El apoyo oficial no alcanza

Una de las conclusiones informadas por Enrique Gallicchio en el Claeh es que entre 1995 y 1999 se aplicaron casi U$S 24 millones para cursos de capacitación y alrededor de U$S 13 millones para becas. «Este modelo de políticas activas de empleo ha pasado por varias etapas pero se caracteriza por una fuerte impronta hacia los programas de formación profesional, los cuales superan largamente 90% de los recursos directos para las políticas activas.

En especial para el programa para trabajadores en seguro por desempleo se ha destinado aproximadamente 90% de los recursos directos para la capacitación laboral», señaló.

Las evaluaciones realizadas dejan luces y sombras: la Junta Nacional de Empleo -criticó el sociólogo Gallicchio- ha rectificado y llevado adelante nuevas modalidades de formación, pero la sensación es que el impacto de la formación profesional, concebida aisladamente, es insuficiente. «Se hace necesario caminar hacia nuevas modalidades activas de empleo».

La crítica apunta a que la representación del Estado no es tal en sentido estricto, ya que la Dirección Nacional de Empleo tiene muy pocos vínculos con ministerios como el de Economía o la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) o el Ministerio de Ganadería.

Otra de las conclusiones es que cada vez más «son menos los trabajadores sindicalizados o que trabajan por cuenta propia. Las políticas activas de empleo no son sólo de formación profesional, sino que también deben tener una centralidad muy grande en la generación de empleo y también en el mantenimiento de las fuentes de trabajo actualmente existentes», enfatizó el sociólogo. *

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