Multitudinaria manifestación contra la química Dirox
El frío y la lluvia no impidieron la realización de una multitudinaria marcha en rechazo a la fábrica Dirox SA de capitales italianos. Tractores y maquinarias de trabajo así como autos y camionetas, portando carteles alusivos y banderas uruguayas, dominaban la fila que se extendía por la Ruta 1, para pasar frente a la planta, sin que se divisara su comienzo ni fin. A la entrada de Dirox se había instalado una camioneta policial que acompañó a los manifestantes, pero en ningún momento se registraron incidentes. En la plaza céntrica de Libertad se reunieron finalmente pobladores provenientes también de otras zonas, como Kiyú, Pavón, Colonia Wilson, Colonia Italia, Buschental, Puntas de Valdés, Mauricio y Colonia Galand. Allí se leyó una extensa proclama donde se fundamentaba el rechazo a la fábrica y, particularmente, a los políticos como el propio intendente de San José, Juan Chiruchi, y al renunciante ministro de Medio Ambiente Carlos Cat, a quienes se les acusó de «traicionar» la confianza de los productores y «engañarlos» en pos de «otros intereses».
«Hoy nos encontramos solos, ante un problema que las autoridades no han sabido evitar: ¿por falta de información, por falta de previsión, por falta de ética, por soberbia, por codicia?», iniciaba la proclama. Una de las denuncias más graves se refirió a la posibilidad de que la empresa esté contaminando el Acuífero Raigón, sobre el cual está ubicada Dirox. Este es el único reservorio de agua exclusivamente uruguayo. Según los vecinos, Dirox extrae agua directamente del mismo «absolutamente gratis en cantidades industriales» y las «devuelve al medio ambiente «contaminadas con cromo (…) De a poco se nos han ido cayendo a todos las vendas de los ojos y las mentiras se van transformando en verdades y vamos viendo cómo las autoridades que juraron defender nuestros derechos se olvidaron de su pueblo (…) somos gente sencilla que ha sido engañada en su buena fe». Esta industria ha desarrollado «una conducta francamente desprolija e irresponsable contaminando a diestra y siniestra los campos con sus efluentes líquidos, el aire con sus gases irritantes y molestando a los vecinos más cercanos con un zumbido permanente (…) No comprendemos y no aceptamos la irresponsabilidad con la que nuestro Estado maneja situaciones de tal gravedad». El Estado uruguayo «permite complaciente y protege a estos capitales golondrina de muy dudosa procedencia al frente de los cuales un grupo de mercenarios italianos se burla de nosotros». «Responsable» de lo que sucede, en primera instancia, es para los vecinos que recogieron unas 3.500 firmas, el intendente Juan Chiruchi. «Esta fábrica existe en nuestra zona en buena parte, a partir de la voluntad de Juan Chiruchi quien la habilitó siendo ministro de Medio Ambiente y es durante ese ministerio que Chiruchi decide demoler viviendas en Cabo Polonio para preservar el entorno natural (…) Las autoridades responsables de protegernos no están siendo imparciales, todo lo contrario, se está defendiendo con sospechosa intención a una industria extranjera contaminante». Los manifestantes argumentan además, que sus denuncias son descalificadas por los mismos gobernantes y la empresa, que les exige «pruebas» científicas de contaminación a «familias de trabajadores rurales».
En el documento se asegura que hoy Dirox guarda 500 mil kilos de desechos de lodos con cromo y otros tóxicos cancerígenos «que nunca debieron existir y sin embargo allí están». Esto transforma a la zona en una bomba de tiempo donde en cualquier momento puede desencadenarse «una tragedia», alertan, al tiempo que exigen el cierre definitivo de la fábrica química. Por otra parte, rechazan la defensa de los puestos laborales que Dirox ha esgrimido a su favor. En contraste, «varios miles de empleos» que ofrece el campo, están en riesgo de desaparecer por esta planta. *
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