MAÑANA LA CAMARA BAJA TRATA NUEVAMENTE EL PROYECTO QUE DESPENALIZA EL ABORTO BAJO CIERTAS CONDICIONES

El Parlamento se prepara para uno de los debates más polémicos

 

La rama baja legislativa continuará mañana, con una extensa discusión, que comenzó dos semanas atrás sobre el proyecto de ley de «Defensa de la Salud Productiva» a través del cual se establece que toda mujer tiene derecho a decidir  bajo razones fundamentadas , sobre la interrupción de su embarazo durante las primeras doce semanas de gravidez.

La propuesta ha dividido a todos los sectores políticos por igual. En ese marco, las bancadas de diputados del Encuentro Progresista-Frente Amplio y el Partido Colorado han optado por la «libertad de acción». Sin embargo, el Foro Batllista propuso resolver el tema a través de un referéndum y planteará que el proyecto sea estudiado ahora por la Comisión de Constitución y Códigos, lo que implicaría dar un paso atrás en el trámite parlamentario.

Desde filas herreristas surgió la moción de proponer ante el Directorio del Partido Nacional la posibilidad de declarar el tema como «asunto político» y de esa forma, la colectividad rechazar en bloque la iniciativa ya que en principio, algunos legisladores de Alianza Nacional estaban a favor del proyecto.

Sin embargo, no todos los diputados del sector que lidera el senador Jorge Larrañaga han adoptado una posición definitiva. Mientras Roberto Arrarte votará a favor, Julio Cardozo se opone y se alinea al resto del Partido Nacional.

Por otro lado, el presidente de la República, Jorge Batlle, le comunicó al líder de la Unión Cívica, Aldo Lamorte, que de sancionarse la ley, le aplicaría el mecanismo del veto, lo cual generó nuevas dudas en muchos legisladores sobre el contenido de la iniciativa.

LA REPUBLICA realizó un sondeo en todas las colectividades y sectores políticos y recogió las opiniones encontradas y enfrentadas sobre la propuesta.

Barrera: «Derecho a la vida»

Dentro del partido de gobierno, el diputado Jorge Barrera (Lista 15) señaló que rechaza el proyecto de ley en la medida en que defiende un derecho humano fundamental: «El derecho a la vida que es esencial en todo ser humano.

Este derecho causa y razón de los demás, un derecho por excelencia reconocido en nuestro país por la Constitución de la República, e internacionalmente en numerosas convenciones, pactos, declaraciones. Además es anterior a toda legislación, subsiste y se impone a ella».

El legislador consideró que ante casos límites ya «existe legislación y ahora sólo se está debatiendo cuál es la actitud que, desde el punto de vista legal, se tiene frente al aborto y no en determinadas situaciones límites».

«Rechazamos que el aborto sea un acto médico, porque éste tiene como fin y consecuencia salvar vidas, y el aborto precisamente no tiene como objeto salvar vidas, sino eliminar vidas.

Hay que salvar tanto al hijo como a la madre, no puede ser que matemos a una vida como acción para salvar a otra», añadió el parlamentario oficialista.

Trivel: «No esconder la cabeza»

En cambio, el también legislador quincista Wilmer Trivel, ideológicamente se manifestó en contra del aborto, sostuvo que «no es justo ni correcto asumir la posición del ñandú, es decir, esconder la cabeza frente al problema».

Sostuvo que quienes apoyan el proyecto «tienen la ambición de promover una salud reproductiva con una maternidad y paternidad responsables, evitar el embarazo no deseado mediante la educación y de producirse éste ofrecer a la madre el apoyo, darle tiempo para que reflexione y estímulo para continuar el curso de su embarazo. Si aún así desea interrumpirlo, ofrecer condiciones de equidad para evitar situaciones de riesgo que trae aparejado la práctica clandestina de la interrupción del embarazo».

Resaltó que las mujeres más desposeídas «no pueden acceder a métodos seguros, una clínica segura, o medicamentos y el único acceso que les quedan es la introducción de una aguja de tejer en el útero, el té de ruda o de perejil, con el único resultado previsible: infección generalizada, mutilación y la muerte en condiciones deplorables».

Scavarelli: «Control de natalidad»

Por otro lado, el diputado Alberto Scavarelli (Foro Batllista) indicó que el país «está perdiéndose una buena oportunidad de ajustar una legislación vigente que, con pequeños retoques se les estaría dando una facilidad mucho mayor». «Los legisladores no hemos tenido en este tema un contacto con la ciudadanía para tener una representación clara sobre una posición que tiene puntos muy críticos. En la primera oportunidad que haya una convocatoria popular obligatoria, la ciudadanía debiera expedirse sobre el asunto, porque está más allá de la opinión y la subjetividad que puedan tener los legisladores de turno», añadió Scavarelli.

Manifestó su preocupación por el hecho de que «el instituto del aborto aparezca casi como un instrumento de control de la natalidad o planificación familiar, porque el país tiene un enorme deber en la materia que no ha resuelto aún, y que tiene que ver con la falta de una educación sexual, en planificación familiar».

«Además, el proyecto parte de un eufemismo que es suponer que el país tiene la capacidad material efectiva de dar cumplimiento a las intervenciones en la forma que están previstas.

Por lo cual, primero debe crearse una Comisión Nacional de Bioética, después más diálogo de operadores, después perfeccionar las normas vigentes», puntualizó

Amen: «Iniquidad social»

Por oposición, el diputado Gustavo Amen (Foro Batllista) consideró que es un tema «muy complejo y opinable. Hay mucha gente que desde el punto de vista religioso, filosófico o ético no está de acuerdo y tiene argumentos más que válidos».

«No es algo deseable ni es un buen método el aborto, pero la realidad indica que en el Uruguay por lo menos se hacen 50 mil abortos por año. Esto significa, además, una iniquidad social brutal en la cual quien tiene 400 dólares se lo hace con un médico y todas las garantías del caso, pero quien no tiene esa suma, que son las mujeres pobres, dan el triste privilegio de tener como primera causa de mortalidad materna abortos mal realizados», subrayó.

Entonces, «ante la realidad no se puede mirar para otro lado y si bien la educación en este tema es fundamental, pero como eso va a llevar muchos años, es un precio muy alto en vidas humanas que pagamos».

Heber: «Hay vida desde la concepción»

En el Partido Nacional, diputado Arturo Heber (Línea Nacional) sostuvo que el argumento de poder abortar hasta las doce semanas de gravidez le parece «pobre, porque el derecho a la vida y de vivir comienza en el momento de la concepción, allí comienza la vida de un ser dentro de otro».

«No me parecen argumentos de recibo como para despenalizar el aborto, por tanto, voy a votar negativamente el proyecto, resaltó el legislador nacionalista

Argenzio: «Tutela de la vida humana»

En el mismo sentido, Raúl Argenzio (Correntada Wilsonista) también reafirmó su convencimiento de que «hay vida desde el momento de la concepción, que ese ser tiene derecho a vivir esa vida», y que «la madre por más madre que sea no tiene derecho a decidir sobre la vida de su hijo no nacido».

Salvo si su propia vida «corre serio peligro o el ser que se está gestando tiene anomalías o malformaciones congénitas, tan serias e importantes, que hacen inviable su existencia extra uterina».

«Otra excepción, podría ser si esa mujer quedó embarazada luego de ser violada. Se estima que en casos de violación el 0,6% deviene en embarazo», consideró el parlamentario nacionalista.

Argenzio valoró «la educación, la prevención y la promoción de la salud rep
roductiva, de la maternidad y paternidad responsable y la tutela de la vida humana».

González Alvarez: «No es el mejor camino»

Asimismo, el parlamentario Herrerista, Carlos González Alvarez expresó que si bien tiene «muchas dudas, porque es un tema muy difícil», consideró que el actual proyecto «no es el mejor camino».

Sostuvo que debería laudarse a través de un plebiscito para que toda la ciudadanía pudiera pronunciarse sobre un tema que está por encima de partidos políticos. El parlamentario se afilió al concepto de que «la vida existe desde el momento de la concepción».

Perdomo: «Una posibilidad diferencial»

El diputado Alberto Perdomo (Alianza Nacional), quien aún no ha tomado una posición al respecto, aseguró que está «radicalmente en contra de la acción del aborto como tal», pero entiende que «si la ley vigente en 70 años lo único que produjo fue 100 mil abortos que se han metido debajo de la alfombra, tal vez la despenalización plantee una posibilidad diferencial en cuanto a poder controlar y homogeneizar el acceso».

«En la discusión nos encontramos en un entierro que parece ser blanco y negro, que tiene por un lado principios éticos, que comparto, pero por otro lado, la realidad nos supera.

Quizás la discusión hoy no está en los carriles de discusión racional y que el país debiera tener», opinó el parlamentario.

Fonticiella: «Elimina causas y no efectos»

En el Encuentro Progresista Frente Amplio, el diputado Ramón Fonticciella (Unidad Encuentrista Salteña, Alianza Progresista) resaltó su oposición al proyecto denominado «Defensa de la Salud Reproductiva» porque comparte «la idea de que desde la concepción hay vida humana», porque su posición política se basa en el «humanismo cristiano, algunos de cuyos conceptos no se contemplan al liberalizar el aborto bajo ciertas condiciones».

Además, para el legislador, programáticamente se trata de «eliminar efectos, y no las causas de una deficiente situación cultural, económica y social».

Bellomo: «Contra mercaderes de la muerte»

En cambio, el legislador Edgar Bellomo (Alianza Progresista) expresó que se trata de «un tema que merecería referéndum», y señaló que no está «cerrado el camino a la consulta popular con o sin ley».

«Es un tema que debe ser desatanizado, porque no es una lucha entre enamorados de la muerte y defensores de la vida. Acompañamos el proyecto, porque se trata de una ley para el Uruguay de hoy donde el aborto está instalado y, más allá de la penalización, quien asume la decisión de abortar, debe tener las mayores garantías sanitarias», opinó el parlamentario.

Además, la iniciativa combate «a quienes medran y lucran con la situación actual, a los verdaderos mercaderes de la muerte que hoy están operando en nuestro país, que salvo en casos muy graves siguen campantes».

Por otro lado, sostuvo que existe «un componente de hipocresía en la sociedad, porque esto es un secreto a voces, cuando hablamos de hipocresía nos referimos a dos aspectos, ya sea por sostener públicamente algo y pensar y actuar en forma contraria, o porque con la más amplia convicción y coherencia entre lo que se predica y hace, igualmente por omisión estamos consintiendo en que esto continúe ocurriendo».

Percovich: «Compromiso»

Por otro lado, la diputada Margarita Percovich (Vertiente Artiguista) indicó que vota a favor del proyecto sobre el cual tenía un compromiso «de muchos años como legisladora y como integrante del Movimiento de Mujeres» y sobre el que venía trabajándose con «quienes viene clamando por programas de salud reproductiva y educación sexual».

Resaltó en la iniciativa dos aspectos: «Afirmar el consentimiento expreso de la persona involucrada, en este caso de la mujer, que es el principio de todas las decisiones de bioética en el ámbito internacional, y establecer como un primer capítulo todos los deberes que corresponden al Estado con relación a la prevención y educación sobre la salud reproductiva y sexual para evitar llegar al embarazo no deseado».

Conde: «Condiciones normales de atención»

En el mismo sentido, el legislador socialista Roberto Conde resaltó que la despenalización del aborto es una «posición histórica del Partido Socialista, desde los tiempos de Emilio Frugoni y Paulina Luissi».

«Estamos de acuerdo en cuanto a las responsabilidades del Estado en materia de garantizar un acceso en condiciones normales de atención de la salud e higiene a quienes tengan que enfrentarse a una situación de esta naturaleza», resaltó Conde.

Mieres: «Permisividad del aborto»

En el Partido Independiente, en tanto, Pablo Mieres resaltó que está en contra del proyecto, porque considera que «existe vida desde la concepción y que, por tanto, es necesario tutelar esos derechos», si bien reconoció que la realidad social del país demuestra que deben «hacerse algunos ajustes de la legislación».

«Lamentablemente, la forma en que se ha discutido este tema en el Parlamento y en la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social de a Cámara de Representantes, no ha sido favorable a encontrar fórmulas intermedias.

El tema se ha polarizado muy fuertemente, a tal punto que el proyecto de ley es extremo en la permisividad del aborto», subrayó.

Añadió que «no se establecen causales, simplemente se determina el derecho de la mujer dentro de las doce semanas a resolver pos sí misma si quiere hacerse o no un aborto».

Además, «hay una ausencia muy fuerte que es la figura del hombre.

La mujer en cualquier circunstancia, de acuerdo a esta ley, puede decidir por sí sola y puede ocurrir, y en la mayor parte de los casos es así, que son casadas y viven en pareja. En todo caso, la concepción de un hijo es una tarea conjunta y parece sorprendente que al padre no tenga arte ni parte», consideró.

Falero: «Una visión más realista»

En oposición, Ricardo Falero sostuvo que las normas vigentes «que penalizan el aborto no se condicen con la realidad, porque la suspensión voluntaria del embarazo es tolerada casi pacíficamente por la sociedad».

«Aún quienes hoy están en contra de este proyecto de ley, no actúan en sus vidas privadas en el mismo sentido que dicen debería plantearse las disposiciones legales», resaltó.

Si bien señaló que no es partidario del «aborto», indicó que «la realidad nacional establece que su práctica cotidiana debe ser analizada desde una óptica absolutamente realista, mucho más pragmática de lo que actualmente es y eso implica modificaciones de disposiciones legales que conducen a la despenalización».

Falero opinó que la iniciativa tiende a «que la sociedad sea más franca y, además, a generar mecanismos para que la mujer se sienta más respaldada».

Michelini: «Ultimo recurso»

Mientras, el diputado Felipe Michelini señaló que está convencido que la protección al derecho a la vida en nuestro país «no está siendo eficaz, porque hay índices más que preocupantes, de acuerdo a la Facultad de Medicina, de que el número de mujeres fallecidas o lesionadas por abortos practicados en condiciones de ilegalidad e insalubre es muy alto».

«Además, no está funcionando bien la formación en salud reproductiva y sexual y esto impacta en los sectores más vulnerables como las niñas y adolescentes», añadió.

Considera que la práctica del aborto «no debe ser un método común y ordinario de control de la natalidad, sino que debe asumirse como un último recurso.

El Estado y la sociedad deben utilizar todas las herramientas con el objetivo de que la mujer no tenga que llegar a una decisión tan drástica, que
naturalmente tiene impactos y connotaciones psicológicas y físicas que afectan fuertemente la salud de al mujer». Puntualizó que existe «un doble discurso, porque el aborto está penalizado, aunque no en todas las hipótesis, y a su vez hay una tolerancia que hace que pueda accederse a un aborto en condiciones de ilegalidad». *

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