LA MEJOR FORMULA PRESIDENCIAL
Nos referimos obviamente al Frente Amplio y nos apresuramos a proclamarla: unidad y consenso.
Esta es, sin lugar a la más mínima duda, la fórmula más ganadora de todas.
A estos dos grandes personajes del momento histórico, la militancia debería agregar como consignas: «Para ganar en primera vuelta»; «Para seguir aplicando nuestro programa».
Y, en esa empresa, el principal partido dentro del Frente Amplio, el mejor y más grande, debe ser la participación.
Porque además somos, principalmente, «Gente en Obra». Construyendo en serio un país en serio. Trabajadores del cambio. Labradores del futuro.
Toda obra ocasiona oposiciones incluso hasta contra el mero deseo de hacer algo, no importa qué, con tal de que nada se mueva, de que todo quede quieto, inmutable, de conservar en camposanto y santa paz, la siesta de hace tanto tiempo.
Pero a nuestros conciudadanos que aún creen en el partido rosado y que por eso puedan sentirse molestos, debemos decirle, como fraternal consigna: «perdone la molestia: estamos trabajando para usted».
Porque esta obra que el Frente Amplio viene realizando y va a seguir realizando, es para todos. Por primera vez es para todos. Sin excluidos ni exclusiones.
Tampoco somos de los que prometen hacer algo pero en el futuro; algo que en la teoría puede ser muy hermoso, perfecto, ideal… Pero vaporoso, elegante y justificante de la inacción. Olímpico. Santo y estéril como los monjes. Bizcochitos de la repostería diletante.
Nosotros somos ya de los que hacen ya. En realidad somos simplemente eso: ¡ya!
Tampoco somos de los que se sientan en el cordón de la vereda. Ni a ver pasar el cadáver del imperialismo, ni a ver pasar los festejos de la derecha y suicidarse festejando para adentro, bajito, chiquitito, pequeñito, a salvo siempre, porque otros compañeros se habían equivocado.
Menos somos de los que usando pieles de izquierda trabajan incansablemente, para la derecha. Quinta columna que obstruye y destruye al servicio de la reacción; a veces estoicos pero siempre estólidos y por ende tan fácilmente manejables por el más ordinario e ineficiente de los «servicios» que tanto pululan y tanto polucionan.
En estas horas se ha producido la histórica convocatoria concreta: el próximo seis de diciembre se reunirá el plenario del Frente Amplio y una semana después su congreso en el que será definido el programa y también las candidaturas. La «fórmula presidencial». Como siempre.
A partir de octubre, los comités de base del Frente Amplio estarán discutiendo el programa rumbo al congreso de diciembre. Como siempre.
Fijarán posiciones y designarán sus delegados al congreso: como siempre.
Este fin del mes de setiembre terminará el trabajo (que lleva meses) de la Comisión Integrada de Programa del Frente Amplio que elevará a los comités de base su informe preliminar a los efectos de promover a lo largo y ancho del país, y en el exterior también, la discusión popular y partidaria. Nada ni nadie hace eso en este país. El Frente Amplio lo viene haciendo desde siempre.
Quién así lo quiera puede participar en ese debate destinado a decidir muy concretamente la lista de los sueños. Las realizaciones muy concretas que, una vez aprobadas, nos comprometeremos a poner en marcha, a construir, a realizar, entre los años dos mil diez y dos mil quince, si el pueblo uruguayo la entiende buena y si, además, nos vota en octubre del año que viene. Creemos que a eso, a esa tarea tan trabajosa y edificante, le cabe, sencillamente, una sola denominación: «juego limpio». Ante nosotros mismos y ante la ciudadanía; incluida la que no nos quiera apoyar.
Y habrá mayorías y minorías porque nuestros congresos son de verdad. Y estaremos a veces en la mayoría y a veces en la minoría como es natural en toda fuerza de verdad democrática.
Pero una vez tomadas las decisiones, luego de tan largo e intenso proceso preñado de garantías y futuro, todos, absolutamente todos, como siempre, seremos uno. Ejemplo único hoy en América Latina (o en América sin más).
En esa discusión y en esos debates habrá una juventud decidiendo y, lo más importante, formándose. Porque así nos formamos en esta bendita izquierda, repetimos, casi única. Aprendiendo a estudiar, a oír, a debatir, a argumentar, a ganar, a perder, a consensuar, a seguir unidos luego de votar…
Unica e insustituible universidad popular, teórica y práctica, pero sobre todo actuante, que existe en Uruguay.
Obra, ella misma, del pueblo uruguayo. Resultado de nuestro país. Y de ningún otro. Que no le copió nada a nadie. Que inventó y creó una realidad envidiable.
Por lo tanto debemos ir ya, en estos días, a ese proceso multitudinario. Poniendo en él lo mejor de cada uno, incluida la pasión en la defensa de nuestras propuestas e ideas.
Pero sin perder de vista la unidad y la capacidad de consenso en las cuestiones esenciales y en la custodia de la unidad..
No debemos tener el más mínimo miedo a nada ni a nadie. Tampoco dejarnos asustar por nada ni nadie: habiendo unidad, consenso y participación no habrá ningún problema grave.
|*| Escritor, senador de la República
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