Vecinos de la Costa de Oro comienzan a pagar tributos aunque los hallan caros
La readecuación tributaria que comenzó a regir en el departamento de Canelones el pasado lunes, está siendo bien recibida por los contribuyentes, según se señala desde la comuna. La Administración canaria apuesta fuerte a este recurso a los efectos de revertir una morosidad que en algunos casos alcanza el 65% en Contribución Inmobiliaria y al 35% en patente de rodados. En el paquete de medidas se establece la quita total de multas, recargos e intereses, así como la posibilidad de pagar hasta en 40 cuotas, al tiempo que prescriben las deudas con una antigüedad mayor a diez años.
Ante el novedoso escenario se plantean posturas diferentes, desde quienes hablan de lo oportuno de la medida, hasta aquellos que sostienen que aún es difícil pagar en estas circunstancias.
En opinión del abogado Hebert Quintela, quien asesora a diversos movimientos vecinales, «los habitantes de la Ciudad de la Costa nos vimos sorprendidos por lo cuantioso que era el impuesto originalmente previsto, que en algunos casos llegaba a quintuplicar lo que se pagaba». Al referirse sobre la readecuación tributaria, el profesional reconoce que «en buena medida esto se debió a la postura de los vecinos. Creo que en última instancia triunfó el sentido común y el sentido jurídico. Hoy en día existen topes en cada una de las zonas y en base a ellos no se puede pagar más de un 50% por encima de lo que se pagaba antes del «impuestazo». Esto no es lo ideal, pero al menos no es tan disparatado como aquello que se nos había planteado en un primer momento. La gente jamás quiso no pagar, no quería pagar algo exorbitante».
La lectura de Angel Rocha, integrante del Movimiento de Vecinos de la Ciudad de la Costa, es similar en el sentido de que el actual marco se debe fundamentalmente a las actividades desarrolladas por los vecinos, aunque afirma que «todavía se está lejos de lo que estamos aspirando quienes vivimos acá», en el entendido de que aún se trata de cantidades honerosas teniendo en cuenta los ingresos fijos en general muy deprimidos de los trabajadores.
En cuanto al futuro, Rocha reconoció que «lo que pase de ahora en más no lo podemos saber, va a depender de las posibilidades que cada uno tenga» y reafirmó que «todavía sigue siendo caro aunque reconocemos que hay un porcentaje de disminución respecto al proyecto inicial. También que hay diversas facilidades, pero aún nos resulta caro». Esta postura es acompañada por varios vecinos que sostienen la inconveniencia de que se apliquen facilidades sobre lo que consideran un aumento desmedido en la Contribución Inmobiliaria. «De que me sirven todos estos anuncios si yo antes pagaba $1.300 y ahora me cobran casi $4.000. El hecho real es que me triplicaron el impuesto, aunque ahora me den todas las facilidades del mundo», se pregunta un vecino de El Pinar mientras se apresta, recibo en mano, a pagar lo que le corresponde, aunque con escaso sentido del humor. *
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