PROTESTA POPULAR CORTO AYER LA RUTA 8

"Caldo no, trabajo sí"

Las dos sendas rápidas de la ruta 8 a la altura del Km 24 fueron interrumpidas por una manifestación de vecinos que portando carteles rechazaban el mero asistencialismo y solicitaban la oportunidad de ganarse su comida a través del trabajo. «Â¡Caldo no, trabajo sí!», rezaba una de las inscripciones que portaba uno de los manifestantes. A pesar de reivindicar el derecho al trabajo se manifestaron conscientes de la necesidad que tiene esa zona, con altos índices de desempleo y proliferación de asentamientos irregulares, el no interrumpir la entrega del ensopado que presta el gobierno diariamente.

La finalización mañana del Programa de Seguridad Alimentaria que instrumenta el Poder Ejecutivo en Barros Blancos no fue bien recibido por quienes asisten todos los mediodías a retirar su ración.

En tal sentido Heber Reyes, director del Instituto Nacional de Alimentación (INDA), manifestó a LA REPUBLICA que hoy se reunirá con los vecinos de Barros Blancos para tratar de buscar una solución. Uno de los caminos a seguir puede ser otorgar canastas de alimentos aunque también se podrían mantener funcionando merenderos y comedores. El jerarca explicó que se está realizando un cambio gradual del sistema alimentario que funcionó en estos meses, adecuándolo a las necesidades particulares. Reyes explicó que el Ministerio de Economía aporta recursos semanalmente y a través del sistema que en los próximos días dejará de funcionar recibieron alimentación 27.000 personas en Montevideo y 7.700 en Canelones.

Cristina Edgar, secretaria de la Junta Local de Barros Blancos, señaló a LA REPUBLICA que el plan de Emergencia Alimentaria fue en un principio una solución de alternativa, cuya culminación estaba prevista para el pasado 30 de setiembre, y debido a la demanda existente se optó por extenderlo hasta principios de noviembre. Aseguró que en otros lugares, la cobertura se irá suspendiendo próximo al 15 de noviembre.

«La gente se ilusionó con que el servicio continuaría durante todo el año, pero debe comprender que en verano con temperaturas de 30 grados es perjudicial brindar una comida caliente», explicó la jerarca de la Junta.

Sostuvo que conjuntamente con la Intendencia de Canelones y el INDA se está procurando dotar un servicio alternativo como ser un merendero, cuya instrumentación podría demandar algunos días.

Con el sudor de la frente

Desde el mes de julio, en Barros Blancos se repartieron unas 130 mil viandas. Los alimentos no perecederos son aportados por el INDA; la comuna brinda verduras, naranja y pan, y el Ejército es el encargado de preparar la comida. Numerosos voluntarios de las comunidades parroquiales distribuyen la alimentación en las instalaciones de la parroquia «Nuestra Señora del Perpetuo Socorro», ubicada en el Km 26 de ruta Nº 8, y en la capilla del Sagrado Corazón en el Km 26.

Asisten de domingo a domingo más de 800 personas en cada sitio a retirar alimentos.

Ayer, la población se volcó a la ruta para dar a conocimiento público de que se quedarán sin olla popular, y más que asistencialismo desean la creación de fuentes de trabajo.

La manifestación fue pacífica. El subcomisario de la seccional policial de Barros Blancos siguió de cerca la protesta. Los manifestantes no querían dialogar con la Policía sino con la prensa. Pablo Stratta, integrante de la comunidad de la capilla de Barros Blancos, indicó que en los últimos días disminuyó la calidad de la alimentación suministrada y que en estos días de noviembre, cuando el calor se hacía sentir, todavía la población recibía comidas calientes como guisos.

Todos los días se hacían largas filas, tanto en la capilla como en la parroquia, de personas que portando diversos recipientes procuraban llevar comida para su familia. «Pero la gente quiere ganarse el pan con su trabajo», afirmó el voluntario católico.

La Intendencia lleva un registro a través de una declaración jurada de la cantidad de integrantes que tiene el núcleo familiar de quien asiste a retirar la comida. A partir de este control pudo detectarse casos problemáticos de convivencia.

En esta zona se vive un contexto crítico, donde proliferan los asentamientos y golpea fuertemente la desocupación. Según Stratta, los pocos emprendimientos solidarios iniciados no tienen apoyo del Estado. Ante el programado cese del plan alimentario, la parroquia empezó a fomentar entre la población la ejecución de huertas familiares, donde un grupo de expertos voluntarios está formando y asesorando a quienes asisten a la olla popular. *

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