EL NORTE, EL SUR Y LA RONDA DE DOHA

En estos días estamos asistiendo a un nuevo fracaso de la Ronda de Doha, lo que afecta la esperanza en las negociaciones multilaterales y, sobre todo, la posibilidad de enfrentar los subsidios agrícolas que son el tema central para los países subdesarrollados exportadores de productos agrícolas. En la actualidad no hay libertad de comercio, especialmente por las restricciones que impone el mundo desarrollado a través de los subsidios a las exportaciones agrícolas, la ayuda interna a sus productores agrícolas, los rubros sensibles, las cuotas y contingentes, la progresividad arancelaria y los picos arancelarios a los productos no agrícolas.

En los distintos temas se lograron avances insuficientes para los países en desarrollo ­que sufren asimetrías comerciales y de poder­ y que deberían tener un trato especial y diferenciado. Los subsidios a las exportaciones agrícolas se eliminarían en el año 2013. Los países desarrollados solicitan una ayuda interna a los productores agrícolas que significa el doble de los subsidios efectivamente aplicados. No hay apertura al mercado de productos agrícolas porque se siguen manteniendo las cuotas y contingentes. En este tema el discurso del ministro de Relaciones Exteriores de Argentina es significativo al expresar: «En acceso a los mercados -entre otros aspectos- todavía no estamos cumpliendo con el corte arancelario promedio mínimo de 54% para los países desarrollados, ni estableciendo un techo arancelario sin excepciones ni eliminando la salvaguardia especial para los países desarrollados. Tampoco estamos cerrando un paquete de productos sensibles sin la creación de nuevas cuotas ni eliminando el arancel intra-cuota. Por último ­pero por ello no menos importante­ no estamos tratando adecuadamente las cuestiones de particular interés para los países en desarrollo sin afectar a otros países en desarrollo».

En materia de productos no agrícolas, especialmente industriales, se solicita a los países en desarrollo rebajas arancelarias superiores a las que ellos otorgan. Aquí es donde se requiere un trato especial y diferenciado para que los países en desarrollo puedan avanzar significativamente en sus procesos de crecimiento industrial.

La negociación fracasó en los mecanismos de salvaguardia especial que otorgaba a los países en desarrollo la posibilidad de aumentar sus aranceles cuando se aumentaban en proporciones importantes sus importaciones agrícolas. El país que defendía esta posición era India, que temía el ingreso masivo de productos agrícolas provenientes de los países desarrollados beneficiados por los subsidios agrícolas. La novedad fue el apoyo de China a esta posición por los temores que importaciones masivas pudiesen afectar a sus pequeños productores rurales. EEUU no aceptó las demandas de China e India y la Ronda de Doha colapsó.

EEUU, con una profunda crisis financiera, una extraordinaria debilidad del gobierno de Bush y habiendo votado recientemente voluminosos subsidios a sus agricultores, no podía proporcionar beneficios a dos potencias emergentes como China e India que son las que están dinamizando el comercio mundial. No olvidemos que el mundo desarrollado, y en especial EEUU, solicita permanentemente a China que aprecie su moneda para alcanzar un mayor equilibrio en el comercio bilateral. China tiene un amplio superávit comercial con EEUU que le permite un elevado incremento de sus reservas internacionales que coloca en títulos emitidos por el gobierno de los EEUU, lo que marca la complejidad de las relaciones entre ambas potencias. Nuevamente EEUU se constituye en uno de los grandes responsables del fracaso de la Ronda de Doha. Ruben Ricúpero, ex director general de la Unctad, expresa que «por un lado está EEUU, cuya posición únicamente puede ser calificada de cínica: quiere mantener el doble de los subsidios efectivamente utilizados y, simultáneamente, obligar a los países asiáticos a abrir sus mercados a una producción agrícola subsidiada que liquidará su agricultura local» (Brecha, 8 de agosto de 2008).

La Unión Europea no aparece como responsable directa, pero nunca expresó mucho entusiasmo por salvar la negociación multilateral y sigue siendo uno de los grandes responsables de la permanencia de los subsidios agrícolas, elemento central de una negociación multilateral. Ricúpero expresa: «Los europeos que nunca tuvieron un interés sincero en el éxito de una negociación concentrada en la agricultura, vierten lágrimas de cocodrilo para disfrazar la satisfacción de haber depositado en otros la responsabilidad por la ruptura».

La verdadera contradicción se da entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. Sin embargo, hay quienes sostienen que el centro está, exclusivamente, en las diferencias entre los países del Sur. Son los que desean la apertura unilateral, los que quieren TLC con EEUU, los que desearían estar geográficamente más cerca de EEUU, los que critican duramente la integración latinoamericana. Brasil se ubica en el centro de esta controversia y fue un protagonista privilegiado. Participó en el Grupo de los Cuatro junto a EEUU, la Unión Europea e India. Luego participó en el Grupo de los Siete, donde se dieron las discusiones centrales. Lo integraban los cuatro países anteriores más Japón, China y Australia. Brasil hizo un gran esfuerzo por acordar y lo seguirá intentando en el futuro próximo. Surgió como un «jugador global». Aceptó rebajas arancelarias a rubros manufactureros, con acuerdo de la industria de San Pablo y pese a la brutal apreciación del real. Pero en este tema tuvo diferencias con Argentina, que busca retomar su proceso de industrialización después de la debacle de la ley de convertibilidad. En su búsqueda de encontrar salidas tuvo diferencias con India y China, sus aliados centrales en el Grupo de los 20, en el mecanismo de salvaguardias especiales. A su vez Brasil acompañaba a Uruguay y Paraguay para que el mecanismo de salvaguardias especiales no se aplicara a los países pequeños, lo que también fue apoyado por India y China.

En esencia, no se pueden negar las diferencias de intereses entre los países del Sur e, inclusive, los países del Mercosur no tuvieron posiciones comunes, especialmente entre Argentina y Brasil. Y probablemente India no ayudó suficientemente. Pero el tema central de las negociaciones multilaterales son los subsidios agrícolas que imponen los países desarrollados y, en este tema esencial, se centra la necesidad de acciones unitarias en los países del Sur, en el mundo en desarrollo.

|*| Senador por la 609-FA,  economista

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