Batlle y lo imposible
Se prevé que para el 2003, con relación a 1998, seamos un país 20% más pobre.
Entre el desempleo, los empleos precarios, y el subempleo, se calcula en 800.000 trabajadores los que tiene problemas laborales. Esto significa el 64% de la población económicamente activa.
Los supermercados se han visto obligados a incluir en sus góndolas los antes despreciados productos baratieris, ya que la tendencia de los consumidores ha variado, ahora buscan precio y no calidad. Los productos estrellas son: harina, fideos, arroz.
De aquellos sanguinettianos tiempos en que los noticieros comenzaban informándote la cantidad de autos 0 km que se habían vendido, en una clara muestra del modelo de «economía social» que se instauró en nuestro país hace más de 15 años; de aquellos tiempos, digo, llegamos a la caída de la venta de autos del 77.6% en relación al año pasado y en camiones (pal laburo, ¿no?) bajó un 87,3%. La venta de los electrodomésticos cayó un 63.3%, las ferreterías mayoristas 59,1% (todo el mundo con los tornillos flojos) porque nadie se va a comer un martillo, aunque las confiterías y supermercados vendieron 18.6% y 13.4% menos, respectivamente.
La caída del salario real para este año llegará al 20%.
La deuda e(x)terna para el 2003 llegará a 2.000 millones de dólares.
Más del 50% de los niños nacen en hogares pobres y marginales viviendo por debajo del umbral de pobreza. Los niveles de desnutrición infantil entre 0 y 2 años, se han acrecentado alarmantemente.
Más de 200.000 uruguayos viven en asentamientos irregulares, de acuerdo al Ministerio de Vivienda puede seguir empeorando y alcanzar al 10% de la población en 2005.
Batlle y sus amigos de la coalición han hecho realidad la consigna del Foro Social, pero al revés, nos han demostrado que otro Uruguay es posible y que además es mucho peor.
Mientras tanto el Presidente hace chistes en una piscina del Caribe. ¿Qué porcentaje de risa y alegría hemos perdido? *
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