URUGUAY: ¿DE BLINDAJES Y DE CRISIS EN EL FA?

Da señales desde hace dos años en EEUU, se manifiesta hoy en Europa y sus efectos empiezan a llegar a las economías «emergentes» y a nuestro país, porque en los últimos años veníamos disfrutando de la demanda creciente de nuestras clásicas materias primas. La dinámica nació en el sudeste asiático y últimamente de la especulación financiera que le sumó precio a los «commodities».

Los economistas Papa y Porto dijeron que es una crisis de naturaleza financiera y bursátil y encuentra a nuestro país con su sistema bancario «ordenado y con buenos controles», después de la crisis del 2002.

Este blindaje local, que protege de corridas bancarias no deseadas, no nos libera de la pérdida de valor de las colocaciones en títulos públicos ni de los efectos de esa crisis externa sobre los precios y algunas líneas de la demanda de nuestras exportaciones, como las que afectan a Conaprole y Funsa. Pero la baja de la demanda no será genérica ni abrupta, aunque sí la de los precios y los efectos cambiarios.

Sin embargo, con el blindaje financiero y adecuadas políticas coyunturales de carácter sectorial, mediante créditos controlados, más aumento de las inversiones públicas de corto y medio plazos ­tanto nacionales como regionales- podremos seguir avanzando.

En esa perspectiva, si la crisis internacional se recupera en 2010, seguiremos casi sin traumas. La tasa de crecimiento del PBI está asegurada ­inercialmente- en 2009. Pero, si la salida de la crisis externa se demora más años ­cosa muy probable-, la ruta dinámica de la integración latinoamericana será la que marque la continuidad de nuestro avance sin sobresaltos. Se requerirá una gran cohesión nacional y la audacia de integrarnos.

No veo lugar a los pronósticos terroríficos de blancos y colorados, porque si bajamos la mirada de la macroeconomía ­sin descuidarla- y se definen y aplican correctas políticas sectoriales, se sorteará la situación. Nuestro país, con sus 16 millones de hectáreas laborables, cuenta con muchos lugares en donde se levantan banderas de desarrollo productivo con fuerza local, con el impulso y los recursos propios de la tierra y de sus productores y trabajadores. Esto significa sumar el blindaje de nuestros recursos naturales, humanos y de la voluntad gubernamental utilizando la fuerza del BROU.

 

Las señales de América Latina ­ ¿Blindaje 2?

Hace varios años que se multiplican señales promisorias con el amanecer de pueblos en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Paraguay y los posicionamientos de Brasil y Argentina[2], y esto aterra por igual a la oligarquía y a la alta burguesía de los países de la región, así como al imperio norteamericano.

Bush explicó este acontecer como un resultado del «eje del mal», y por ello los medios de comunicación de la derecha reclaman para la región soluciones «conservadoras» o por lo menos de «izquierda paqueta». Intentan estructurar un Blindaje 2.

Ha muerto el neoliberalismo y estas señales promisorias que desde hace años avanzan en América Latina, hace que se levanten voces de la derecha obstaculizando la integración de la Patria Grande. La derecha no sabe escuchar -más allá Barak Obama [3]-, la voz que en EEUU hicieron oír jóvenes y gente de abajo, que exigien Cambios a las grandes corporaciones, al gobierno del militarismo y las finanzas imperiales.

Eduardo Galeano escribió «Ojalá» y aquí esperamos que las voces y los votos de los jóvenes y de los de abajo definan el rumbo del FA para seguir avanzando. En Uruguay no habrá Blindaje 2.

En el FA hay ruidos de comunicación y de estructura, pero no de crisis.

A mi juicio la posibilidad de llegar a un 2do. gobierno del FA no está en peligro. El FA tiene Blindaje de Pueblo, pero debemos superar las circunstancias que permiten a la derecha hablar de crisis.

Estamos a pocos días del inicio del Congreso del FA al que concurrirá más de un millar de delegados: de los sectores que lo integran y de los Comités de Base de afiliados en todo el país.

El Congreso analizará los lineamientos básicos que la Comisión de Programa del FA elaboró y que todos estamos estudiando. El Programa se definirá en el Congreso con aportes de los análisis que se están haciendo en todo el país. Evaluando lo hecho y el rumbo hacia el horizonte comprometido.

Lo realizado y lo pendiente, estuvo signado por la «crisis de primera experiencia». Los compañeros electos y funcionarios designados en las distintas posiciones de Gobierno, trabajaron absorbidos por la tarea de administrar una organización estatal desarticulada y llena de vericuetos, nacidos de las artimañas normativas creadas por blancos y colorados, así como por los condicionantes de organismos internacionales. Esto provocó la incomunicación entre acciones y tiempos de ellos y el FA como fuerza política, aunque se trata de compañeros que trabajaron con entrega y cumplieron una buena labor que hoy se mide en el alto porcentaje de apoyo que registra el compañero Tabaré.

No se trata de una crisis implícita en el FA y su diversidad de sectores, sino en el hecho de que su primer Gobierno trabajó con instrumentos con los que antes operaban los partidos tradicionales y como ellos los manejaban con otros fines, nuestros compañeros electos y nuestros ministros y otros designados, tuvieron el doble trabajo de gobernar: «administrando bajo mecanismos de la historia y ­en paralelo- administrar para cambiar» Se hizo mucho, pero no ha sido fácil.

El Congreso será importante para marcar con precisión las nuevas líneas de compromiso e indicar la forma en que el Gobierno y la fuerza política se vincularán en adelante.

En 1984, tras la victoria de Sanguinetti, una voz de la derecha dijo por radio: «felizmente estamos nuevamente en democracia, han elegido a sus representantes en el Poder Legislativo y hay un Gobierno electo. Ahora ustedes tienen la responsabilidad de trabajar y estudiar durante 5 años, y observar cómo gobernará esta gente».

Pero en 2005 ganó la fuerza política que expresó mayoritariamente a los sectores populares. Y en el discurso inaugural, el Presidente Tabaré nos dijo: «No me dejen solo, este Gobierno es de ustedes». Expresó así el compromiso del Programa del FA respecto a la «participación» ciudadana en el seguimiento y la orientación de la gestión gubernamental. Así lo había practicado Tabaré como gobernante de Montevideo. ¿Recuerdan las reuniones entre su Gabinete con la gente en los barrios?

En la distancia y tamaño del Gobierno Nacional y su diversidad problemática, a partir del 2005, no podía servir la experiencia de los gobiernos de blancos y colorados, porque con ellos nunca participó la gente. Y el debe del FA en su primera experiencia gobernante, radica en la débil articulación que la fuerza política tuvo para operar acompañando la labor de los compañeros electos y funcionarios del Gobierno.

Así, la relación con el pueblo quedó prisionera del «decir de los medios de comunicación» y esto explica que el poder del periodismo esté metiéndose en el quehacer de nuestras mentes, en las reflexiones de la enorme masa de militantes y adherentes del FA sobre el programa, los precandidatos y las encuestas. Estas se transforman, día a día en el termómetro «veraz» de las confusiones que el sistema mediático va creando. Y sucede, que a veces nuestros compañeros alimentan y retroalimentan la confusión.

Siendo este un tema ligado a la esencia democrática del FA, de sus Estatutos y de las propias normas constitucionales, es por esa vía por la que hay que transitar. Será en el Congreso FA o las elecciones internas de amplia participación, en donde la fórmula tendrá definición sin forzar lo normado.

Nada está en peligro para el FA y todo es positivo para el Uruguay, si en diciembre la principal fuerza política del país define el tema del Programa y sus candidatos. Nadie puede ver riesgo ni drama en ese proceso.

Hay diferencias válidas respecto a cuál debe ser el rumbo de
acción de un 2do. Gobierno del FA y por eso es importante el tema del Programa que definirá el Congreso y ­sin duda­ el voto de confianza a quien se elija para enarbolarlo y cumplirlo. Quizás lo grave sea que se defina un Programa genérico, con débiles definiciones y no se establezca el compromiso de cumplirlo por parte de sus candidatos.

|*| Analista político

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