LA REPUBLICA CONSULTO EN LA CALLE SOBRE EL PROYECTO DE LEY QUE DESPENALIZA LA INTERRUPCION DEL EMBARAZO

Despenalización del aborto: opiniones

 

«El problema económico»

Ricardo Correa tiene 48 años. Es soltero, de profesión metalúrgico pero obligado tiene que desempeñarse como ayudante de carpintero. Considera correcto la legalización del aborto, «por la crisis económica que hay en el país.» Hablando en forma entrecortada, el peatón argumentó que se debiera admitir la interrupción del embarazo, ya que actualmente muchas personas no tienen la posibilidad económica de criar adecuadamente a sus hijos. «Hay gente que dice que se está matando un ser vivo, pero también es difícil traer un hijo al mundo y después no poder criarlo. Me parece que es una determinación razonable. Aparte el aborto en muchos países ya está legalizado», afirmó Ricardo.

 

«Duda y confusión»

Bruno Oudri es estudiante en la Facultad de Veterinaria y tiene 18 años. Manifestó tener dudas sobre si legalizar la interrupción del aborto, sea el camino adecuado. «Mas bien soy partidario por el no aborto, ya que se está sacrificando una vida», sostuvo el joven. Advirtió que esta postura no se basa en una creencia religiosa sino en un pensamiento personal formada a través de charlas mantenidas con otras personas.

De cualquier manera también manejó argumentos a favor de la legalización «ya que hay muchos niños que nacen en una condición muy pobre, con falta de alimentos, una casa y un techo, y además de carecer de padres. Pero te repito, en este tema estoy confundido, y eso me lleva a no tener una clara definición», sostuvo el joven.

 

«Violación o malformación»

Caminando por la avenida Garibaldi, a pocas cuadras de 8 de Octubre, Carolina y Martín llevaban en un coche a su hijo Juan Manuel de 2 meses. Ambos son estudiantes de la licenciatura Ciencias de la Comunicación en la Universidad de la República. Accedieron amablemente a responder a la encuesta, donde Martín sin titubear afirmó estar a favor del proyecto de ley que despenaliza el aborto.

«Hay casos en los que me parece que la mujer puede tomar posiciones acerca del tema, como puede ser una violación a la madre o una malformación del niño. Supuestamente el proyecto autoriza el aborto antes de las 12 semanas de gestación, cosa que se puede cuestionar», sostuvo el joven.

Sin embargo su esposa Carolina, que lo interrumpió, acotó que durante ese tiempo (12 semanas de gestación) existe una vida dentro del vientre. Pero inmediatamente después aclaró que si esa existencia luego «será complicada» entonces es mejor abortar.

La joven mamá argumentó que mientras el niño tenga una madre que lo pueda cuidar no sería necesario el aborto, pero se preguntó qué pasa si esta persona luego no tiene quién se haga cargo. «Estoy de acuerdo con el aborto en casos especiales», afirmó Carolina.

 

«No lo haría, pero es mejor legal»

En el mismo sentido que la pareja anterior, Gabriela de 18 años, estudiante de 6º Derecho consideró oportuna la aprobación de este proyecto de ley, teniendo en cuenta que existen muchas «minas que mueren por hacerse un aborto en malas condiciones». Advirtió que no está a favor del aborto, «en sí yo no lo haría y no me parece justo que tenga que decidir sobre la vida de otra persona porque está dentro de tu cuerpo». Sostuvo que más allá de estar a favor o en contra del aborto, siempre es mejor que se practique en forma legal que ilegal.

 

Con miedo a hablar

Mirta, una persona de edad avanzada estaba parada aguardando el ómnibus. Al ser consultada por LA REPUBLICA acerca del proyecto que debate el Parlamento sobre la despenalización del aborto bajo ciertas condiciones, adoptó inmediatamente una posición defensiva y reticente a ser fotografiada. Hablando en voz baja y casi con monosílabos, respondió que estaba de acuerdo con el proyecto. «Para qué quieren tantos chiquilines en la calle, pasando hambre…» se preguntó. Esta señora, ama de casa que iba acompañada de su nieta, replicó al argumento de que abortando se estaría matando un ser vivo, con la afirmación: «Ahora también se los mata, niños que ya caminan se los tiran dentro de un tarro de basura».

 

«Basta de cinismos»

Elizabeth (40), administrativa de profesión, observaba cómo Mirta hacía sus breves declaraciones. Sin menos timidez, aclaró que es madre de 3 hijos y enseguida lanzó una determinante frase: «Estoy a favor de que no sean tan cínicos». Advirtió que el tema no debe centrarse en si uno está a favor o no del aborto, sino en que exista un mecanismo donde la mujer en desacuerdo con dar a luz, sea contemplada. «Esto evitaría un montón de abortos, pero en el caso de llegar a poner fin a un embarazo, lo haga en buenas condiciones. Todos sabemos que el hecho de que esté penado no significa que no se practique», afirmó Elizabeth.

«Aclaro, no digo que estoy de acuerdo con el aborto, pero afirmo que ninguna mujer que se lo practica lo hace porque le gusta», sostuvo.

Rechazó la comparación de aquellos que afirman que legalizar el aborto es igual a legalizar el robo o el asesinato. «Para mí no tiene nada que ver, el decidir abortar es una cosa muy jodida. Hay un gran cinismo detrás de todo esto; además no se le da una solución a la gente, como en el caso de la adopción que exigen una enormidad de requisitos».

Elizabeth arremetió contra las personas que se manifiestan católicos y que se practicaron un aborto, y al no decirlo públicamente es «como una forma de evitar la culpa». Sostuvo que no sabe qué pasaría si se hiciera una encuesta a escondidas de cuántas personas creyentes en Dios, que están en desacuerdo con el aborto, se hicieron uno en su vida.

 

«Los pobres son los más afectados»

Edgar (36), oriundo de Rocha y técnico en electrónica, se manifestó de acuerdo con el proyecto de ley de despenalización argumentando de que esta práctica, aun estando prohibida se sigue ejecutando. «Estoy de acuerdo de que se hagan en buenas condiciones y controlados. En esto se está jugando la vida mucha gente. El cigarro mata pero no está penalizado. Actualmente se está fomentando la práctica ilegal que enriquece a personas que administran clínicas. De aprobarse el proyecto la gente sería asistida en forma gratuita, beneficiando a los más pobres, justamente donde está el mayor problema», explicó.

Advirtió que el proyecto de ley no busca legalizar esta práctica sino controlarla. Se lamentó del conservadurismo de la sociedad uruguaya con respecto a este tema. «Esto no ayuda y basta con ver los números de muertos a raíz de los abortos mal practicados», afirmó. Edgar indicó que lo importante sería que hubiera una educación permanente para evitar llegar a estos extremos.

 

«Ni políticos ni religiosos»

Néstor Galli estaba parado al lado de su puesto de venta de libros en 8 de Octubre y Garibaldi. Tiene 61 años, y actualmente se define como un desocupado más. Consultado sobre si estaba de acuerdo con el proyecto de ley, no anduvo con vueltas y afirmó que el tema del aborto lo tendrán que definir los que se ocupan de la salud humana, «no los teólogos ni los políticos», aclaró.

Sostuvo que los políticos deberían de dedicarse a la economía y a la administración pública, y los filósofos y religiosos tendrían que levantar el espíritu y el alma de la gente que está muy alicaída. «Deberíamos dejar a los médicos actuar en el tema».

«Ahora estamos al mismo tiempo en el siglo XXI y por el otro en la Edad Media», sostuvo el anciano.

 

De acuerdo en casos excepcionales

Adriana tiene 25 años y es empleada en un puesto de venta de diarios. Reconoció no conocer los contenidos del p
royecto de ley, pero aclaró que en determinadas circunstancias, como una violación o malformación del feto, estaría de acuerdo con el aborto, pero no en «casos de equivocación o descuidos», cuya decisión tendría que ir en la conciencia o responsabilidad de cada persona. «Antes de concebir un hijo se debe de pensar y ser consciente, y es cierto que al momento de ser fecundado un óvulo ya se convierte en un ser humano». *

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