ESPECIALISTAS ANALIZARON LA RELIGIOSIDAD EN URUGUAY EN EL MARCO DEL FORO SOCIAL

La gran mayoría cree en Dios

En el marco del Foro Social Uruguay que finalizó ayer, se realizó el Primer Foro Interreligioso en instalaciones de la Facultad de Psicología. La sala colmada de participantes, contó con la presencia de la antropóloga Teresa Porzecanski, el sociólogo Néstor Da Costa, el historiador Roger Geymonat y la semióloga Hilia Moreira. Geymonat indicó que la religión estuvo marginada de los estudios académicos, pero a pesar de los preconceptos generados hacia las iglesias en su conjunto, nadie puede negar las miles de personas devotas de la virgen del Verdún y San Cono o los creyentes en Yemanjá, o la explosión que tienen las iglesias pentecostales.

A entender del historiador, se confundió anticlericarismo con irreligiosidad o el privilegio de lo institucional con lo popular.

La antropóloga Porzecanski percibe que la actual ideología religiosa ya no satisface a la población, ante lo cual se está haciendo una revalorización de la espiritualidad, priorizando una búsqueda de la felicidad en este mundo por encima de la preocupación por la muerte. Moreira citó al psicoanalista Sigmud Freud quien sostenía que las religiones desaparecerán porque utilizan a la gente, aprovechándose de su lado infantil e instando a utilizar más de sus 5 sentidos, haciendo referencia a la frase bíblica de «dichosos de los que creen sin ver».

No obstante la semióloga afirmó que Freud no tuvo en cuenta el «sentimiento de lo oceánico» experimentado por los creyentes, que es algo que se vive y es difícil de liberar.

Menos práctica, más creyentes

De acuerdo a investigaciones realizadas a través de encuestas de los años 1954, 1964, 1994 y 2001 se detecta una leve disminución de las personas que manifiestan una creencia en Dios. Tanto en 1954 y 1964 el porcentaje de quienes decían creer en el «Todopoderoso» era del 87%, mientras que la cifra baja a 81% en 1994 y 2001.

En cuanto a la no creencia, pasa del 9% en 1964 al 14% en 1994 y 7 años después queda en el 12%.

Quienes dijeron dudar sobre la existencia de Dios, oscilan entre 4% al 9% de la población.

En el año 2001, la encuesta que refiere a la pertenencia a determinada congregación religiosa estableció que: el 54% de los montevideanos se consideraron católicos, 11% evangélicos, 9% cristianos sin iglesia, 3% afroumbandistas, 1% testigos de Jehová y 1% mormones. Estos estudios también detectaron una disminución de las prácticas sacramentales de la Iglesia Católica. En el caso de los bautismos, hubo una caída que fue del 94% en 1964 al 86% en 2001; en la confirmación la baja fue aún más pronunciada del 63% al 34%, y el matrimonio descendió del 74% al 31%.

El sociólogo Néstor Da Costa afirmó que muchas personas consideraron, teniendo en cuenta esta realidad, que la religión desaparecería, pero a su entender, este fenómeno está indicando otra cosa. «Se puede deducir que las prácticas no necesariamente hacen a la creencia», sostuvo el docente.

Analizando el nivel de práctica entre los miembros de la institución católica se puede decir que sólo el 3% se considera «muy practicante», 12% practicante, 36% no muy practicante, y 48% no practicante.

Esto demuestra -dijo el sociólogo- aquello de creer y no pertenecer. Resumió que la creencia en la existencia de Dios experimentó una disminución en los últimos 50 años, pero se mantiene en los niveles altos, arriba del 80%.

Hubo alteraciones en las detecciones de aquellos que se definen como católicos llegando al 54%. Por el contrario, se produjo un aumento de cristianos evangélicos que fueron de un 2,3% en 1954 al 12% en 2001. Las diversas encuestas detectan una fuerte caída de las personas que profesan la fe judía. Pasaron de un 3,4% de la década de los 50 a un 0,3% en la actualidad. Otra particularidad registrada en los estudios, es que se produjo una disminución de aquellos que afirmaban que no había nada después de la muerte. Por el contrario aumenta el número de quienes sostienen que hay algo y crece también el porcentaje de los que dudan sobre la existencia de algo tras el fallecimiento.

Da Costa afirmó que el fenómeno religioso siempre estuvo presente en la cultura local, pero que tiene manifestaciones diferentes. Catalogó a los montevideanos «como los creyentes laicos», porque esa religiosidad no implica necesariamente una participación activa y fuerte de las experiencias de culto. Consideró conveniente afirmar que la sociedad uruguaya es diversa, plural y no homogénea ni gris. De forma similar, sucede con el fenómeno religioso, un «mosaico multicolor» conformado por vastas organizaciones provenientes de Africa, Estados Unidos y el Oriente Asiático.

Entre la población se detecta una mayor libertad individual en relación con las instituciones que vehiculizan lo religioso. Existe un mayor pluralismo, donde nadie es capaz de tener la verdad por sí sola, y se produce un crecimiento de la flexibilidad doctrinal y social por parte de personas que se autodenominan creyentes pero que tienen distancias en su práctica concreta con los contenidos de fe central de esta religión.

Otra característica del fenómeno religioso actual es la aparición de nuevos movimientos espirituales donde se procura una búsqueda con lo trascendente y lo luminoso que se vehiculiza por varias corrientes. *

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