Equidad
El Chiquito Otegui revisó por enésima vez su libreta, sacudió la cabeza y se dirigió enérgicamente a la concurrencia.
-Vamos a poner lo huevitos en la canasta. Como deudores son unos fundamentalistas. No banco más. Ruedita debe quinientas lucas, el Negro cuatrocientas cincuenta, el Facha, trescientas y Epifanio doscientas noventa…
-Estamos esperando los consejos de salarios… contestó Epifanio.
-¡Consejos de salarios, las películas! gritó Otegui, hecho un basilisco acreedor rojo y gordo.
-No, no insistió Epifanio. Estamos muy apretados, loco, y hay posibilidades de un aumento. El gobierno no se va a bajar de los Consejos y los patrones no la van a llevar de arriba…
-Ademá aportó el Negro- vamo’ a buscá la equidá…
-Alguno’ sueldo’ dan… -Ruedita cambió la dirección del debate.
-¡Si vos no trabajás! exclamó el Facha Ruiz.
-‘Toy en l’ informalida’, e’cierto, pero no pierdo l’asperanza d’agarrar un empleo público…
-Dejate de joder, si no servís ni pa’ meter pala en una cuneta. El Facha careció de piedad. Además, si el Estado mete pechera, los que van a mejorar son los salarios privados, porque las empresas están ganando buena güita con la comodida’…
-Comodities, bestia intentó explicar el Chiquito.
-En las oficinas públicas ya hay muchos añadió Epifanio. Y con la inflación van a apretar el presupuesto. Por otro lado, donde hay más inequidad entre los salarios es en el Estado. Depende de dónde estés…
-¿Ah, sí…? ¡Si’l canario Pére’ me dijo que gana treinta luca’ apretando botoncito’!
-¡Porque es ascensorista del Banco República! precisó el Chiquito. -¿Querés manejar un ascensor? ¡Te vas a quedar sin manos de apretarte los dedos, pelotudo!
A Ruedita lo ganó la perplejidad. Al final sacudió la cabeza: -¿Un’sensorita…? ‘Tonce tené razón vo’… ¡Lo de la’ treinta’ luca’ e’ una joda y ese laburo se’gual!
-¿Por…?
-Pero macho… ¡si a cada rato sube y baja! ¿De qué’quidá m’hablá? Pa’calcularle el sueldo tené que ser el Bori Cristó…
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