¡Qué pedo!
Epifanio estaba masticando una aceituna que había sido verde: -Pensar que yo creía que el único lugar donde me empedaba era acá…
-¿Y…? interrogó el Chiquito Otegui, sospechando una traición.
-¡No sabés el pedo que me agarré en el Comité de Base de La Mellada, en la pieza del fondo del queco!
-¿Qué pasó?
-¡Las candidaturas, qué va a pasar! La Mellada quiere la reelección porque la impulsan la tamborilera, la María Julia, y la jineta, la Daisy. Dice que es un movimiento feminista… Saltó El Cachetona y propuso seguir al Ñato, que no quiere saber nada de esto, y al Pepe, que no se sabe lo que quiere… ¡Se armó flor de despelote!
-¡Vamo’ a votá’! gritó el Negro Collazo, retocando su borrachera con una caña con brócoli.
-¿Votar qué? ¿Adónde vamos a votar, descosido intelectual? respondió el Flaco Petrulo con cortesía versallesca.
-¿Alguien sabe pa’ dónde tiran los radicales? interrumpió el Facha Ruiz.
-¿A quién mierda le importa? Epifanio arrugó la nariz.
Por algo les dicen «soplo al corazón»… ¡En cualquier momento te dejan pegao!
-¡No agrandés más el dope! lo reprendió el Cascarilla Batista.
Entonces saltó Ruedita: -Yo no quiero quedá’ como e’ tipo que dijo e’ Ñato, mal con la vieja…
-¡No, bestia! Fue una metáfora pretendió aclarar el Chiquito. Dijo que la militancia está quedando más desubicada que Adán el Día de la Madre…
-Se’gual… ¡Si no tengo parra…! ¿Queré’ que me pare’n bola’lante ‘e la javie?
-Dejen a este burro cortó Epifanio. Está bien. Es un pedo grande como nadie imaginó, pero todos buscan la unidad…
-¡Ja! el Facha rió. Ésa es como la del contacto extraterrestre… ¡Contala como quieras que nadie te la va a creer!
-‘Tonce tené que pedirle a Dio’ que te saque ‘e lo’ fundillo’… -propuso el Negro.
-¡No, a Dio’ no! exclamó Ruedita.
-¿Ahora sos ateo? se sorprendió el Chiquito.
-No sé que’seso, pero se’gual… ¡No, a Dio’ no!
-¿Por qué?
-¡Mirá si Dio’, qu’habla con la María’siliadora todo’ lo’ día’, le pregunta’l Taba!
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