Testimonios de tres ciclistas

LA REPUBLICA dialogó con tres ciclistas para conocer ventajas y desventajas que los propios protagonistas encuentran en el uso del birrodado.

María Julia, una estudiante de antropología y docente de Secundaria de 32 años, opina que «para andar por una ciudad pequeña como la nuestra, la bicicleta es el medio ideal de transporte». Relata que hace unos tres o cuatro años que empezó a andar en bicicleta. «Al principio me daba miedo pero pronto me acostumbré. La «bici» la utilizo para moverme dentro de Montevideo tanto sea para pasear como para ir al trabajo. Si hay demasiado viento o frío ando en ómnibus aunque si estoy corta de plata la uso igual».

Comenta que «cuando uno se acostumbra al sedentarismo de andar en ómnibus siente pereza de largarse a diario en una bicicleta. Después te vas habituando y sentís como además de ahorrar plata y tiempo, pedalear te despierta, despeja la mente y te llena el cuerpo de energía y de calor. Pero cuando hay mucho viento te cansás el doble y si andás apurado hasta puede ser peligroso ya que los autos y en particular los ómnibus te ignoran al punto de no frenar o arrinconarte contra el cordón.

Lo otro es que si no tenés un lugar más o menos seguro para dejarla lo más posible es que te la roben.

Entre las desventajas considera que «el peligro de andar en bicicleta es el resto del tránsito. Si fueran menos apurados y respetaran las señales no habría ningún inconveniente.

En cuanto a mejoras en la circulación, sugiere que «la vía para bicicletas que está por Bulevar Artigas sería más aprovechable si los autos no la usaran para estacionarse. Creo que sería más cómodo si al costado de las calles, contra el cordón, hubiera un sendero para bicicletas».

Juan tiene 40 años y es empleado en una librería. Coincide con María Julia en que como medio de transporte la bicicleta es «espectacular, Montevideo es una ciudad chica, ideal para usarla».

La bicicleta la usa para ir a trabajar por lo que pedalea 10 kilómetros. «Voy y vengo al trabajo 10 kms diarios». Interrogado sobre si la crisis le hizo modificar ese uso contestó: «Sí, me hizo comprarla».

Para Juan las ventajas son que se movilizó «más rápido, olvido el ómnibus, practico deporte cotidianamente, ahorro sobre todo tiempo y también dinero».

Como desventajas menciona que «me impide movilizarme en familia, dependo del estado del tiempo, la uso solamente en primavera, otoño y verano, el tránsito no respeta al ciclista». Agrega que «el tránsito es muy desordenado, pero creo que esto afecta tanto al ciclista como a cualquier otro vehículo».

También comentó que como la bicicleta «es muy fácil de robar» deberían «establecerse estacionamientos controlados».

Juan también considera que el ciclista debería tener libreta.

Verónica tiene 28 años, estudia y trabaja. Dice usa la bicicleta «para todo: trabajo y paseo, siempre y cuando la pueda dejar en un lugar que no me la roben». Afirma que la crisis la obligó a aumentar el uso del birrodado «aunque el presupuesto todavía me da para no usarla si llueve o estoy cansada».

Entre las ventajas, destaca las económicas, el ejercicio y que «los días que ando en bici fumo menos».

Como desventajas menciona el tránsito: «Tenés que ir con 18 ojos porque sos la hormiguita en el medio del zoológico. Nadie te respeta, ni siquiera en las calles paralelas a las avenidas. Los taxistas son los peores. Además, las calles están hechas pedazos». Verónica propone que «debería concientizarse a la gente para que se de cuenta que la bicicleta es un medio de transporte como cualquier otro». Para facilitar la circulación a pedal, le gustaría que hubiera «más ciclovías, de repente en avenidas». Verónica pide que «por favor no empiecen a poner chapas y multas a las bicicletas». *

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