierro López, de tanto oír a Sanguinetti, haya sufrido una simbiosis y se crea, nomás, el dueño de la pelota con la que los pocos pibes colorados que quedan van a jugar en el campito.
Cualquiera de las dos explicaciones es profundamente conmovedora.
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