El 63% de los niños de 5 a 11 años que trabaja lo hace para su familia
Durante la jornada, realizada en el Edificio Libertad, los participantes coincidieron en señalar que, si bien en Uruguay el trabajo infantil no ha alcanzado la magnitud de otros países de América Latina y el Caribe, sí se ha constatado un alto porcentaje de deserción de menores del sistema educativo formal, que obedece a múltiples causas, entre ellas, la inserción laboral.
En este sentido, datos recabados por Unicef Uruguay y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), indican que en Uruguay, de un total de 527.000 niños y adolescentes de entre 5 y 17 años, aproximadamente 50 mil trabajan: 34.100 en el área urbana (entre 5 y 17 años) y 13.800 adolescentes (14 a 17 años) en el medio rural. Este guarismo señala que en el medio rural una de cada tres personas mayores de 13 años y menores de 18 años participa en actividades laborales. A estas cifras se le debe sumar un estimativo, ya que no existen estudios sobre trabajo infantil en áreas menores a 5 mil habitantes, por lo que probablemente 1.800 niños del medio rural participen de actividades laborales.
En el área urbana, desglosados por franja etaria, se expresa que hay 2.700 menores, entre 5 y 11 años, que trabajan; 6.600 entre 12 y 14 años y 24. 800 entre 15 y 17 años. Un dato que revela la relación directa entre trabajo infantil y los estudios, es que de estos 34.100 menores, sólo 17.100 concurren a centros educativos, lo que significa que el 50% de los menores que trabajan no reciben educación formal.
Otra de las características del trabajo infantil es que el 63% de los niños de 5 a 11 años que trabajan lo hacen para su familia, mientras que el restante 37% lo hace para terceros o por cuenta propia.
En cuanto a la relación entre trabajo infantil y la estructura de los hogares, se desprende que el 19.2% de los niños que trabajan vive en familias en las que el jefe del hogar no completó la educación escolar o básica, mientras que sólo el 3.9% de los niños en esta situación viven en familias en las que el jefe de hogar ha alcanzado la educación secundaria completa o el nivel terciario.
Plan Nacional de Acción
El acto de apertura contó con la presencia del ministro de Trabajo y Seguridad Social, Alvaro Alonso, el presidente del Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI), la representante delegada de Unicef en Uruguay, Sonia Eljach y la directora del Instituto Nacional del Menor (Iname), Graciela López, quien catalogó a la erradicación del trabajo infantil como «un trabajo muy difícil, donde muchas veces hay que hacer visible lo invisible». Entre tanto, el ministro Alonso hizo referencia al CETI, que funciona en la órbita del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. La labor prioritaria del organismo, creado en diciembre de 2000, ha sido elaborar un plan de acción para la prevención y erradicación progresiva del trabajo infantil, así como la protección del adolescente trabajador.
La metodología para el diseño del Plan Nacional de Acción, se basó, como primer paso, en la definición de la demanda, lo que determinó las prioridades en función de aquellos grupos de menores expuestos a factores de mayor riesgo y vulnerabilidad.
Dentro de estos grupos se distinguen tres áreas: el grupo de menores dedicados a labores informales (venta ambulante, limpieza de coches y hurgadores de basura); los que realizan tareas en el medio rural, en actividades de forestación o recolección de citrus, por ejemplo; y por último, el grupo de menores comprendido en actividades ilícitas como la explotación sexual, comercial y el tráfico de drogas.
La selección de los grupos vulnerables o de riesgo social, priorizó aquellos menores que se encuentran en la calle, practicando actividades informales, peligrosas o intolerables por razones como la ausencia de la familia, exposiciones a agresiones físicas, violencia familiar y dificultades de acceso o permanencia en el sistema educativo. Como factores de riesgo, se priorizó el desempleo adulto, las necesidades básicas insatisfechas, la carencia en la salud integral y el no acceso a la educación integral. *
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