MAXIMILIANO, DE 6 AÑOS, TIENE QUE SER OPERADO DEL CORAZON

Desempleado está dispuesto a vender un órgano por su hijo

* Un hombre, desocupado desde hace 16 meses, está dispuesto a vender un órgano para costear la operación de su hijo de seis años, que padece una enfermedad cardíaca.

«No tengo para darle de comer a mis hijos y, mucho menos, para hacer frente al tratamiento pos-operatorio de Maximiliano. Y no estoy dispuesto a robar. Por eso es que estoy ofreciendo un órgano». La frase de Julio Robail, un padre desempleado, resume el drama que atraviesa su familia, ante la imposibilidad de hacer frente a los costos del tratamiento de Maximiliano, el menor de sus dos hijos.

Seguramente, el matrimonio Roibal nunca pensó que lo peor estaba por llegar. Alimentar a sus dos hijos, Maximiliano de 6 años y Julio de 12, ya se había transformado en una tarea titánica. Julio, un ex trabajador de la construcción, se encuentra desempleado desde hace 16 meses. Y sabe que la falta de empleo sumada a sus 46 años, no son una buena combinación en las actuales circunstancias socioeconómicas del país. Para colmo, María de los Angeles, la madre de los pequeños, luego de trabajar dos meses como vendedora de alarmas, puerta a puerta, corrió la misma suerte que su marido.

«Estamos desesperados»

Pero aquella tarde de agosto, cuando decidieron consultar un médico, los padres supieron que había lugar para algo peor que la falta de un trabajo estable.

Desde hacía tiempo y sin explicación aparente, Maximiliano había comenzado a sentir cierta fatiga, síntoma que fue percibido por sus padres. Fue entonces cuando decidieron consultar a un especialista para conocer las causas de los extraños ahogos.

«El médico que lo atendió nos dijo que tenía un soplo en el corazón y que debíamos llevarlo urgente al Pereira Rossell», explica el padre.

En el hospital, chequeos mediante, el diagnóstico no dejó lugar a dudas: en realidad el soplo era un problema en el tabique coronario, por lo que el niño debía ser intervenido lo antes posible.

«Mañana viernes tenemos que llevarlo al Hospital Italiano para que le realicen los análisis previos al cateterismo. Después de este examen, lo tienen que intervenir lo más rápido posible», señaló Julio Roibal.

La familia vive en el barrio Obelisco, en Las Piedras, por lo que trasladar a Maximiliano a los nosocomios capitalinos fue otro de los escollos a superar.

«Por suerte, la compañía de ómnibus Codet nos donó 100 boletos para que pudiéramos traer a nuestro hijo a Montevideo. Con eso y con la ayuda que recibimos de mi madre y otros familiares, podemos darles de comer a ellos», dice el hombre, que recuerda épocas mejores. «Fui sastre en Ovalle Hermanos, un oficio que se encuentra en plena extinción. Después agarré para la construcción y ahora soy un desempleado. No es nada agradable andar mendigando para poder darle de comer a tus hijos».

El señor es consciente que la venta de órganos está prohibida por la Ley 14.005, pero dice no importarle. «Me cansé de buscar trabajo, llenar formularios y que nadie me llame. En este país no hay trabajo. La desesperación me ha llevado a esto. Estoy dispuesto a vender un órgano, para poder costear el tratamiento de mi hijo», afirmó. *

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