El proyecto sobre despenalización del aborto se votará el próximo martes
La sesión de ayer comenzó a la hora 18 y se extendió hasta las 10 de la noche con la presencia de una importante cantidad de público, mayoritariamente mujeres, en ambas barras. Estaba presente también el pastor Jorge Márquez. El debate continuará hoy a partir de la hora 14 hasta agotar la lista de oradores (había 40 diputados anotados para hablar) pero el proyecto se pasará a votar en general y en particular en la reunión del próximo martes.
Debate
Durante la discusión, el diputado Washington Abdala (Foro Batllista) propuso nuevamente que la ciudadanía sea la que se pronuncie sobre el proyecto.
«Si la ley se aprueba, la ciudadanía tendrá la oportunidad de pronunciarse para poder actuar contra la ley. Pero la otra opción, es que si la ley no se aprueba la misma ingresará en una especie de eterno ‘revival’, porque en cada legislatura entra el tema y nunca se termina de dirimir».
Sostuvo que el asunto ya no puede estar acotado al ámbito parlamentario y que en realidad le pertenece al pueblo, por lo cual propuso «convocar a la ciudadanía para que la misma decida sobre el asunto».
El legislador forista resaltó que el Parlamento puede convocar a una consulta popular para que la ciudadanía se expida en la primera ronda electoral (dentro de dos años), y aseguró que ese es un camino «económico y democrático».
Por su parte, el diputado Jorge Orrico (Asamblea Uruguay), quien se pronunció en contra del aborto, indicó que en la discusión no está en juego si se protege o no a la vida, sino «si se penaliza o no determinada conducta», y agregó que se trata de un problema de «política criminal y no filosófico».
«Estamos mezclando el ser con el deber ser», agregó el parlamentario encuentrista para quien el ideal sería «la convocatoria a la ciudadanía a través del voto secreto». Sin embargo se opuso al fundamento de Abdala, porque considera que en Uruguay no existe «la posibilidad de convocar a una consulta popular ya que la única manera de hacerlo es sancionando la ley en ambas cámaras legislativas y sin la presión del Presidente de la República».
La diputada socialista Daisy Tourné señaló que no cree en el aborto como método de anticoncepción, pero «no se pueden dejar las cosas como están, porque así no se dejarán de practicar abortos y no nacerán más niños».
«No estoy a favor de enviar a prisión a las mujeres que esta sociedad obligó a practicarse un aborto, si además no le garantizamos lo necesario para que sea una madre con dignidad», puntualizó Tourné.
En tanto, Nahum Bergstein (Foro Batllista) se expresó en contra de la mayoría de las disposiciones del proyecto y propuso el traslado de la iniciativa a la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación y Administración General o en su defecto crear una Comisión Especial con el cometido de analizar el tema.
Mientras, la diputada Glenda Rondan (Batllismo Lista 15) indicó que abortar «no es inmoral si la consciencia lo acepta, sino que inmoral es querer coartar la libertad». También reafirmó su compromiso con la iniciativa. «Si el proyecto resulta aprobado y, aún conociendo el poder de algunas organizaciones que prefirió no nombrar, pero que está a la vista el poder adquisitivo que tienen por la cantidad de folletos, panfletos y videos que han inundando el país, estoy dispuesta a juntar firmas para plebiscitarla», añadió la legisladora.
En oposición, su compañero de bancada y sector, el legislador Jorge Barrera, expresó que rechaza el proyecto en la medida en que defiende un derecho humano fundamental: «El derecho a la vida que es esencial en todo ser humano».
«Rechazamos que el aborto sea un acto médico, porque éste tiene como fin y consecuencia salvar vidas, y el aborto precisamente tiene como objeto eliminar vidas. Hay que salvar tanto al hijo como a la madre, no pude ser que matemos a una vida como acción para salvar a otra», subrayó.
Asimismo, expresó que si alguien podía determinar exactamente cuál es el límite para establecer si hay vida o no antes de las 12 semanas votaría a favor del proyecto. Añadió que la discusión no es entre «asesinos contra fundamentalistas», y defendió su posición «no por convicciones religiosas», sino por cuestiones de humanismo.
La intervención de Barrera motivó el aplauso de gran parte del público apostado en las barras. Por su parte, la diputada Beatriz Argimón (Correntada Wilsonista) manifestó su indignación con las expresiones del presidente Jorge Batlle quien señaló que ante la eventualidad de una ley que despenalice el aborto interpondría su veto, por lo cual parece que «el aporte de Batlle en este tema es cumplir con un compromiso con la Unión Cívica, y esto no es así».
«El gobierno de Batlle que cuenta con el índice de desempleo más alto en la historia del país, que tiene un porcentaje de emigración que va rumbo a ser una vergüenza histórica. Este gobierno, al que el Partido Nacional le ha marcado el fracaso en las políticas sociales, ha atentado contra la estabilidad de las familias más vulnerables. A las familias no se las fortalece con discursos sino con políticas claras».
El proyecto
La iniciativa en discusión, se compone de dieciocho artículos, y establece el derecho a interrumpir el embarazo, en las primeras 12 semanas de gravidez, para lo cual bastará con que la mujer «alegue ante el médico circunstancias derivadas de las condiciones en que ha sobrevenido la concepción, situaciones de penuria económica, sociales, familiares o etarias».
Determina que el médico deberá informar a la mujer de las posibilidades de adopción y de los programas disponibles de apoyo económico y médico, a la maternidad y brindar información y apoyo a la mujer relativa a la interrupción voluntaria del embarazo.
La interrupción de la gravidez «sólo podrá realizarse cuando la misma implique un grave riesgo para la salud de la mujer, o cuando se verifique un proceso patológico, que provoque malformaciones congénitas incompatibles con la vida extrauterina».
En los casos de mujeres menores de dieciocho años, «el médico tratante recabará el consentimiento para realizar la interrupción, el que estará integrado por la voluntad de la menor y el asentimiento de al menos uno de sus representantes legales». *
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