LAS ECONOMIAS DE URUGUAY Y DE AMERICA DEL SUR

Las economías de Uruguay y de los distintos países de América del Sur vienen sosteniendo altos ritmos de crecimiento económico en los últimos cinco años. La muy favorable evolución de los precios internacionales de los distintos productos de exportación de los países de la región ha tenido un papel preponderante en estas significativas mejoras. Diversos factores influyen en estos aumentos de precios, como el incremento de la demanda proveniente de los países emergentes, los subsidios agrícolas para rubros alimenticios que se usan como fuente de energía y el accionar de fondos especulativos de inversión sobre las commodities. El incremento de la demanda deriva del alto crecimiento de países emergentes como China e India. El aumento de la urbanización en China puede ayudar a dar sostenibilidad a este crecimiento de la demanda. Pero, a su vez, alrededor del 50% de las exportaciones de China tienen como destino EEUU, la Unión Europea y Japón quienes, en la actualidad, han desacelerado sustantivamente su crecimiento lo que puede afectar el ritmo de crecimiento de la economía china. Además, China tiene planes de alcanzar cierto grado de autoabastecimiento en materia alimenticia, lo que también puede llegar a tener cierto grado de influencia en la permanencia de la demanda de este país. El uso de granos como biocombustible se aplica especialmente en EEUU que otorga elevados subsidios al maíz para producir etanol. Acciones de esta naturaleza han influido en el aumento de los precios internacionales de los granos. La crisis financiera de EEUU determinó que fondos especulativos de inversión realizaran colocaciones en commodities que influyeron también en la suba de sus precios internacionales. El ex ministro de Economía de Argentina, Roberto Lavagna, en reciente disertación en Montevideo, expresaba que estos fondos especulativos pasaron de 5.000 millones de dólares a 260.000 millones de dólares.

Del análisis de la Cepal en su «Estudio económico de América Latina y el Caribe 2007-2008″ podemos extraer una serie de comparaciones. Los 10 países de América del Sur han tenido relevantes aumentos de precios de sus productos de exportación aunque los del petróleo y el cobre son mucho más elevados que el de los alimentos. Entre los factores externos que influyen sobre el crecimiento económico de la región también se ubica el aumento de la inversión extranjera directa que es muy significativa para Uruguay donde, en los últimos tres años, se triplica con respecto a los años previos a la crisis de 2002. También es importante en Brasil donde, en el año 2007, retoma las elevadas inversiones provenientes del exterior de los años previos a 2002. Ello influye también para que Uruguay y Brasil alcancen cifras positivas de transferencia neta de recursos, que es la diferencia entre las entradas netas de capital y las salidas por concepto de intereses y beneficios de las empresas. Vale la pena señalar que, en el caso de Brasil, en 2007 las rentas netas al exterior superan en alrededor del 10% el saldo positivo de la balanza comercial de bienes y servicios, lo que significa un alerta relevante para el futuro. También el alerta vale para el caso de Chile donde las rentas netas al exterior se ubican en más del 80% del superávit de la balanza comercial de bienes y servicios. En el caso de Uruguay, en el año 2007 estas rentas netas superan en quince veces su saldo de balanza comercial de bienes y servicios, pero en cifras absolutas poco significativas.

En el año 2007 el alto crecimiento del PBI de Uruguay, superior al promedio de América Latina, se ubica por debajo de los aumentos de Argentina, Colombia, Perú y Venezuela. El conjunto de los países de América del Sur aumentan sus niveles de inversión, aunque Uruguay sigue manteniendo un nivel muy bajo de inversión fija sobre el PBI. En todos los países cae el desempleo abierto. Los logros de Uruguay son muy importantes aunque su tasa de desempleo, en el promedio de 2007, es solamente superada por Colombia, mientras que el resto de los países presentan tasas de desempleo abierto más bajas. Consideraciones similares surgen de la comparación de la evolución de las remuneraciones medias reales, donde la mejora de Uruguay está por debajo de la mayoría de los países de América del Sur.

El aumento de las exportaciones, en volúmenes físicos y en precios, y la entrada de capitales determinaron aumentos muy importantes en los activos de reservas. Ello significó una elevada oferta de dólares que, junto a políticas antiinflacionarias, derivaron en apreciaciones importantes de las monedas locales. Entre los países de América del Sur, Uruguay es uno de los países de mayor apreciación de su moneda nacional, especialmente si lo consideramos con respecto al dólar. El estudio de la Cepal muestra la evolución del tipo de cambio real efectivo total para cada uno de los países de la región. Se analiza los tipos de cambio real con respecto a las monedas de los países que tienen intercambio comercial. Si tomamos como base el año 2003 el tipo de cambio real efectivo de Uruguay cayó 23% en el primer semestre de 2008. Para el mismo período la mayor caída se registró en Brasil con 43%, luego Colombia con un descenso de 34,4%, Venezuela con una caída de 27,5% y Paraguay con una baja de 24%. El caso de Chile muestra también un descenso de 17,3%.

En cambio Argentina y Bolivia han mejorado cada año el tipo de cambio real efectivo total con respecto al correspondiente al año 2003. En el caso de Argentina en 2008 está 15% por encima del correspondiente a 2003 y refleja una política cambiaria que no quiere repetir los desastres originados por el atraso cambiario que le significó la ley de convertibilidad de los noventa. Ecuador y Perú también mejoran en el año 2008 con respecto al año 2003, pero mantienen un tipo de cambio real efectivo total relativamente estable.

Esta es una de las grandes vulnerabilidades de la actual etapa de bonanza de América del Sur. Si los precios internacionales de los productos de exportación sufren modificaciones a la baja, la política cambiaria de muchos países de la región no se podrá mantener. La «tablita» de principios de los ochenta significó consecuencias muy negativas en el Cono Sur.

Las salidas de la ley de convertibilidad de Argentina en 2001, del plan real en Brasil en 1999 y del atraso cambiario en Uruguay del año 2002, marcaron claramente resultados muy negativos en los campos económicos, financieros y sociales. Se vuelve muy importante encontrar salidas graduales de estas apreciaciones cambiarias con los mínimos costos posibles a la luz de las experiencias del pasado.

|*| Senador por la 609-FA,  economista

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