Escrito por: Tercera época Por Antonio Pippo
-¡Qué locomotora, Cháve’! exclamó el Negro Collazo.
-¿Por? preguntó Epifanio.
-Y… ahora se la agarró con lo’ museo’ pa’ que hagan sociale’…
-No, dinosaurio mental dijo el Chiquito Otegui. -Quiere que todas las instituciones del Ministerio de Cultura, hasta los museos, contribuyan a la construcción del socialismo…
Epifanio, servido con un clericó con cáscara de pepino para desayunar, creyó necesaria una precisión: -Se le fue la mano al pardo… El arte es una cosa individual, no puede atarse a una ideología…
-¿Y a un palenque? preguntó el Cascarilla Batista, luego de ingerir de un saque medio vaso de vermú con tilo.
Epifanio lo ignoró: -Las viejas culturas se dieron el lujo de criticarse y crecer por la libertad de su arte…
-Pará, lengüita sobada contraatacó Otegui-, hay que llevar el arte y la cultura a las masas.
-¡Eso! gritó Ruedita con tanto entusiasmo que derramó su vaso de grapa con grasa picada. Lo miró, sintió el deseo de lamer la mesa, pero siguió: -¡Cuánto má le pongá a la’ masa’, mejo’…
-Vos no tenés hemisferios cerebrales, tenés baldosas… -dijo Epifanio, caliente. -¡Arte, anormal, arte! A ver… ¿Quién fue Picasso?
-¿Un yobaca del Mago…?
-¿Y Schubert? al Chiquito le gustó sacudir a Ruedita, que lo tenía podrido y hacía un mes no le pagaba un peso.
-¡E’fácil! ¡El Mono!
-¡Preguntame a mí! el Cascarilla eructó, se rascó el culo y se paró para que lo vieran, porque era enano. Parejo, pero enano.
-Bue’… -dijo Epifanio- ¿Qué es el impresionismo?
Una sonrisa triunfal iluminó a Batista: -¡Es lo que te pasa cuando te subís al tren fantasma!
Ganó por abandono.
El Chiquito rajó al excusado, manoteando un pedazo de papel de diario y Epifanio clavó la trompa en su clericó y, luego de masticar todos los pepinos, se despachó con un pedo como para dar las doce.
Pero a Ruedita, que al final lengüeteó la mesa nomás, todavía le flotaba una duda.
-¡Si el Cháve’ la va’complica’ como ustede’, que haga la’ masa’ sociale’ con otra cosa!
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