Hormiguitas
Llegaron de a uno, al mediodía. El Chiquito estaba como loco, ¡nunca habían demorado tanto! Ya juntos, en torno a una mesa, se concentraron en unas anotaciones sobre un papel.
-¿Qué carajo les pasa? inquirió Otegui, caliente como hincha de River.
-Ah… ¿qué hacés? apenas saludó el Cascarilla Batista. Pasa que se agitaron los hormigueros…
-¡¿Cómo?!
-Claro explicó el otro- el Frente bajó el proyecto de programa a los comités de base y venimos laburando a todo trapo… ¡Llegó el tiempo de nosotros, las hormiguitas, los que sostenemos todo!
-Cuando terminemo’ vamo’ a ve’ cómo’stá la cosa añadió Ruedita- y pa’l concurso la opinió’ ‘e nosotro’ e’ fundamentá’…
-¡Consenso, ameba repetidora!
-Se’gual…
-¿Entonces no van a tomar nada? dijo el patrón, al borde del colapso.
-Dejá que liquidemo’ e’laburo y depué’ mandá la tavuel… -contestó el Negro Collazo.
-Es un momento histórico saltó Epifanio, enfático. -¡No habrá fórmula presidencial si no acordamos el programa! Y vos hablando de chupar… No tenés responsabilidad política… ¡Claro, si te juntás con los que quieren acomodar todo sin las bases!
El Chiquito lo miró, atónito, pero el Facha Ruiz trabó el contraataque: -Tenemos que llegar unidos al congreso, porque es el programa lo que debe condicionar la elección de los candidatos…
-¿Entendés, pelotudo? Batista se exaltó por el síndrome de abstinencia. -¡Hay agite en los hormigueros, las hormiguitas entramos a caminar y nos van a oír!
Otegui pensó unos segundos y les pegó un mazazo: -¿Ah, sí? ¡Manga de parapléjicos! Tanto que joden con eso, ¿saben que las hormigas no dan la vuelta para ningún lado hasta que miran tres horas la marcha del sol?
Silencio. Desconcierto. Al fin, Ruedita, pragmático, admitió: -Cagamo’… ¡Cuando lleguemo’, el Lalo, el Lorié y el Menta y’armaro’ todo con’l Pepe y el canoso!
-Brenta, será…
-Se’gual… En ve’ d’hormiga’ era mejo’ abejita’… ¡Vo’, Chiquito! Y si’stá nublao, ¿no’garran velocidá’ la’ hormiguita’?
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