LA ARU Y LA "TRILOGIA LETAL"

Unos cuantos pasajes del discurso pronunciado por Guzmán Tellechea, presidente de la Asociación Rural del Uruguay, durante el acto de clausura de la Expo Prado 2008, me provocaron una grata sorpresa. La misma no resultó congruente con algunos titulares de prensa, que a la mañana siguiente reflejaban otra interpretación, por cierto, muy distinta de sus dichos.

Marcando una aguda diferencia con el estilo y contenido de los discursos de la ARU en otras ediciones, el mensaje de Tellechea, no tuvo como centro la crítica o los reclamos del sector, es más, algunos fragmentos, resultaron hasta en cierta medida elogiosos del gobierno frenteamplista y su conducción económica. Pero sus palabras incluyeron también, un capítulo de advertencias económicas que fueron recogidas en clave de crítica al gobierno.

Tellechea advirtió acerca de aquello que considera la «trilogía letal», la combinación de alto endeudamiento, déficit creciente y atraso cambiario, que el Uruguay vivió no hace mucho tiempo atrás y que provocó el desastre económico para el país. Exhortó a tomar todas las precauciones, para ponernos a resguardo de ese peligro y del escenario de riesgo para la economía uruguaya, que podría acarrear la volatilidad internacional.

No habría inconveniente alguno en compartir dicha afirmación, como reflexión general y aprendizaje básico, luego de la traumática experiencia del país en esa materia. No creo que haya habido una intención crítica referida a la actualidad de nuestra economía, pues no sería consistente con los elogios y reconocimientos a la conducción económica, pronunciados por el propio presidente de la ARU en su discurso. Pero la sola mención de esa «trilogía letal», fuera de contexto, puede prestarse a confusión e inducir a pensar a algún lector desprevenido que estamos frente a la inminencia de un fenómeno similar.

Afortunadamente, en la actualidad, nuestra realidad es muy generosa y tanto los productores como la ciudadanía en general pueden pensar y actuar en materia económica con tranquilidad. Hoy el país está bien parado y capacitado para afrontar, con solidez, los posibles avatares externos. No parece ni lógico ni maduro, el auspiciar temores sin fundamento, debilitando la confianza colectiva en las fortalezas que hemos logrado construir en estos tres años y medio de gobierno.

Para empezar, hablar de un «mayor endeudamiento» merece inmediatamente la aclaración de que se hace referencia al endeudamiento en términos absolutos, de lo contrario sería insostenible, pues en términos porcentuales y en relación al tamaño de nuestro PBI actual, la deuda ha bajado mucho, tanto la deuda bruta como la deuda neta. Teniendo en cuenta el descenso de la presión de la deuda sobre el producto, ¿fue una buena decisión, la de tomar deuda barata y a largo plazo en 2007, cuando no había turbulencias, para elevar nuestro nivel de reservas?

Sí, claro. Fue una decisión muy acertada. Se protegió al país de cualquier contingencia tomando deuda barata y a largo plazo, cubriendo nuestras necesidades de financiamiento hasta el año 2010. Tener suficientes reservas, constituye una fortaleza muy importante y todos deberíamos saberlo muy bien. Que Uruguay no tenga necesidad de salir a buscar financiamiento, por los próximos dos años, representa una fortaleza que otros países quisieran tener.

¿Por qué un equipo económico, que consiguió bajar la deuda más de un 30% en relación al producto, que logró escalonar sus vencimientos, con tasas más bajas y con un aumento en los bonos en pesos, actuaría de forma caprichosa e inconsistente, elevando el endeudamiento en términos absolutos, porque sí? La respuesta es simple. No hay ningún capricho. Hay una política consistente en crear fortalezas, captando financiamiento cuando abunda, generando reservas y confianza, en un mundo de incertidumbres.

Tellechea hizo referencia también al aumento del gasto público. Ello podría prestarse a la interpretación de que existe un «déficit creciente», la segunda condición de la «trilogía letal» tan fuertemente advertida y temida. Bien, en la actualidad no hay déficit creciente. Todo lo contrario de lo que ocurría en el pasado, antes del gobierno del Frente Amplio. Hoy tenemos un déficit decreciente, que va a situarse en el orden del 0.4%. Esa cifra, en el concierto internacional, se asimila al equilibrio fiscal. Desde el fin de la dictadura, hasta el presente, 2009 va ser el primer año electoral con equilibrio fiscal en nuestro país.

Eso quiere decir que este gobierno frenteamplista, va a entregarle al próximo, sea cual sea, una administración con las cuentas del Estado saneadas y en equilibrio. También, vale decir, que el gasto del Estado uruguayo ha bajado, tanto en relación al producto, como con respecto a la recaudación. Incluso, hoy pesan sobre nuestras finanzas gastos extraordinarios, como los 400 millones de dólares empleados para frenar el aumento de la tarifa eléctrica, tremendamente presionada por la sequía y el costo del petróleo. Libre de ese efecto, para el año que viene se aguarda el mejor desempeño fiscal en décadas.

Finalmente. Tellechea hizo mención al supuesto «atraso cambiario», coincidente con el tercer eslabón de su «trilogía letal». La política de cambio flotante actual no admite ninguna posibilidad de comparación con la tablita o la banda de flotación, o cualquiera de las políticas fracasadas en esa materia, empleadas por gobiernos anteriores. Es bueno saber que el Estado, actualmente es el principal comprador de dólares en Uruguay, evitando caídas caprichosas de esa moneda. Y que, parte del «mayor endeudamiento» es producto de la compra de moneda extranjera por parte del Estado, reclamo que la ARU ha hecho en forma permanente.

El «atraso cambiario», en el pasado, era una forma de describir la falta de competitividad de nuestra producción con los del resto del mundo. Hoy la situación es muy otra, tenemos el récord de exportaciones de toda la historia del Uruguay y nuestros productos compiten exitosamente. El valor de la moneda norteamericana es un factor importante, por supuesto, pero no el único en la composición del intercambio de bienes con los demás países.

Esa es la verdad. No se deberían confundir situaciones hipotéticas con críticas al gobierno o riesgos probables, cuando no integran nuestro actual contexto ni la perspectiva económica divisable en nuestro país. Cualquier ciudadano informado conoce que la situación actual no tiene punto de contacto con la de 2002 y que la conducción económica de nuestro gobierno ha conseguido ubicarnos muy, pero muy lejos de la «trilogía letal». Sé que Tellecha lo tiene claro. Hoy vivimos en un país con un fuerte crecimiento económico, equilibrado y competitivo, y no es bueno que existan las confusiones y los temores propios del Uruguay del pasado y del fracaso, ése que, con el trabajo de todos, hemos logrado superar.

|*| Senador,  Nuevo Espacio FA

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