Cosas sin decir
l Casmu está cerca del desplome. Es la penosa impresión que se tiene en modo alguno relacionada con lo estructural, lo físico- apenas se ingresa a cualquiera de sus sectores de atención.
Los propios trabajadores lo han dicho con claridad y están dando una lucha muy dura para cambiar la situación de la mutualista, aun a sabiendas de las complicaciones objetivas. Pero es claro que conocen los errores cometidos por sucesivas administraciones, los que están a punto de causar que estalle la institución con más afiliados en el país.
Como se sabe, el Casmu es el centro de atención de la salud del Sindicato Médico del Uruguay. Pues bien, el SMU, justo en este crucial momento, ha emitido un extenso y excesivamente retórico comunicado- dirigido a la ciudadanía con el fin de informarla de lo que pasa.
Habla del compromiso de la corporación médica con la defensa de la salud de la población, de las dificultades advertidas en la implementación de la reforma, de su rechazo a las acusaciones de un dirigente de la FUS, del abultado pasivo que mantienen las instituciones de asistencia médica colectiva desde 2002, de la necesidad de que los adultos mayores accedan con rapidez a los beneficios del nuevo sistema y de propuestas hechas, frente a la crisis, a Salud Pública, entre las que destaca la creación de fideicomisos para reestructurar el endeudamiento.
Es un comunicado curioso.
No hay una palabra acerca del diagnóstico y planteos de los trabajadores no médicos y de los usuarios; tampoco sobre las actuales condiciones de prestación de los servicios ni el futuro a mediano plazo.
Y no hay siquiera una mínima, minúscula admisión de responsabilidad.
¿Acaso se les escapó el conejo de la realidad?
Mientras tanto, con la ministra Muñoz enojada con el presidente del SMU, alguien ha sugerido que la mutualista sea intervenida por el Estado.
Los usuarios, pobrecitos, aguardan angustiados por las sombras que los rodean y se agrandan.
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