Sueños timbas y pesadillas
Algunas son angustiantes y me despierto haciendo fuerza para zafar, y en otros sueños me dejo estar porque me doy cuenta de que estoy soñando y que cuando se me antoje me despierto y el tipo que me viene corriendo se queda sin asunto. Yo no sé a dónde va a parar el tipo cuando yo me le rajo del sueño, pero tampoco quiero preocuparme con ese tema porque bastante tiene uno ya. Después están los otros sueños más complicados, pantallazos, aparentes incoherencias, cachos de cosas como flecos, caras que no me son conocidas pero que están en un tipo que sí se quien es, un auto que de pronto es un bote que de pronto es una pieza cerrada que de pronto es una mujer que ahora es un callejón, y de repente estoy fumando y me asusto porque yo sé que dejé de fumar, y doblo por una calle y desemboco en Buenos Aires y me pierdo, y sé que tengo que entregar una nota y no llego. «Carne de diván», dirán algunos de los tantos que creen que ellos no. Yo sé que hay gente, y mucha, que sueña con el único fin, de ver si al otro día acierta a la quiniela. Son los que cuando hay un choque corren al lugar, no para asistir a los accidentados sino para tomarle el número a las chapas. En un bello libro escrito por el cantor argentino Edmundo Rivero, llamado «Una luz de almacén», que me fue regalado por mi amigo el músico uruguayo Alfredo Gómez allá por el año 84 del siglo pasado, hay una lista de números del cero al doble cero, y cada uno de ellos está relacionado con sueños de los que el tipo tiene. Hay algunos muy conocidos, como el «Morto que parla», que es el 48. Pero si no quiere desaprovechar ningún sueño, es bueno saber que si sueña con un huevo tiene que jugarle al cero. Con mar y con sol, juéguele al 1. El 3, sabido es, le corresponde a San Cono, pero también sale si sueña con zapatero, con dolor o con abundancia. No le voy a pasar toda la lista, pero si sueña con un gato, conque lo destituyen o con una momia, tiene que jugarle al 4. Sepultura o prostíbulo es el 5. Con un cura, o que anda desnudo, juéguele al 11. Si sueña con un borracho apueste al 14. Con el carnicero el 23. Con un chorizo o con la angustia de fin de mes, juegue al 31. Cuchillo es el 41. Cárcel, vaso o engaño, 44. Con un jardín florido o con un serrucho, juegue al 51. Si sueña con una caída o con el exilio, apueste al 56. Tomate, collar y llanto, 64. Si sueña con un francés, o con pecado o con vicio, como es lógico, sale el 69. Si sueña con un rengo apueste al 73. Tijera es el 88. Si sueña con la inflación o con porotos, sale el 99, y si sueña con la nada, sale el 00. No he querido transcribir la lista completa, porque me parece que sería una forma de incitar al juego y promover la timba, cosa que, a mi modesto para sano y rozagante entender, debiera estar prohibida y no publicitada como lo está. Además, salvo alguna pesadilla, como ser la de ver a algún ex presidente de la República queriendo volver a presidirla, uno tiene muchos sueños bellos y placenteros, que no merecen la humillación de ser numerados con fines de lucro. ¿O sí? *
(*) Humorista
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