Frustración social empuja a la violencia, concluye documento de los obispos
Los obispos católicos en un mensaje a la población manifestaron su preocupación y se lamentaron por los hechos de corrupción y delitos económicos que afectaron a miles de ahorristas uruguayos «que reclaman restitución».
Los prelados apoyan la reactivación económica del país y consideran necesario adoptar decisiones audaces y urgentes. Expresan que el poder político es para servir y no una estrategia de cálculos electorales.
La segunda Asamblea anual de los obispos uruguayos que finalizó ayer en la ciudad de Florida elaboró un mensaje donde transmiten su opinión sobre temas que afectan tanto al desarrollo de la Iglesia como de la sociedad toda.
En esta ocasión, los prelados hicieron referencia a los padecimientos que vienen experimentando aquellos uruguayos que hasta el momento no pudieron recuperar sus ahorros depositados en los bancos suspendidos y ante lo cual vienen reclamando una reparación del daño.
Los obispos entienden que el sorpresivo cierre de bancos y la crisis en el modelo de país financiero sumerge a la población en una inseguridad inquietante. Son conscientes de que muchos ahorristas reclaman una restitución de su dinero ante las corrupciones y delitos económicos y financieros «que erosionan la base social».
Consideraron que los duros sufrimientos de los uruguayos no obedecen únicamente a desacomodos económicos o a políticas desacertadas, «sino que son la fatal consecuencia del desorden ético y moral que afecta las conciencias.»
En el mensaje queda establecido que «Dios pide una conversión, cambiar de conducta, pedir perdón a Dios y a quienes hemos ultrajado con nuestros pecados.»
El diagnóstico elaborado por los religiosos establece además que está en aumento el número y extensión de los asentamientos mientras las casas se vacían. Observaron que la disminución del personal o el envío a seguro de paro se adopta, a menudo por parte de las empresas, como medidas para sobrevivir.
Los obispos manifestaron que no existen soluciones mágicas para sacar al país de la crisis y afirmaron que mientras se esperan decisiones audaces, muchos se mueven por intereses electorales, económicos o partidarios.
«El país exige una reactivación real, recortes del Estado, para poder recuperar la confianza y restablecer la cadena de pagos y obligaciones», expresa el mensaje. Enfatizaron que cuando las decisiones para reactivar el país se demoran, cunde la impaciencia, la desesperanza y se rompen los diques de contención social, como es el caso de los «escraches».
Observaron un deterioro del «capital social» de los jóvenes de escasos recursos, porque cuando no estudian ni trabajan «se oxidan las herramientas culturales, habilidades y proyectos.
Y a veces la frustración empuja a la violencia», concluye el documento de los obispos. *
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