El Toto
El boliche hervía. Había tantas emanaciones alcohólicas, tanto humo de tabaco único sitio público en todo el país con salvoconducto para fumar a lo loco y tanto sudor junto que parecía una olla a punto de explotar.
Empeorando la situación, el Cascarilla Batista, que no habló en toda la mañana, padecía incontinencia intestinal gaseosa.
-Bueno, ahora está clarito dijo el Chiquito Otegui-, el candidato es Astori. Lo santificó el Tabaré… Ya no se discute más.
Epifanio quiso mirarlo de frente, pero del pedo sublime que tenía apenas lo vio a medias: -Por primera vez, estoy de acuerdo con vos… O con una parte de vos, no sé bien.
-T’olvidá ‘el Toto… -se oyó musitar a Ruedita, desde un rincón adonde había quedado inmovilizado por medio litro de ginebra con palmitos.
Nadie le prestó atención y el Facha Ruiz se sumó al consenso: -Estoy con el Chiquito, la carrera la ganó el canoso. Me parece que Mujica quedó atrás, apretado por los palos. A lo mejor agarra de vice…
-Ah, yo no sé… -exclamó, de pronto, el Negro Collazo. El Pepe e’ pingo jovie pero da pelea. Y tiene voto’ a pilada’…
-No es cosa de votos replicó Otegui-, sino de quién decide. Es el hombre, el uno, el Taba. Ese decide. Y ya subió el pulgar.
-Además añadió el Facha- los números le vienen dando bien al boquita. Ahora hay que ir hacia el futuro.
-Por eso mismo…, no s’olviden ‘el Toto… -insistió Ruedita, hablando más fuerte luego de que un eructito y un salivazo le aclararan la garganta.
Ahora sí, todos fijaron sus ojos en él.
-¡¿Qué carajo querés decir, descalcificado mental?!
-Eso quiero decí, eso, el viaje’l futuro…
-¡¿Y?!
-El Toto e’ fundamentá pa’l viaje, manga ‘e guanaco’ Ruedita se paró, a duras penas, para dar la estocada final.
-¡¿Por?!
-Ta’ clavao remachó el politólogo menos respetado pero más original del boliche. Si no’rregla la’ vía ‘el tren y si no hace volá lo’ avione’… ¿en qué mierda Atori, o el Pepe si queré, va’viajá al futuro? ¿En el 121 de Cusa…?
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