EN MEDIO DE LA GUERRA FRIA CON LA EX UNION SOVIETICA, ESTADOS UNIDOS LLEGABA A LA LUNA

Crece con Internet la hipótesis de que fue fraude el alunizaje de 1969

 

Al lector puede haberle parecido una cuestión zanjada. Al escriba también. Es que quienes vivimos la experiencia de aquella medianoche uruguaya, en que gigantescas televisiones de madera, con pantallas en blanco y negro, de «nevada» constante, mostraban a Neil Armstrong pisando la Luna, creemos, sin dudas, en el acontecimiento.

Desde que el 12 de abril de 2001, el diario moscovita Pravda sorprendió al mundo, revelando que Yuri Gagarin no había sido el primer hombre en orbitar la Tierra, y que tres cosmonautas rusos que le antecedieron habían muerto en 1957, 1958 y 1959, pero que la guerra propagandística en plena guerra fría cortó el anuncio; otro fenómeno colindante, aumentó. En Estados Unidos el cuestionamiento al primer alunizaje, tomó tal auge que la NASA financió un libro para que los maestros en las escuelas impidan se siga extendiendo la historia del fraude.

La última encuesta ordenada por una oficina del gobierno, reveló que el 11% de los norteamericanos cree que las misiones Apolo fueron tan fraudulentas o más que las contadas por el enemigo de la época.

Con la difusión en Internet en los últimos meses de un spam, conocido masivamente recién hace días en Uruguay, exhibiendo las fotografías que se catalogan como pruebas concluyentes del fraude, la polémica aumenta. Aunque ciertas verdades científicas parezcan irretrucables, lo cierto es que fotografías y leyendas del spam «Historia de un fraude», plantean interrogantes hasta para el más convencido.

Treinta y tres años después, está en aumento la afirmación de que el gobierno de JFK ganó la «carrera espacial», no a medio millón de kilómetros en el Mar de la Tranquilidad, sino a doscientos kilómetros de Las Vegas, en unos estudios cinematográficos del desierto de Nevada.

Los científicos en masa calificaron de lunáticos, a quienes intentaron desmentir el acontecimiento histórico. Algunos abrieron un prudente paréntesis en sus declaraciones. Pero cuando Maria Blyzinky, directora de astronomía del Observatorio de Greenwinch (Londres), afirmó que a falta de atmósfera que entorpezca el paso de la luz, en la Luna, las estrellas deberían ser totalmente visibles. Curiosamente en ninguna de las fotografías que trajeron los astronautas aparece estrella alguna. La especulación posterior, que lo más difícil para cualquier diseñador cinematográfico hubiera sido imaginar astronómicamente el cielo visto desde la Luna, aumentó la intriga.

Cielos de Primavera

El 21 de setiembre pasado, el astronauta Edwin Buzz Aldrin, segundo hombre en pisar la Luna, fue absuelto en los tribunales por un cargo de agresión, contra un teórico de la conspiración del fraude lunar, que en público le pidió (no de buena manera) que le jurara ante una Biblia que portaba, que realmente estuvo en la Luna en 1969. El tripulante del Apolo XI, de 72 años de edad, declaró haber actuado en legítima defensa cuando golpeó a Bart W. Sibrel, de 37 años, a las puertas de un hotel en Beverly Hills.

Sibrel, es el líder de la segunda generación de «apoloescépticos», con trabajos para la NBC, CNN y el Discovery Channel, ahora obsesionada por una documental que pruebe el «truco» lunar. Los absolutos protagonistas, Armstrong, Collins y Aldrin, mantienen entretanto un código de silencio.

Al hecho seguramente tampoco esté ajena la televisión. Cuando el 15 de febrero y 19 de marzo de 2001, la Fox emitió «Teoría de la conspiración: ¿Hemos aterrizado en la Luna?», presentado por Mitch Pileggi, el de «Archivos X», además del éxito, hubo preguntas que nadie asumió responder. Entre ellos, los del jefe de publicaciones técnicas de los contratistas de los motores para el Proyecto Apolo.

Bill Kaysing, cuyo libro «Jamás llegamos a la Luna», le insumió buena parte de sus ahorros, al final de la investigación el fotógrafo David Percy, de la londinense Royal Photographic Society afirma a las cámaras de la Fox: «Las fotografías de Apolo fueron falsificadas. Muchas están llenas de inconsistencias».

¿Una leyenda urbana?

Aunque desde los años 70 se especulaba que los inconvenientes sufridos en la misión Apolo I (se incendió en la cuenta regresiva del despegue y murieron los tripulantes), jamás podían haber sido resueltos en dos años. Aún así, cumplir con lo prometido por JFK en la carrera espacial, la Luna, era el estandarte de la tecnología estadounidense de la cohetería, sustento del arsenal nuclear. El alunizaje de 1969 es también en el momento más sangriento de la Guerra de Vietnam, que costaba ya unas 50.000 vidas jóvenes, por lo que algo decisivo para balancear esa derrota, era el alunizaje.

Basados en la primera curiosidad de la ausencia total de fotos de estrellas (parece raro que en esas condiciones inmejorables de observación, a ninguno de los astronautas se le ocurriera sacar una foto del cielo estrellado, lo único irreproducible en un estudio de cine), distintas investigaciones han desarrollado hipótesis. Destacan las diferencias imposibles entre fotografías y filmaciones; sombras cuyos reflejos no coinciden con los ángulos que pautan características matemáticas solares; encuadres profesionales, inconcebibles para un astronauta en esas condiciones, apariciones y elementos discutibles, al estudiarlos con actuales tecnologías.

Si ahora sabemos que la perra Laika solamente vivió doce horas en su ambiente espacial, y no regresó viva; y de lo ocurrido con los antecesores de Gagarin; ¿qué hace suponer que los americanos no hubieran mentido también?

La respuesta, demorará unos meses. Será cuando la compañía europea Transorbital coloque en órbita alrededor de la Luna un satélite que está equipado con una cámara lo suficientemente potente para fotografiar los restos de las misiones Apolo en la superficie lunar. En 2003, nadie podrá seguir escéptico al hecho histórico.

O serán noticia de primera plana. *

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