Vecinos de Gruta de Lourdes hicieron sentir sus reclamos por seguridad
La garantía de seguridad del denunciante contra toda represalia, la criminalidad del menor y la pérdida de autoridad del policía frente al menor infractor, la impunibilidad de los padres de los menores infractores, así como su reeducación, fueron las preocupaciones planteadas por los vecinos de Gruta de Lourdes al ministro Guillermo Stirling, a autoridades de la Jefatura de Montevideo y al subcomisario de la seccional 17ª Guzmán Bertaqui. También estuvo presente el diputado colorado Ruben Díaz.
La reunión se realizó en el marco de las políticas de acercamiento entre la Policía y la comunidad, implementada hace más de dos años y que lleva hasta el momento más de doscientas reuniones con vecinos de Montevideo y Canelones.
Precisamente, al comienzo del encuentro, el ministro Stirling subrayó la importancia de dichas reuniones, en el entendido que constituye un ámbito de diálogo e intercambio de opiniones ente la sociedad y el cuerpo policial.
Agregó que los efectivos están concientizados del rol estratégico que tienen que cumplir y consustanciados con los problemas que la delincuencia le acarrea a la sociedad.
Durante la reunión, Stirling escuchó con atención lo expuesto por los vecinos y se comprometió a tomar cartas en el asunto. Los asistentes señalaron que la cantidad de efectivos que posee la seccional 17ª, entre 75 y 80 según manifestaron, así como las cinco camionetas disponibles, son totalmente deficitarias en comparación a los 80.417 habitantes estables estimados y a los 60,887 quilómetros cuadrados que comprende la zona.
Un vecino reclamó mejorar la relación numérica policía-habitantes mientras que otra vecina denunció que los robos y arrebatos contra estudiantes y pasajeros es una práctica frecuente en la terminal de ómnibus. «No queremos ser un barrio zona roja, como frecuentemente se nos describe. Aquí funciona un liceo, un merendero que asiste a muchos niños carenciados y no queremos perder todo este trabajo social. ¿Qué se puede hacer con esos menores infractores y, sobre todo, con sus padres?», preguntó la señora.
Miedo a la represalia
El miedo a denunciar a los delincuentes ante posibles represalias, de las que citaron varios ejemplos, fue uno de los ejes centrales de la reunión.
«Ya ni siquiera podemos salir a la calle, ministro», manifestó una vecina. «Se pasean por la calle, se levantan la ropa y nos muestran el arma o el cuchillo, en señal de amenaza. No podemos salir de nuestras casas», insistió la mujer, para después preguntar a las autoridades policiales «¿es que tendremos que salir acompañados por uno de ustedes?».
Coincidente con lo expresado por esta señora, otro vecino dijo no sentirse seguro en el barrio y afirmó que él mismo fue víctima de la venganza de los delincuentes. «Si los denunciamos nos agreden. A mí, por ejemplo, me apedrearon el rancho. Esto nos genera mucho temor, porque no sabemos qué les pueden hacer a nuestras familias», manifestó el hombre.
Al respecto, el subcomisario Bertaqui invitó al vecino a concurrir a la seccional a radicar la denuncia, señalando que denunciar es «un deber del ciudadano».
«Entendemos perfectamente sus planteos y en este sentido venimos trabajando con las comisiones vecinales. Este es un barrio obrero, de gente trabajadora, que merece más respeto», enfatizó el subcomisario. *
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