LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL Y EL PODER

La actual crisis financiera internacional tiene sus orígenes y se inicia en Estados Unidos, y desde allí se expande a todos los países del mundo. Por ello se entiende que es una crisis global y que requiere soluciones globales. En la actualidad no sólo se necesita la participación del Grupo de los 7 ­que incluye a las principales potencias mundiales­ sino que intervendrán también las nuevas potencias emergentes. Sin duda, este es un cambio significativo en las relaciones de poder mundial. El próximo fin de semana se reunirá el Grupo de los 20, integrado por los países desarrollados y por países subdesarrollados, especialmente los emergentes, adonde concurrirán tres países de América Latina: Brasil, México y Argentina. Brasil está jugando en instancias globales más que como líder regional. En la Ronda de Doha se intentaban acuerdos entre cuatro países ­EEUU, la Unión Europea, Brasil e India­ y en esta instancia actuaba como potencia mundial. Brasil también integra el grupo de los BRIC junto con Rusia, China e India, este último país de gran dinamismo en el comercio internacional de los últimos años.

La presencia de Asia y el Pacífico es extraordinariamente importante en el escenario económico mundial. En 2007 representaban el 28% del PBI mundial y contribuyeron con el 36% del crecimiento mundial de ese mismo año. Representan el 28% de las exportaciones de bienes y el 23% de las exportaciones de servicios. Poseen el 60% de las reservas internacionales mundiales y el 53% de los bonos del Tesoro de EEUU. Todos estos indicadores, que surgen del informe de la Cepal sobre el Panorama de la Inserción Internacional, indican un gran poder económico e influencia sobre las relaciones de poder en el campo internacional. La crisis financiera también comienza a impactar sobre estas economías. Pero China intenta sustituir la demanda externa por demanda interna ­el 20% de sus exportaciones se dirige al mercado de EEUU­ basada en un proceso de urbanización y de gasto público. Por ello el ritmo de crecimiento de China para 2008 descenderá levemente y se espera un aumento del PBI de 9%.

En los últimos años, bajo el gobierno de Bush, EEUU ha venido perdiendo su hegemonía global, su poder unipolar. Ya no aparece tan claro el pasaje del G7 al G1 sustentado en la hegemonía norteamericana. En el campo militar no se producen cambios y se mantiene la hegemonía estadounidense. La hegemonía comunicacional se mantiene en la medida que la gran mayoría de las imágenes que se ven en el mundo provienen de EEUU. En cambio la hegemonía financiera que ostentaba puede verse afectada por la actual crisis financiera internacional. El poder financiero se desgasta. Es imprescindible resolver la crisis financiera en ese país, pero ahora se requerirán nuevas formas de regulaciones y supervisiones para construir una nueva arquitectura financiera internacional. Nada se podrá hacer sin EEUU, pero se necesitarán acuerdos más amplios. La novedad es la posible participación de los países emergentes e inclusive un mayor poder de decisión dentro de las grandes instituciones financieras multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Las decisiones del FMI ya no tendrían que surgir, exclusivamente, del Departamento del Tesoro de EEUU e inclusive el director gerente podría resultar de los países emergentes.

Las relaciones comerciales sufrieron profundas transformaciones por la presencia de los integrantes del BRIC, de Asia y del Pacífico. La Ronda de Doha no alcanzó acuerdos y no fue por diferencias entre los países desarrollados ­como ocurría históricamente­ sino por diferencias entre EEUU por un lado y China e India por otro. No debemos olvidar que en las relaciones comerciales influye enormemente el papel de las grandes empresas transnacionales con sede en los países desarrollados que representan un tercio del PBI mundial.

Las relaciones de poder en el ámbito político reflejan las relaciones militares, las comunicacionales, las económicas (financieras, comerciales, productivas, tecnológicas) y las que surgen del propio ámbito político. EEUU ya venía perdiendo fuerza por el aislamiento del gobierno de Bush a propósito de la invasión a Irak. El reciente triunfo de los demócratas y de Barak Obama puede generar modificaciones, sobre todo en el relacionamiento político con otras potencias. Pero tiene un gran desafío: atender la crisis financiera que genera enormes incertidumbres y que empieza a tener importantes derivaciones en la economía real por la caída del PBI en el tercer trimestre de este año y por la elevación del desempleo al 6,5%.

La Unión Europea, limitada militarmente, no tiene fuerza ni en el campo económico ni en el político para competir con EEUU. La presencia de Asia y el Pacífico es la novedad en las relaciones de poder de carácter internacional. Tienen poder nuclear como China e India, pero hacen esfuerzos por mantener las mejores relaciones posibles con EEUU. Poseen un enorme poder en el campo comercial pero requieren de avances tecnológicos para transformarse en potencias mundiales. No usan el poder financiero que les otorga su alta participación en las reservas internacionales mundiales y en los Bonos del Tesoro de EEUU. Por todo ello todavía no inciden suficientemente en las relaciones de poder en el ámbito político.

Surgen diversas incógnitas, pero es evidente la debilidad de las Naciones Unidas y la inexistencia de un sistema político mundial con capacidad de resolver los conflictos internacionales. Por otro lado no conocemos la magnitud y la duración de la actual crisis financiera internacional. Los países en desarrollo tienen el 85% de la población mundial pero sólo el 47% del PBI. América Latina ha estado fuera de estas relaciones de poder internacionales. Hoy tres países participarán en la reunión del Grupo de los 20. EEUU, preocupado por su política antiterrorista, se ha despreocupado de América Latina. Es la hora de las negociaciones, del predominio de la política sobre la economía y sobre la tecnocracia. La presencia latinoamericana es imprescindible en estas futuras negociaciones, porque el proceso de globalización, con su crisis financiera, empezará a generar dificultades en las economías de los países de la región. La unidad latinoamericana sigue siendo imprescindible y necesaria para construir el proceso de integración y cooperación y para mejorar el poder de negociación en el campo internacional.

|*| Senador por la 609-FA,  economista

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje