Hay que revisar
Estamos habituados a actuar por inducción. Algo nos mueve a una actitud, una decisión o a ir en determinada dirección; se ha dicho que la inducción lleva a conclusiones válidas, o disminuye el riesgo de error, si se basa en el sentido común y la sustenta la información necesaria.
Bien lo advirtió Bertrand Russell: «Toda nuestra conducta se basa en asociaciones que han funcionado en el pasado y que, por lo tanto, consideramos probable que lo hagan en el futuro. La validez de esta probabilidad depende de la inducción».
Pero la inducción no es uniforme, a veces falla.
El propio Russell ponía un ejemplo quizás excesivo pero gracioso: los animales esperan el alimento cuando ven a la persona que se los da habitualmente; es una expectativa, más allá de su tosquedad, susceptible de inducir a error. El hombre termina retorciendo el pescuezo del pollo para comérselo.
¡Pobre pollo! Lo mata una errónea inducción.
Pues bien, el proceso por las candidaturas en el Frente Amplio ha dejado, en varias certezas, la huella de profundas dudas.
La aceptación popular del presidente Vázquez es muy alta. Astori es el candidato de Vázquez. Aceptadas ambas realidades, muchos fuimos inducidos a creer que esto sería inmutable.
Ocurrió al revés. La elección por aplastante mayoría de Mujica como candidato del Congreso y la insistencia en ciertas cuestiones programáticas desaconsejar acuerdos comerciales con Estados Unidos, derogar la Ley de Caducidad y replantear la vetada Ley de Salud Reproductiva dejó claro que el liderazgo de Vázquez fue puesto en entredicho.
¿Acaban ahí los errores a que puede llevar la inducción si carece de sentido común o de toda la información que la haga sostenible?
No. ¿Qué pasa si en la interna gana Astori? ¿Acaso es imposible?
La creencia de que todo cuanto ha sucedido volverá a ocurrir es la fe en una ley general sin excepciones. En política, ya se ve, no camina.
Tal vez haya que revisar unas cuantas cosas.
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